Política
Crisis

Les salió el tiro por la culata: tras de la pobre estrategia de la vice para victimizarse, el Frente empieza a quebrarse

Las internas dentro del oficialismo por quién tomará el mando son más que evidentes. (Dibujo: NOVA)

La decisión de Cristina Kirchner de correrse de la discusión por las listas y delegar la conducción del debate en el tándem que conforman Máximo Kirchner y el ministro de Economía, Sergio Massa, dejó al Frente de Todos con varios frentes de conflicto y predomina un clima de desconcierto e incertidumbre en el que abundan los interrogantes.

Lejos de cumplir con el objetivo de desalentar la competencia en las PASO, la orden que bajaron desde La Cámpora para que cada precandidato presente sus propias listas de legisladores en todo el país dio libertad de acción a muchos sectores para discutir sus propios armados electorales ó acercarse a los armadores de campaña de Daniel Scioli y Agustín Rossi.

Si bien el grueso del peronismo jugará en la estructura que actualmente posiciona al ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro, el temor a una baja performance inquieta y moviliza a los que tienen responsabilidad territorial: gobernadores e intendentes, aunque se muestran alineados con la voluntad de La Cámpora, pregonan la idea de poder llevar las boletas de todos los candidatos.

Un mandatario de una provincia del norte, alarmado porque entiende que en el kirchnerismo "no son conscientes del daño" que podría generar una PASO "descontrolada" como que aunque no discutieron la orden que bajó Máximo Kirchner, crece la preocupación por los armados que empezaron a delinear los otros candidatos y analizan pedirle al jefe de La Cámpora que los habilite a llevar la boleta de todos los candidatos.

Sucede que Cristina optó por desligarse del armado pero instruyó a La Cámpora a que apuntale a Wado de Pedro. La premisa fue que el ministro sumara voluntades y apoyos políticos y consiguiera una masa crítica que le permitiera a ella ubicarse como una mera escribana de un acuerdo ya rubricado.

En su defensa, un interlocutor habitual de la vicepresidenta sostiene que no obedece a una especulación por lo que indican las encuestas. Recuerdan que ya en diciembre, antes de que la crisis económica se agudizara, cedió la posta: "Tomen el bastón de mariscal, militen, hagan política y salgan a la cancha", reclamó horas después de ser condenada.

El mensaje fue interpretado de distinta manera en el FdT. Mientras La Cámpora lanzó el operativo clamor para intentar convencerla de que revisara su decisión de no ser candidata "a nada", en otros sectores del oficialismo vieron la posibilidad de lanzarse y consideran que ya es tarde para que los someta a un "baño de humildad", como hizo en 2015, cuando bajó a todos los contendientes que se habían posicionado para sucederla.

"Máximo no puede bajar a nadie, pero hoy las cosas no están ni siquiera para que ella baje nadie", dice uno de los ocho dirigentes que durante estos meses se posicionaron para ser precandidatos a presidente.

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