Sexo y erotismo
El erotismo pasados los 60

La vida sexual en la tercera edad: mitos y prejuicios que debemos desterrar

“Somos seres sexuales hasta nuestro último momento en la vida”, afirma la sexóloga Silvina Lizarraga.

En la vuelta a su columna semanal en el programa radial de Política del Sur, la licenciada Silvina Lizarraga habló de la vida sexual después de los 60 años, que genera cada vez más consultas a los especialistas, desmitificando la idea de no hablar del tema que podrían tener las personas de esa franja etaria. “Uno de los mitos más grandes es que hay al respecto es que la mujer termina su vida sexual cuando deja de menstruar. ‘No tengo más ganas’, dicen muchas, pero hay que tener en cuenta que en ese momento de la vida empieza una sexualidad diferente”, explicó en primer lugar. Más allá de los cambios hormonales, hay algunas cuestiones que sí cambian, ejemplificó, como puede ser la necesidad de mayor lubricación. “Por lo general tenemos más tiempo para dedicarlo a un encuentro sexual, y sabemos qué nos gusta y qué no”, agregó.

Lizarraga se refirió a un cambio de actividad de la mujer, que en este tiempo tiene “mayor protagonismo, lo que pone en jaque al hombre, porque era el depositario de todo el saber”. En este sentido, remarcó que “somos seres sexuales desde que empezamos hasta nuestro último momento en la vida”, por lo cual lo que hay con la edad “es una forma de expresión distinta de la sexualidad”. “Esto no significa que la sexualidad se extingue cuando crecemos, mucha gente consulta sobre sus cuerpos, hay gente que tiene vergüenza de sus cuerpos, pero eso pasa tanto entre los jóvenes como entre los adultos mayores”, destacó Lizarraga.

Por esto, la especialista cree que “estamos en un proceso de transición, donde hay más aceptación del cuerpo y de las posibilidades que nos brinda. Eso no quita que haya gente que se vaya al extremo, y deja de cuidarse. Hay que tener conductas saludables para tener una salud apropiada”.

Para Lizarraga, este tiempo que trascurrimos, donde algunos siguen con los viejos mandatos de los cuerpos hegemónicos, se empieza a abandonar el canon de belleza, del “90-60-90”. “Todos los procesos van de un extremo al otro, y ahora vemos que hay muchas personas que no se están cuidando, necesitamos ir hacia un modelo donde veamos a la persona como algo integral, segmentándonos es difícil ver a la persona entera”., recalcó Lizarraga. Uno de los ejemplos de esta cuestión se dio cuando Moria Casan salió en bikini, y fue criticada por su cuerpo, lo que sirvió para dar un debate al respecto. “Mucha gente está cambiando, hay una tendencia de personas que están aprendiendo a tener la libertad de elegir sin la mirada del otro”, dijo.

Otra cosa que aparece en las consultas está vinculada con la necesidad de agradar y de ser “aprobado” por el otro, sin concentrarse en lo que uno espera quiere realmente para un encuentro sexual. “Muchas personas están pendientes de dar placer o que el orto pase un buen momento, y se olvidan de su propio placer, sin concentrarse en lo que está pasando en ese encuentro”, concluyó Lizarraga.

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