NOVA Salud
14 de abril - Día Mundial de la enfermedad

Mal de Chagas: los menores de 10 años de zonas no tratadas con insecticidas constituyen el grupo de mayor riesgo

La vinchuca, insecto transmisor de la enfermedad.

Por la doctora Cristina Freuler (*)

El Mal de Chagas es una patología presente principalmente en zonas carenciadas y rurales. La vinchuca, insecto transmisor de la enfermedad, encuentra en las viviendas precarias un ámbito que facilita su desarrollo.

En la Argentina, por ejemplo, existen alrededor de 1.500.000 de habitantes crónicamente infectados. Y si bien una persona puede contagiarse en cualquier momento, el grupo de mayor riesgo es el de niños menores de 10 años que habitan en zonas no tratadas con insecticidas. También resulta preocupante que muchas provincias con presencia histórica del vector tengan porcentajes bajos de estudios a gestantes.

Modos de transmisión

- Vectorial (picadura).

- De madre a hijo (transmisión vertical) Es la principal vía de infección en nuestro país.

- Por la ingestión de alimentos contaminados.

- Por transfusiones de sangre.

- A través del trasplante de órganos.

Etapas

- Aguda: se presenta en el 5 por ciento de las personas infectadas, y se caracteriza por la presencia de parásitos en sangre. Suele pasar desapercibida, pero cuando se presentan los síntomas clínicos, provoca la muerte del 1 por ciento de los enfermos.

- Indeterminada: los pacientes son asintomáticos y pueden permanecer así toda la vida o derivar en la fase crónica, con alguna manifestación orgánica después de los 15 o 20 años.

- Crónica: afecta al 30 por ciento de los infectados y derivan de la fase indeterminada. A este grupo se lo llama chagásico, y si bien los síntomas son diversos, la miocarditis es la más frecuente, que se manifiesta varios años después de infectado y a edades significativamente más tempranas que otras cardiopatías.

Síntomas de la etapa aguda

- Hinchazón ocular (signo de Romaña)

- Presentación cutánea

- Hipertermia

- Irritabilidad

- Dolor de cabeza

- Fatiga y somnolencia

- Falta de apetito

- Dolores osteoarticulares

- Edemas

- Inflamación de ganglios, hígado y bazo (sobre todo en lactantes y niños)

- Ocasionalmente diarreas y vómitos, también en lactantes

Síntomas de la etapa crónica

- Miocarditis

- Alteraciones en la motilidad esofágica e intestinal

(*) (MN 58.098) Jefa del Departamento de Medicina Interna del Hospital Alemán de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

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