Editorial
Los límites de la democracia

Libertad no es autoritarismo

Javier Milei amenaza y descalifica a los gobernadores que objetan algunas de sus medidas. (Dibujo: NOVA)

El presidente Javier Milei dio por hecho que el 56 por ciento de los votos obtenidos en las urnas le alcanzaría para convertirse en “emperador” y ejercer el poder a su antojo, pero no. Fue electo en el marco de un proceso democrático que contempla la intervención de un Parlamento como filtro para la aprobación de los proyectos de ley.

El regreso a foja cero de la Ley Ómnibus la semana pasada fue un contundente cachetazo a su soberbia, la misma que se viene llevando puestos a los argentinos que cada día ven más licuados sus salarios, y a los que dice defender con sus medidas libertarias extremas, aunque en los hechos no hace más que hundirlos.

El debate del paquete de medidas en el Congreso le dio una sorpresa desagradable al mandatario nacional, quien no obtuvo el apoyo necesario para el avance de la ley, y profundizó la tensión con los gobernadores, los cuales pusieron el grito en el cielo tras los ataques constantes a su gestión y a su investidura.

En respuesta al rechazo de varios artículos de la Ley de Bases y Puntos de Partida para La Libertad de los Argentinos, el Presidente ratificó que profundizará el recorte a las provincias, que se endureció con la reducción del reparto de subsidios para el transporte, medida que podría ocasionar una acción judicial por parte de los gobernadores para frenar la embestida de la Casa Rosada.

“¿Acaso las provincias no tienen sus propios recursos? No voy a negociar de ninguna manera mi programa económico, no voy a negociar bajo ningún punto de vista la meta del déficit cero, no voy a negociar de ninguna manera el saneamiento del Banco Central. La economía va a salir adelante. Voy a exterminar la inflación, voy a terminar con la inseguridad y, en el medio, voy dejando en evidencia quiénes son los políticos corruptos”, disparó el jefe de Estado.

“Lo que ha pasado es muy interesante porque demostró quiénes son los que están del lado del cambio y quiénes son los estafadores y están en política no para servirle a la gente sino para hacer negocios”, ironizó.

Y agregó: “Hay que explicárselo a la gente. Esto estalló cuando empezaron a tocar la caja de donde roba la política, entonces muchos diputados dejaron los dedos marcados. Es maravilloso lo que pasó, por eso di la orden de bajar la ley, porque dejé en evidencia quiénes son la casta, los corruptos, la mugre de la política”, sentenció, enojado por la limitación de los poderes del Ejecutivo en el ámbito legislativo.

Luego, arremetió contra los mandatarios provinciales: “Que ahora los gobernadores hagan el ajuste, que es lo que tienen que hacer. Yo tengo que afrontar un ajuste de 15 puntos del PBI y ellos, todos juntos, no pueden afrontar un ajuste de 1,5 puntos. Que dejen de gastar de manera espuria”.

"Dejé en evidencia que son unos delincuentes, generamos un ordenamiento ideológico, quiénes están a favor de la libertad y quiénes en el curro de la política", expresó.

Todos estos dichos generaron un gran malestar entre los gobernadores, quienes respondieron con dureza, al afirmar que hay un “avasallamiento” sobre las leyes.

En ese sentido, consideran que la embestida del Gobierno busca garantizar el equilibrio fiscal a costa del perjuicio que podría provocar en las provincias, para que finalmente cedan a sus presiones.

Una de las tantas voces de peso que se pronunciaron desde las provincias fue la de Axel Kicillof, quien resumió en reclamo de sus pares: "Decían que el ajuste iba a ser contra la casta, pero está pesando sobre la industria nacional, los empresarios y los trabajadores".

Actualmente, la situación no da lugar al diálogo y los puentes están cortados. La falta de cintura política y la rigidez por parte del Presidente solo contribuyen a la acentuación de la crisis política y económica, en lugar de fomentar acuerdos. Un tira y afloje que por ahora no encuentra vía de escape.

Mientras tanto, con el Congreso paralizado, Milei estudia alternativas para poner en marcha sus medidas sin contar con el visto bueno parlamentario. Y a pesar de que se encargó de reafirmar que “no hay plata”, analiza la posibilidad de realizar una consulta popular para “exponer a los traidores de los gobernadores”, idea que en el caso de concretarse, generará un costo enorme en medio del prometido ajuste fiscal.

Es grave que, a dos meses de asumir, un mandatario nacional aún no comprenda el funcionamiento de la política. No se obtienen resultados a favor del pueblo bajo amenazas, sino a través de la generación de consenso. Tal es la lección que Milei deberá aprender para poder llevar adelante su plan de Gobierno con éxito tanto para su gestión como para el bienestar de todos los argentinos, a los que prometió rescatar de la miseria.

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