Panorama Político Nacional
De casta y castigados

¿Milei es el fusible que debe saltar para garantizar la continuidad del ajuste?

Para muchos Javier Milei sería el fusible que debería saltar para garantizar la continuidad del gobierno. (Dibujo: NOVA)

Cada vez más desvinculado de la realidad de los humanos, el presidente Javier Milei ocupa cada vez más tiempo en interactuar a través de su cuenta de X. Quienes lo conocen afirman que busca así insertarse en uno de los pocos nichos en los que aún encuentra apoyo, gracias a la hiperactividad de su ejército de trolls. El otro de sus pasatiempos favoritos, mirar el canal La Nación +, digitado por su principal accionista, Mauricio Macri, ahora sólo es utilizado de manera selectiva cuando sus operadores más intransigentes como Luis Majul, Pablo Rossi o Esteban Trebuq ocupan la pantalla, ya que otros, como Eduardo Feinmann, Paulino Rodríguez y hasta Alfredo Leuco ya han decidido soltarle la mano para formular incómodas críticas y cuestionamientos, en lo que parece ser una señal inequívoca de que Macri ha decidido acompañarlo hasta la puerta del cementerio, pero allí lo dejó solito.

Cada vez más enojado con Karina Milei, a la que despectivamente llama “la tarotista”, Macri explotó con sus allegados. “No voy a dejar que me imponga condiciones una vendedora de tortas por Instagram.” El ex presidente acusa a Nicolás Posse -Jefe de Gabinete- y a “el Jefe” como responsables de que el acuerdo con el PRO haya quedado empantanado, al condicionarlo a una alianza parlamentaria sin acceso a cargos de gestión.

Mientras tanto, la interna dentro del gabinete no deja de crecer. En la cena con gobernadores para la celebración de la Batalla de Salta, el representante del gobierno fue el ministro del Interior, Guillermo Francos, uno de los más cuestionados y desautorizados por la mesa chica del propio gobierno, aunque sea amigo personal y uno de los funcionarios más próximos a Javier Milei. El dato saliente fue que allí apareció de improviso la vicepresidenta, Victoria Villarruel, quien respondió a las críticas de los mandatarios provinciales sobre la pésima gestión oficial nacional les aconsejó que “hablaran con Mauricio, ya que es el único al que escucha el presidente”. Enterada de la presencia de Villarruel, Patricia Bullrich suspendió su viaje a Salta. La interna del gabinete cruje de manera más ruidosa y evidente a cada paso.

A principios de la semana, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, terminó en un ataque de llanto incontenible ante la negativa de Luis Caputo de habilitarle fondos para los comedores populares. La confrontación de quien oficiaría desde hace tiempo además como acompañante terapéutica de Milei no se limita al ministro de Economía, sino que además resulta insostenible con el Jefe de Gabinete, Nicolás Posse. El hecho de que Francos y Pettovello, los dos ministros más cercanos afectivamente a Milei, sean objeto toda clase de operaciones, invita a pensar que el objetivo de fondo no serían ellos, sino el propio Presidente, quien para muchos sería el fusible que debería saltar para garantizar la continuidad del gobierno.

Las expresiones de Villarruel señalando a Macri como el interlocutor clave remiten a la reunión que el ex presidente y la vice mantuvieron en Villa La Angostura, cuando Macri le preguntó a Villarruel si estaría dispuesta a asumir la primera magistratura en caso de ser necesario. Una cuestión es clave: Milei prometió impulsar ciertas políticas de Estado, pero al ganar la elección, sin recursos humanos ni proyecto propio, se entregó de pies y manos al ajuste ultraliberal de Luis Caputo. Él se quedó con los honores, la interacción con las redes sociales y el violentísimo discurso público. Pero, en última instancia, es el responsable de su gestión, más allá de a quien haya convalidado.

A punto tal llega la crisis que los empresarios, incluso los más próximos al gobierno, confían en off que no pueden planificar nada con un gobierno que tiene un 50 por ciento de posibilidades de terminar de manera abrupta, más temprano que tarde. Esta información la corroboró Jaime Durán Barba en relación con eventuales inversores externos, que no dejan de preguntarle “hasta cuándo durará Milei”. La paciencia social se está agotando, las encuestas han dado un salto negativo espectacular, mientras que Mauricio sigue preparando las condiciones para su Segundo Tiempo, esta vez como DT. Su candidato para una eventual Asamblea Legislativa, en caso de que fracase la alternativa Villarruel, sería el magnate y senador por Salta, Juan Carlos Romero. Desde la oposición se levanta la candidatura de Gerardo Zamora, gobernador de Santiago del Estero.

Mientras tanto, Milei sigue insultando a quienes debería rogar para conseguir gobernabilidad, se sumerge en las redes sociales y celebra la crisis humanitaria que provocó en un puñado de días. No sorprende a nadie de quienes lo conocen: él no cambió, lo único que pasa es que se diluyen las infundadas expectativas que depositó en él 57 por ciento de los argentinos, manipulados en su buena fe y cocidos en el caldo de su odio y su propia ignorancia, y hoy deben saltar los molinetes de los trenes para poder seguir yendo a trabajar, abandonar las escuelas y la salud privadas, al no poder pagarlo, restringir considerablemente el uso de vehículos particulares y transporte público, y arreglarse como pueden para acceder a medicamentos que hasta hace 70 días proveía el Estado, cuya venta se ha reducido a la mitad.

¿Podrá avanzar el gobierno con su política de saqueo y entrega del patrimonio nacional, o deberá entregar alguna cabeza para tratar de sobrevivir? En esta segunda hipótesis, ¿bastará con sacrificar a algún ministro, o habrá que explorar hasta la cúpula de la cadena de mandos?

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