Economía y Empresas
Se termina la joda

Cambiamos futuro por pasado: el Gobierno lanza un canje de deuda y le deja la papa caliente a la próxima gestión

Mientras el Ejecutivo sigue pateando la pelota para adelante, el sucesor de Alberto Fernández en el sillón de Rivadavia tendrá que lidiar con un panorama negro. (Dibujo: NOVA)

La situación de la economía nacional es sumamente delicada, y mientras la inflación destruye los salarios de los trabajadores y los precios siderales y diferencias cambiarias del dólar ponen de cabeza al sector productivo, el Estado está plagado de deudas y compromisos que no puede pagar debido a que las arcas están más secas que lengua de loro.

Es por esto que el Gobierno pondrá en marcha este jueves un nuevo canje de deuda en pesos con la idea de despejar vencimientos por cerca de 10 billones que se producen entre este mes y septiembre. Una tipica jugarreta que solo implica patear la pelota para delante para aguantar agazapados contra el arco unos minutos más, hasta que el equipo contrario vuelva a atacar.

La mayoría de los títulos que vencen están en manos de organismos del Estado, de modo que tanto entre los inversores privados como entre los hombres del equipo del secretario de Finanzas, Eduardo Setti, se espera que haya una buena respuesta de parte de los tenedores.

Entre los funcionarios del Ministerio de Economía se espera que haya una participación del 65 por ciento aproximadamente, teniendo en cuenta que la operación no incluye títulos de corto plazo que sirven al perfil inversor de los Fondos Comunes (FCI). Se estima que luego de esta operación quedarían vencimientos por 2 billones de pesos entre junio y julio que se van a ir refinanciando mediante licitaciones.

En el mercado se prevé que un nivel “lógico” de participación en el canje debería ubicarse entre el 70 y el 75 por ciento y que todo lo que supere ese margen se puede considerar como “bueno”. En marzo pasado se llevó a cabo una operación similar que tuvo en rigor una aceptación del 58, que con una reapertura del canje de febrero llegó al 62 por ciento.

El canje de junio incluye una mayoría de vencimientos en manos del Estado, sobre todo en julio, agosto y septiembre. Va a haber una reapertura de junio (que estuvo incluido en el canje de marzo), que tiene todavía una mayoría de vencimientos en manos de privados.

Según datos de Romano Group, el Gobierno busca renegociar compromisos por 500.000 millones de pesos de junio, 4,4 billones de julio, 2,3 billones de agosto y 2,1 billones de pesos de septiembre. Lo que arroja un total de alrededor de 9,3 billones.

Por su lado, Balanz estima que el 55,5 por ciento de los vencimientos está en manos del BCRA y de ANSES, mientras que el 22,5 por ciento están en posesión del sector privado financiero. De los bonos canjeables, el mayor es un Dual de julio (TDL23) con un vencimiento esperado del $3,3 billones.

"Considerando los posibles resultados del canje, estimamos dos bandas, una superior y otra inferior, para poder entender en cuánto el Tesoro podría reducir sus obligaciones de deuda en pesos este año. La banda inferior implica que solamente el BCRA y ANSES participan con la totalidad de sus tenencias, lo cual reduciría las obligaciones de pago en un 55,5 por ciento para los próximos cuatro meses, mientras que la banda superior incluye una adhesión al 100 del total del sector público y del sector privado financiero, lo cual implicaría una reducción del 89,3 por ciento", plantea Balanz.

En ese sentido, señala que "considerando los resultados del canje de marzo, donde el sector privado financiero se adhirió en un 42 por ciento, creemos que se podría ver un escenario similar, que reduciría la deuda de los próximos cuatro meses en un 76".

Con este canje, Setti espera poder ordenar “la curva de pesos” dejando de manera proporcional vencimientos de corto, mediano y largo plazo. Con las operaciones de marzo, más las licitaciones de abril y mayo, y con este canje, gran parte de los vencimientos de 2023 están pasando a 2024 y algunos a 2025, es decir, durante los primeros dos años del próximo gobierno. Quedarían para este año 2 billones de pesos en junio y julio que se van a refinanciar mediante licitaciones.

Así, como es costumbre en nuestro país, los compromisos de actuales pasan a ser del que venga luego, dejándole a la gestión entrante un dolor de cabeza con el que lidiar desde el primer día de la toma del mando.

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