Economía y Empresas
Según el INDEC

Picadero de carne: los restaurantes pasaron del lleno total a un freno histórico

Ni en 2020 ni el año pasado hubo el parate que hay actualmente en la actividad económica, los sueldos y las esperanzas de mejora de la gente han caído a una picadora de carne. (Dibujo: NOVA)

El INDEC reportó una baja de la demanda en enero, el primer dato negativo desde la pandemia. La cifra, con más del doble de inflación que en 2023, derrumbó la teoría de que la gente iba a los restos porque quería desprenderse de los pesos. El tarifazo de energía y la falta de plata, un golpe para los dueños de locales, que observan caídas de entre 20 y 50 por ciento en la asistencia.

La foto cambió en menos de dos meses de manera radical y derrumbó varios mitos populares. Los restaurantes, que venían llenos en el último año y eran un fenómeno que muchos explicaban como “gente gastando los pesos” ante la inflación que le imposibilitaba otros consumos, se vaciaron a niveles históricos.

Aún con una inflación acumulada por el Gobierno de Javier Milei que supera el 70 por ciento en los más de tres meses de llegada al poder y es la más alta de los últimos dos arranques de gobiernos anteriores, el consumo de restaurantes se desplomó y ya la gente no parece querer desprenderse de los pesos. En pocas palabras, el fenómeno del boom de restaurantes y hoteles de los últimos dos años tiene explicaciones más complejas, que involucran, además de la marcha de los precios, la resistencia de los salarios y los incentivos al consumo.

Los números del parate y la caída se observan en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC que confirmó que, en enero de este año, último dato disponible, el nivel de actividad en Restaurantes y Hoteles (así se describe al rubro) fue 1 por ciento menor al del igual mes del 2023, que había mostrado a la vez una crecida del 10 por ciento contra enero del año previo. Esa caída interanual tiene, además, otro condimento. También hay un derrumbe si se la compara con los meses inmediatamente anteriores: en diciembre del 23, los asistentes a restos y hoteles habían crecido 9,5 interanual y un 8 por ciento en noviembre. Ese crecimiento, además, había sido una mejora interanual sobre una base de comparación ya muy alta. La referencia es que esos crecimientos de 9,5 y 8 se dieron contra diciembre y noviembre del 2022, donde el crecimiento fue, a la vez, del 14 y el 23 por ciento, respectivamente. El asunto es que, según el sector, lo peor se está viendo desde marzo, cuando arrancó la temporada baja, sobre todo para hoteles, y donde los costos fijos que liberó el gobierno de Milei, como tarifas, naftas y alimentos, está pegando de lleno en paralelo al ajuste.

El derrumbe del consumo en restaurantes es tan serio que para encontrar números negativos hay que irse a tiempos pandémicos. Las últimas caídas del sector fueron en los primeros meses del 2021 y desde allí hasta fines del 2023 no hubo ni una sola baja en la demanda de restaurantes y hoteles en todo el país. "Para nosotros, enero y febrero estuvieron, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, menos mal de lo esperado, pero ahora en marzo se viene lo más dificil", dijo Daniel Prieto, titular de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (Ahrcc), quien resaltó que "el aumento de los costos fijos está complicando mucho".

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