Política
¿Qué pasó tras las PASO?

Jorge Zonzini: "Comenzó un atractivo festival de máscaras entre los políticos y sus votantes que durará dos meses"

Las recientes PASO no pasaron desapercibidas en los estados emocionales, económicos, ni psicosociales.
Jorge Zonzini, manager de medios especializado en posicionamiento y consolidación de individuos a través de la construcción de imagen, reflexionó acerca de este fenómeno.
Jorge Zonzini, manager de medios especializado en posicionamiento y consolidación de individuos a través de la construcción de imagen, reflexionó acerca de este fenómeno.

Las recientes PASO no pasaron desapercibidas en los estados emocionales, económicos, ni psicosociales.

Somos, entre muchas otras cosas, el producto y resultado de nuestra imagen construida y de los vínculos con nuestros seres más significativos e influyentes, es decir, somos entrando y saliendo de esas relaciones. También somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros y, en base a todo esto, somos lo que expresamos con nuestras caras y con nuestras respuestas emocionales a los distintos estímulos recibidos y a nuestras experiencias interpersonales vividas.

Tras las PASO, este tsunami político social que significa elegir un rostro entre cientos, una imagen y una ideología hecha carne en un mortal, dejó a una sociedad más asustada y debatiente, así como también con un marcado oposicionismo desafiante contra el que no piensa o vota como ellos.

Justamente allí, en este estadio, lo neurálgico pasa a ser la imagen, la forma de comunicar y también la manera de seducir y enmarcarse de los postulantes al poder.

Consultado Jorge Zonzini, el manager de medios especializado en posicionamiento y consolidación de individuos a través de la construcción de imagen, así como también del ejercicio de control de daños cuando un rostro es sometido a una balacera mediática o de interpelación social, sostuvo en relación a estas significativo horas "post paso".

"La construcción de una máscara a medida, para un referente que se planta ante la sociedad como líder o como un salvador es un trabajo artesanal muy sofisticado, pero en estas elecciones primarias lo difícil es que esos referentes puedan sostener fuertemente los piolines de sus máscaras durante sesenta días que sin lugar a dudas, quedó a las claras, serán virulentos. No alcanza ante tanto vértigo con fortalecer sus virtudes, es menester minimizar y catalizar sus debilidades".

Zonzini, en relación al festival de máscaras de los tres candidatos que se pueden convertir en presidentes de nuestra nación, expresa que "si pensamos en una imagen de cuatro rostros progresivos de dicho candidato, estos reflejarán lo que sentimos todas las personas a pesar de partir de la base de problemáticas diferentes (coyuntura, incertidumbre, pánico, frustración, éxito, hipocresía, etcétera).

Para comprender el proceso de articulación de máscaras tanto política como psicosocialmente en la comunicación e instalacion de un individuo entendiéndose como ello relacionado a cualquiera de los tres candidatos, podemos percibir como primera cara visible la de una persona irritable o chinchuda (epíteto muy sabiamente usado para describir a una persona enojosa pero sin la expresividad oral correspondiente).

En segundo lugar apreciaríamos una de rabia detrás de la máscara del chinchudo. Luego, en tercer lugar, veríamos un rostro de tristeza, llorando detrás de la máscara furiosa. Y por último un niño desprotegido, desamparado y solo detrás de la máscara de la tristeza.

Se podría emparentar esto con un electorado votante dentro de un marco de frustración e incertidumbre. ¿El electorado podría estar enmascarando a millones de niños asustados? El hombre es hijo del niño", parafrasea Zonzini a la cita de Sigmund Freud.

Los multiterapeutas de la masa social coinciden en que es esencial para curarnos, curar a ese niño herido, desprotegido, abandonado, maltratado, rechazado. Ese no es un atajo. Es un camino correcto que la reviviscencia es recordar con emoción nuestros hechos traumáticos para que dejen de suceder, torturarnos y torturar a los demás en el presente.

Cada máscara, sostiene Zonzini, posee un significado para cada persona y este puede ser diferente dependiendo de la identidad que se le quiera dar, de ahí su riqueza como instrumento de comunicación no verbal, como instrumento intermediario que facilita la transición entre lo interno y lo externo, al servicio de la proyección y de la introyección de estados emocionales".

Y es allí que las podríamos clasificar por su tipo de comunicación en:

● Emociones básicas: alegría, miedo, ira, etcétera.

● Aspectos inconscientes de la personalidad: emociones no mentalizadas, por ejemplo, la envidia.

● Conflictos relacionales: entre personas, entre pueblos, entre tribus.

● Representaciones mentales u objetos internos del individuo: identidades que se quieren mostrar o proteger.

"La construcción del personaje con su respectiva máscara de político se forja en su infancia y adolescencia de forma totalmente inconsciente. El político, cuando niño elaboró un personaje para que sus padres y las personas significativas de sus vidas los miren, los quieran, y los tengan en cuenta", dijo Zonzini.

Y sigue: "Ahora su escena será actuada ante la masa en un hecho de absoluto riesgo escénico que solo podrá soportar el que tenga la mayor fuerza espiritual y mejor equipo de comunicación. Cada máscara implantada tiene matices diferentes pero más allá de los matices cada máscara del político, y cada una de ellas se construyen para que el electorado vea los que ellos quieran o dejen de ver aquello que ellos no quieren que vean", expresa el manager.

Por último, ante la pregunta sobre cual cree que estará mejor enmascarado de los candidatos Javier Milei, Sergio Massa o Patricia Bullrich, el manager de medios, sostuvo que "no es momento de bajar línea pero si de enseñar y darle la posibilidad a cada votante que no solo vea, sino que mire fijamente a esos candidatos y descubra cada una de sus capas, cada máscara".

Y continuó: "Comprar una sola máscara de todas las visibles, ya sea la de represor empedernido, la de conciliador eterno o la del felino feroz, sobre todo en los duros momentos que nuestro país afronta, sería al menos algo sumamente esteril. Creo en la capacidad del votante en conocer todas sus propias máscaras compararlas con las de los candidatos y que una vez analizadas todas ellas sólo exija contenido y contundencia desde el punto ideológico, intelectual, el don de gente, la empatía con los padecimientos del votante y la honestidad de su elegido".

El festival de máscaras ya comenzó y en tan solo dos meses se terminará el misterio: habrá una única máscara sentada en el sillón de Rivadavia o bailando de festejo en el balcón de la Casa Rosada o platicando en las cadenas nacionales por cuatro largos años.

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