Política
Está como quiere

Relax, take it easy: mientras en Juntos la interna se recalienta, Milei disfruta y crece en las encuestas

Javier Milei, precandidato a presidente por La Libertad Avanza, se relaja mientras todos se matan entre ellos. (Dibujo: NOVA)

A base de papelones, agresiones y acusaciones cruzadas de traición, Juntos por el Cambio se desmorona en las encuestas. Los moderados de la coalición juegan de apuro para tratar de revertir el camino que les va alejando la posibilidad de acceder a una meta que hasta hace un año parecía al alcance de la mano, y que parece alejarse día tras día.

Del otro lado de la grieta interna, los “halcones” golpean con impunidad y proyectan una imagen de fortaleza hacia el electorado más duro, ése que desespera por una ruptura que permita que Javier Milei, Patricia Bullrich y Mauricio Macri formen parte de una misma coalición electoral.

Las encuestas, con el cuidado con el que deben tomarse, presentan un escenario de tercios: Juntos por el Cambio en declive, un Frente de Todos estancado y un Milei en ascenso, cuya intensidad varía cada semana pero no se detiene.

Producto de los desaciertos y odios cruzados ajenos, el líder libertario no deja de crecer. No precisa hacer nada, simplemente dejar hacer. Actualmente aparece primero en las mediciones individuales y goza del favor de una amplia porción de la sociedad que lo apoya.

Después del papelón del lunes pasado de la reunión de presidentes de los partidos que integran Juntos por el Cambio, la posibilidad de una ruptura quedó latente. Si bien José Luis Espert terminó siendo finalmente aceptado, ni Juan Schiaretti, ni Florencio Randazzo, como tampoco Diego Bossio pasaron por el tamiz del veto de Macri y de Bullrich.

Hace cuatro años, Mauricio quería al gobernador cordobés como vice: actualmente lo proscribe. No es un pase de factura personal: sólo quiere debilitar la imagen de Larreta, envalentonado tras la aceptación de su primo Jorge Macri como candidato único del PRO en las PASO de Juntos de CABA.

En el curso de la semana, los moderados de Juntos han quedado en una situación incómoda. Si Luis Juez se impone en Córdoba celebrará con Macri y Bullrich. Si pierde, le echará la culpa al jefe de Gobierno porteño, quien no obtendrá ni siquiera la incorporación de Schiaretti.

En la entente Rodríguez Larreta-Morales-Carrió trabajan activamente para desactivar la asociación con Fernando de la Rúa o con Alberto Fernández que promueven los “halcones”, argumentando su debilidad para imponer los cambios indispensables para el país.

Carrió y Morales acusaron a Macri de apostar a la derrota de Juntos, y “Lilita” volvió a acusarlo por promover "un ajuste muy brutal sobre las clases medias en cuatro meses”, sobre la estrategia de “reprimir hasta matar”.

Rodríguez Larreta mantuvo su moderación y afirmó que no entraría en el juego de la descalificación interna. Sus enemigos de la coalición lo interpretaron como un nuevo gesto de debilidad.

Tal como están las cosas y conocidas las encuestas que combinan la caída de Juntos con el crecimiento llamativo de Patricia Bullrich, los moderados deberán jugar a fondo en el puñado de días que restan hasta el cierre de la presentación de alianzas electorales.

Y, si bien no la quieren ni les queda en claro si los beneficiará, la alternativa de la ruptura para formar de apuro una “coalición de centro” ya no se descarta. Tal vez sea la jugada ganadora o la confirmación de un retroceso sin retorno.

Lo que queda en claro es que no pueden quedarse cruzados de brazos dejando pasar el tiempo. Mientras tanto, Javier Milei mira televisión comiendo pochoclos. Como postre, entre las disidencias internas del Frente de Todos y la lucha fratricida al interior de Juntos por el Cambio, todos siguen jugando para él.

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