El columnista invitado
Ajuste brutal

El salariazo de Milei puede ser su fiesta de Olivos

El periodista Gustavo Zandonadi. (Foto: NOVA)

Por Gustavo Zandonadi, especial para NOVA

Este fin de semana, se conoció un decreto por el cual el presidente Javier Milei se había aumentado su sueldo en casi un 50 por ciento. Ante el escándalo posterior, dio marcha atrás y le echó la culpa a Cristina Kirchner por la aplicación de un decreto que firmó la expresidente en 2010. Pero las cosas no terminaron ahí. Milei, pese a que él mismo firmó el Decreto 206/24, entendió que debía rodar una cabeza para solucionar el problema y echó al secretario de Trabajo, Omar Yasin, que no había firmado la norma. Más cínico no se consigue.

Al conocer la excusa de Milei (creador del “Ah, pero Cristina”) la expresidente respondió vía Twitter: "Lo hacía más valiente, presidente. Resulta que se descubre que usted y sus funcionarios se aumentaron el sueldo un 48 por ciento, ¿y no se le ocurre mejor excusa que echarme la culpa a mí, por un decreto que firmé hace 14 años?". Por su parte, Milei la instó a "hacerse cargo una vez de que usted es la responsable directa de la gestión 2019-2023, es decir, del peor gobierno de la historia argentina". La viuda de Néstor Kirchner subió la apuesta y agregó: "Admita que firmó, cobró y lo pescaron".

Lo cierto es que el hombre que popularizó la frase "no hay plata" se otorgó a sí mismo un aumento récord en momentos en que los trabajadores cuentan las monedas para cargar la SUBE. ¿Qué tal? La paritaria de Milei es un insulto a la inteligencia de todos los argentinos en general, y a sus votantes en particular. El hombre que convenció a millones de ciudadanos que tienen que ser pobres para que la economía crezca, no discute paritarias con nadie y si algo sale mal, despide a un subalterno y asunto arreglado. Para Milei, siempre, la culpa es del otro.

¿No era que el ajuste lo pagaba la casta? ¿Se puede ser tan ingenuo para seguir creyendo el relato épico contra la casta y los curros de la política? Hay que ser muy inocente para no ver la enorme mentira que los liberales le hicieron creer a 14 millones de argentinos. A esta altura ya no le alcanza al régimen con un Manuel Adorni para sostener las presuntas buenas intenciones del mileismo, que demostró ser un rejunte de mal intencionados que además, hacen las cosas mal. El "salariazo" podría ser a Javier Milei lo que la fiesta de Olivos fue a Alberto Fernández.

Según el matutino Página 12, hay tres escenarios posibles para lo que pasó: o el presidente firmó sin leer, o le falsificaron la firma, o miente descaradamente. De cualquier forma es muy grave ¿En manos de quién está el país? ¿Cómo puede explicarse que la lapicera no esté debidamente cuidada? El episodio trae a la memoria el debate previo al balotaje, en el preciso momento en que el entonces candidato Sergio Massa dejó en invencible evidencia que el desconocimiento de Milei sobre el funcionamiento del Estado era alarmante.

Tal fue el escándalo desatado que al presidente no le quedó más remedio que dar una entrevista a primera hora del lunes. La de ayer no fue una nota más. Fue la primera que Milei dio en vivo, en horas tempranas y frente a Antonio Laje, cuyo estilo es mucho más incisivo y directo que el de los complacientes Luis Majul, Esteban Trebucq y Jonatan Viale. Milei echó de menos la insoportable levedad de las preguntas de su propio 6-7-8. La nota fue pensada para que el primer mandatario pudiera explicar lo inexplicable, pero el vivo le jugó una mala pasada, tanto que para descomprimir debió entregar la cabeza del ahora exsecretario de Trabajo, Omar Yasin.

Milei ganó el balotaje con el 56 por ciento de los votos. ¿Cuántos votantes de Milei son jubilados? ¿Cómo se habrán sentido al conocer el escandaloso aumento del sueldo presidencial? Y por si algo les faltaba, recibieron otro cachetazo por parte del régimen. La cada vez más impresentable canciller, Diana Mondino, fue invitada a la mesa de Mirtha Legrand, donde cuestionó los préstamos de Anses a los adultos mayores porque "si sos jubilado es casi seguro que te vas a morir". La "mesaza" ha sido escenario de infamias, pero nunca como este fin de semana.

Lo que no dijo la canciller es que los jubilados viven en condiciones indignas porque la clase política (a la que ella también pertenece, mal que le pese) se encargó de reducirlos a la pobreza después de una vida de trabajo, no siempre en blanco. Cuánta razón tenía Joan Manuel Serrat en la canción que decía "que a los viejos se les aparta después de habernos servido bien". La señora no sabe, o no le importa que los préstamos de Anses muchas veces se usan para comprar comida o medicamentos. Mondino es el claro ejemplo de la venda en los ojos que tiene el régimen mileista.

El régimen no pudo explicar el salariazo. Tampoco puede explicar quién es la casta, por qué es necesario el sufrimiento de los asalariados para que el país salga adelante y por qué no puede dar un sólo paso sin culpar por eso al gobierno anterior. No son ineptos. Son -políticamente hablando- mal nacidos.

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