Panorama Político Nacional
¡Siempre es así!

"Supremos" y "Halcones": la política argentina al rojo vivo luego de la suspensión de elecciones en dos provincias

El ex presidente Mauricio Macri y el juez Horacio Rosatti. (Dibujo: NOVA)

Aunque las posibilidades de los “Halcones” del PRO de imponerse en la interna de Juntos por el Cambio a través de los votos sean acotadas, su poder de fuego parece estar intacto.

Una demostración de su capacidad de fuego se explicita este martes, cuando la Corte Suprema suspendió las elecciones de gobernadores Tucumán y San Juan a pocas horas de su realización, entrometiéndose en decisiones que generalmente han quedado en la órbita de las justicias provinciales, luego de que Mauricio Macri criticara a los “feudalismos” que, a su juicio, siguen gobernando a las provincias argentinas, más allá de su origen partidario.

Si bien las situaciones de Sergio Uñac y de Juan Manzur pueden ser materia opinable en términos legales, fueron oportunamente aprobadas por la justicia de sus provincias.

Llamativamente dos de los tres Supremos que tomaron la decisión de cumplir su deber como pretendidos “custodios de la legalidad”, avasallando a las justicias provinciales, no adoptaron una actitud similar cuando fueron designados por decreto por el entonces presidente Macri, contradiciendo frontalmente la letra y el espíritu de la Constitución Nacional.

Asimismo, ni en volver a embestir contra ella al asumir funciones legislativas, disolviendo el Consejo de la Magistratura para reflotar su composición precedente, restaurando la vigencia de una ley que había sido cesada por el Congreso Nacional al sancionar la subsiguiente.

El cambio no sólo posibilitó la modificación de la composición del organismo de control, sino también la asunción de la presidencia del cuerpo al presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti.

Tampoco puede pasarse por alto que la decisión llega en pleno debate de una solicitud de Juicio Político a la Corte impulsada por el oficialismo, y a pocas horas de que un testigo calificado formuló duras acusaciones sobre el manejo del propio Rosatti de los fondos de la Obra Social judicial, y hasta se denunció el canje de fallos por aportes financieros en que habría incurrido el propio presidente de la Corte.

Desde el oficialismo se interpretó que la decisión de la Corte Suprema sobre los casos de Manzur y de Uñac eran también un llamado de atención para Cristina Fernández de Kirchner, en caso de que decidiera finalmente postularse a la Presidencia.

¿Actuará del mismo modo el Tribunal Supremo de la Nación sobre la situación de Jorge Macri, cuando la jurisprudencia existente sólo permitiría sancionar su inhabilitación para competir por la Jefatura de Gobierno de la CABA?

La oposición en pleno salió a celebrar la decisión judicial, y hasta José Luis Gioja (competidor de Uñac dentro del Frente de Todos) echó la responsabilidad de la medida a la ambición del actual gobernador sanjuanino.

Sin embargo, a excepción del macrismo (que mantiene una aceitada sintonía con la Corte), la insistencia de la Corte en intervenir y forzar la toma de decisiones políticas podría convertirse en un dolor de cabeza llegado el caso de que fueran las “palomas” del PRO en alianza con la UCR quienes finalmente asumieron el gobierno a partir del 10 de diciembre.

No debe olvidarse que fue la Corte Suprema la que dispuso el fin de la cuarentena educativa en la CABA, o que por estos días Rosatti saliera a cuestionar el exceso de “emisionismo” en que incurrirán las políticas públicas.

¿Se modificará el insistente intervencionismo de la Corte Suprema en caso de que el Gobierno finalmente cambie de signo político a partir del mes de diciembre, o, por el contrario, esto dependerá de cuál sea el sector de la oposición que, en esta alternativa, asuma la Presidencia?

Al sector más moderado y dialoguista de Juntos por el Cambio no le vendría mal repasar aquel trágico poema del Pastor luterano Martín Niemöller, quien en 1937 fuera arrestado y confinado a los campos de Schsenhausen y Dachau hasta 1945 y que, por desgracia, nunca pierde su actualidad en nuestro mundo contemporáneo.

Primero vinieron por los socialistas,

y yo no dije nada, porque yo no era socialista.

Luego vinieron por los sindicalistas,

y yo no dije nada, porque yo no era sindicalista.

Luego vinieron por los judíos,

y yo no dije nada, porque yo no era judío.

Luego vinieron por mí,

y no quedó nadie para hablar por mí.

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