Panorama Político Nacional
De camino al 2023

¿Axel Kicillof será el candidato de Cristina Fernández de Kirchner?

El gobernador bonaerense Axel Kicillof. (Dibujo: NOVA)

En cuestión de horas, todo cambió en la alianza entre el cristinismo y el massismo. No en lo referido al acuerdo entre ambos, que se mantiene con fortaleza, sino en el juego de candidaturas para las elecciones de este año.

Sin embargo, pasaron cosas… El indicador de 6,6 por ciento de inflación del mes de febrero, con una alta probabilidad de incrementarse en el de marzo y mantenerse en esos niveles durante el resto del año está muy lejos del 3 al que aspiraba Sergio Massa.

Ahora su objetivo es garantizar la estabilidad, sequía, caída de ingresos y exigencias incumplibles del FMI, más las impredecibles consecuencias de la caída del Silicon Valley Bank de por medio.

Su momento para aspirar a la Presidencia debería ubicarse razonablemente en 2027 y no en 2023, tal como lo sugirió reiteradamente el ministro desde que empezó a circular su nombre como posible candidato presidencial del Frente de Todos (FdT). El cambio de escenario le cayó como un balde de agua fría en pleno invierno a Axel Kicillof.

Sabido es que el gobernador sólo está interesado en su reelección y no aspira a ningún otro cargo electivo en el presente. Sin embargo, la decisión de Cristina Fernández de Kirchner de autoexcluirse de competir en cualquier categoría electoral generó un verdadero terremoto en la coalición oficialista.

Hasta apenas unos días atrás, la vicepresidenta sostenía esa decisión, y se especulaba con que la reunión de la semana pasada en La Plata, en la que estuvo acompañada de Sergio Massa y el propio Axel, había significado una confirmación de que la fórmula presidencial que bendecirá en esta oportunidad sería la del ministro de Economía, acompañado por Eduardo “Wado” de Pedro, ministro del Interior.

Pero a la exposición que sufre Massa, sentado sobre un polvorín al que decidió ponerle el cuerpo, se suma De Pedro, quien genera cada vez más resistencias en el cristinismo e, incluso, dentro de La Cámpora.

Su última aparición abrazado a un CEO de Clarín (que, para peor, fue organizador y participante del cuestionado viaje de jueces, fiscales y empresarios a Lago Escondido), en un evento ruralista, donde además se presentó como productor agrario y miembro de una familia con varias generaciones en la actividad, parece haber sido la gota que colmó el vaso.

De este modo, por más que el gobernador Kicillof no tenga interés alguno en competir por la presidencia, los hechos parecen llevarlo inexorablemente hacia allí. Queda en claro que, mal que le pese, terminará haciendo lo que le indique Cristina.

Y la vicepresidente parece a punto de exigir un sacrificio de magnitud: abandonar el objetivo de la reelección, que parece estar al alcance de la mano según todas las encuestas, para afrontar una aventura presidencial lo expone a quedarse con las manos vacías.

Hay dos factores que resultan determinantes para que esta alternativa cobre cada vez mayor entidad: es el único reconocido por los votantes del cristinismo como “heredero” de Cristina (mal que le pese a Máximo Kirchner, y de ahí sus caprichosas intervenciones públicas objetando las políticas del gobernador), y que la vicepresidenta, en caso de dar marcha atrás y participar de la carrera electoral, tiene una altísima imagen negativa que permite descartar cualquier posibilidad de triunfo en un eventual ballotage.

Pero, si se produjera el enroque, y Axel disputará la candidatura presidencial y Cristina la gobernación o una postulación como senadora nacional, él debería sacrificarse para aportar sobrevida a su “Jefa”.

En estos términos, el “operativo clamor” de La Cámpora ya no estaría orientado a que Cristina asuma una candidatura presidencial, sino a que compita en la provincia, ya sea como candidata a gobernadora o a senadora, para conseguir los fueros que podrían resultar indispensables debido a su endeble situación judicial.

¿Cómo se completaría la fórmula de Axel, en caso de que finalmente el enroque se produzca? No sería extraño que Malena Galmarini fuera la escogida para ocupar este lugar.

Claro está que, por ahora, las cosas no pasan del terreno de las especulaciones. Pero en el albertismo consideran esta posibilidad con atención, y hasta imaginan una fórmula para oponerse en las PASO.

Daniel Scioli y Victoria Tolosa Paz serían las espadas del presidente. Paradojas del destino, el vicepresidente de Néstor Kirchner y su jefe de Gabinete serían los encargados de poner fin a “veinte años de kirchnerismo”, si las urnas así lo confirman.

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