Cómics e Historietas
Se lanzó hace unos días en España

"Fahrenheit 451", la gran distopía de Ray Bradbury, tiene ahora su versión en cómic

A 70 años de la publicación de la novela, el español Víctor Santos hizo la adaptación con el permiso de los herederos. En Argentina, se consigue en formato ebook.

Fahrenheit 451, la gran novela de Ray Bradbury (1920-2012) y uno de los grandes clásicos de la literatura del siglo XX de cuya publicación se cumplen siete décadas este año, se convirtió en novela gráfica. En este formato, por el momento, está disponible únicamente en castellano.

El lanzamiento mundial se realizó hace días en Madrid y en Barcelona, en España, a través del sello Planeta Cómic, que posee los derechos en todo el mundo. El 31 de marzo será presentado en el Salón Internacional del Cómic en Barcelona.

En Argentina, por el momento Fahrenheit 451 versión comic se podrá conseguir únicamente en formato ebook a través del sitio web de Planeta Libros a 1.999,99 pesos.

El protagonista central es el bombero Guy Montag: su misión no es apagar incendios sino quemar libros, un objeto prohibido porque es causa de discordia y sufrimiento.

El historietista español Víctor Santos, autor de Polar, una obra adaptada a película en Netflix, plasmó con su dibujo la civilización esclavizada por los medios y el conformismo de la distopía creada por Ray Bradbury en 1953. En diálogo con Clarín Cultura, Santos revela sus secretos.

–¿Te costó mantener el guion original?

–Me costó borrar cosas, ya que cuando adaptas debes editar, quitar. Ésta es una obra a la que tengo un gran amor y además, es un autor al que le tengo un increíble respeto. Lo que Bradbury contara, todo lo que pudiera traducir en imágenes lo traduciría, y lo que no pudiera transformar lo mantendría.

En los diálogos quería mantenerme lo más fiel posible por más que cortara cosas, que resumiera porque los diálogos enteros no caben. Quería quedarme con lo esencial pero siempre que pude tuve la prosa original.

–¿Dónde está el ADN de Víctor Santos?

–Donde creo que es mi fuerte y por lo que me dicen los lectores, es el uso de la viñeta, en la composición de página. Intenté ser muy respetuoso con la historia pero a la vez contar la manera en que yo cuento mis historias.

Mi estilo se ve cuando Guy Montag huye de Sabueso. Como hay mucho movimiento entonces me suelto mucho: la persecución se convierte en una cosa mucho más atrapante.

–¿Qué significa para vos esta adaptación?

–Es un reto muy importante. Mucha gente se va a acercar a mi trabajo, tal vez los no aficionados al cómic pero le gusta la ciencia ficción o a quienes les gusta mucho la novela de Ray Bradbury. Para mí sería una carta de presentación.

A nivel personal, Fahrenheit 451 es una obra que todos los creadores la tenemos muy arraigada. Tenemos miedo que nuestros propios libros se hayan quemado alguna vez. Es una situación de un odio a la cultura al asumir ese miedo que tenemos siempre.

–¿Cómo fue el proceso de construir a Guy Montag, el personaje central de la obra, y llevarlo al formato visual?

–Bradbury no hace grandes descripciones físicas de los personajes, es decir, esos escritores que le dan un rasgo o dos al personaje y tú te quedas con eso. Es una manera de escribir que me gusta mucho porque tú proyectas un poco tus recuerdos y tu sensibilidad en el personaje. Tanto Guy Montag como Clarisse o el Capitán Beatty te dan un poquito de eso.

De Guy sabemos que es moreno y tiene ojos tristes. Entonces, lo que suelo hacer es desarrollar los diseños de los personajes de una manera muy similar a la animación: pensarlo con los personajes que va a interactuar con Clarisse, con su esposa, con el Capitán Beatty.

Suelo diseñarlos por contraste: empecé por Guy, el protagonista, y su mirada triste e hice mucho énfasis en eso, en las formas geométricas para potenciar eso, el abatimiento, la tristeza. Por eso tiene formas redondeadas que sugieren un cuerpo caído y derrumbado.

Por contraste, el Capitán Beatty es su superior y su némesis: un abusón geométrico, cuadrado, con grandes aristas porque irradia violencia y peligro. Él es como más decaído.

–¿Lo mismo pasó con la indumentaria?

–El vestuario, la ropa, los edificios y su entorno lo hice pensando tanto en la novela original como en la actualidad porque es una novela de los años 50. Quise mantener esa estética del vestuario de las mujeres con esos vestidos retro. Además, las casas tienen una arquitectura brutalista.

También incorporo elementos modernos como tablets, cascos inalámbricos y vehículos. Quería hacer una especie de obra anacrónica que no estuviera marcada en ninguna época concreta pero que a la vez sugiriese cosas del presente como del pasado.

–Sabueso es otro de los personajes centrales. ¿Te costó mucho hacerlo?

–Sabueso fue el más complejo. El problema que tenía es que no podía encontrar un diseño que fuese bastante amenazador, que diera miedo porque la novela es una presencia terrible, oscura. Tampoco queda claro si es un robot completo o un perro al que han modificado.

Yo hacía un perro mutante, un robot o un robot moderno tipo arácnido pero no conseguía dar con la solución hasta que se me ocurrió hacer un personaje completamente en las sombras, que sea una silueta de la que ves colgando, trozos de cable, de pellejo... Solamente puedes ver los ojos rojos y los dientes.

–¿Y cómo fue hacer el traje de bombero? ¿Tuviste que buscar algún traje de la época y hacerlo un poco más universal, llevarlo a los tiempos de ahora?

–No quería que pareciese un traje antiguo pero tampoco quería hacer uno moderno. Cuando haces algo muy actual, cuando leas el cómic dentro de cinco o diez años parecerá antiguo. Siempre es mejor buscar un diseño y hacerlo lo más atemporal posible.

Le di tantas vueltas al diseño: busqué trajes de bomberos de diferentes épocas, desde los primeros hasta los actuales. Le di mucho diseño en el casco, le hice un visor de color amarillo brillante que siempre se mantiene de manera que la escena es oscura al personaje se le ve siempre la cara. Y como es amarillo, alude todo el tiempo a la presencia del fuego.

Utilicé un traje muy sencillo con las típicas bandas reflectantes porque son universalmente conocidas y aluden al fuego. También me divertí mucho con la mochila que lleva el hacha incorporada magnéticamente por detrás, y la pistola con el tubo que con un cañón retráctil.

–Este año se cumple el 70 aniversario de la publicación de Fahrenheit 451. ¿Este cómic es un homenaje a la gran obra de Ray Bradbury?

–Los aniversarios vienen bien para recordar que las obras están ahí. Bradbury es bastante importante para que no necesite estos recordatorios pero siempre vienen muy bien.

Es mi homenaje personal hacia un autor que admiro mucho. No soy un gran fan de la ciencia ficción pero sí de Bradbury; me gusta porque habla de la repercusión humana: usa la ciencia ficción para hablar de cómo la tecnología o la sociedad influyen en el carácter y en el alma humana.

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