Política
Elecciones

Crece el espacio "anti-grieta": Mónica Fein visitó a Schiaretti y el Partido Socialista se sumó a la nueva coalición

El desgaste de las dos coaliciones políticas mayoritarias es indisimulable. (Dibujo: NOVA)

El desgaste de las dos coaliciones políticas mayoritarias es indisimulable. El internismo sin fin y las pésimas gestiones cuando les tocó gobernar no pasaron desapercibidas para la sociedad y ya en las legislativas de 2021 Javier Milei se filtró como una aspiradora de votos de descontentos.

En esa ocasión lo apoyaron sobre todo independientes y descontentos con Juntos por el Cambio, en tanto la mayoría de los casi 5 millones de votantes que perdió el Frente de Todos respecto de las presidenciales de 2019 prefirió quedarse en sus casas.

Pero los desaciertos de la gestión de Alberto Fernández no cesaron, y entre aquellas legislativas y la actualidad un aluvión de votantes “naturales” del Frente de Todos empezó a inclinarse por la figura del mediático economista, no por sus propuestas –en su mayoría incoherentes e irrealizables-, sino por su crítica salvaje a la “casta” política.

Sin embargo, los errores de Milei, sus declaraciones poco felices, como por ejemplo su apoyo a la venta de órganos, el pogromo que sus allegados descargaron sobre los referentes más lúcidos de su espacio, su alianza con partidos y políticos asociados con la dictadura y su coqueteo con Mauricio Macri y Patricia Bullrich, le pusieron un techo a su crecimiento.

A la fecha su imagen sigue siendo la más positiva dentro de los presidenciables, pero, sin armado y sin territorio, difícilmente pueda traducirse en un voto efectivo a la hora de la verdad.

No sólo creció Milei en 2021. También lo hizo la izquierda trotskista que realizó una elección inédita. Pero queda en claro que una cosa es una elección de medio término, en la que la sociedad vota con menos preocupación por su futuro y da rienda suelta a sus inclinaciones más emocionales, que una presidencial, en la que se juega su destino para los siguientes cuatro años. De este modo, ni el economista libertario ni la izquierda se ven como opciones reales de alternancia gubernamental.

Este diagnóstico alentó a Juan Schiaretti y a Juan Manuel Urtubey a lanzar, tal como ocurrió en 2019, su propio espacio de “tercera vía” o “anti-grieta”, tomando en cuenta el profundo desagrado o, directamente, la condena, de amplios sectores sociales sobre las dos coaliciones principales, que se han venido retroalimentando abonando el odio entre los argentinos.

El Mundial de Fútbol demostró que una causa compartida puede hacer naufragar la violencia cultivada por una minoría que se amenaza en público y arregla en la trastienda. Aunque le cueste cada vez más llegar a entendimientos, tanto con el supuesto “enemigo” como hacia adentro de sus propias alianzas.

Surgida del peronismo no cristinista, la nueva coalición en ciernes intenta seducir a otras fuerzas políticas moderadas, a los decepcionados y los que se cayeron o fueron dejados afuera de las coaliciones principales, y a los independientes. Una particularidad es que su origen está en el interior de la Argentina y no en el puerto. Y así, aún lejos de los grandes titulares de los medios nacionales, suma y avanza.

Dos semanas atrás Schiaretti y Urtubey anunciaron su acuerdo para la “construcción de un espacio político superador, por fuera de la grieta” y comunicaron que ambos serán “candidatos a presidente”, lo que se dirimirá en una interna o PASO.

El más activo en explorar la incorporación de otros armados y referentes ha sido el gobernador cordobés, quien se reunió con Alberto Rodríguez Saá. El gobernador de San Luis afirmó que “acordaba con ese espacio en el medio de las dos puntas de la política argentina” y, a la salida del encuentro, se comunicó la coincidencia en la “necesidad de avanzar en un proyecto de país que priorice el respeto a las instituciones de la democracia, el federalismo, los sectores productivos y elimine las asimetrías”.

En la ingeniería del nuevo espacio se pretende sumar a otros gobernadores como el santafesino Omar Perotti, el entrerriano Gustavo Bordet y el sanjuanino Sergio Uñac. Un dato a tener en cuenta es que todos ellos se negaron a sumarse a la iniciativa del juicio político a la Corte Suprema de Justicia impulsado por el Gobierno Nacional.

En este proceso de crecimiento del espacio “anti-grieta” la diputada nacional y presidenta del Partido Socialista Mónica Fein acaba de visitar al gobernador Juan Schiaretti. Del encuentro participaron también el diputado nacional por Córdoba, Carlos Gutiérrez y el legislador cordobés Matías Chamorro.

La reunión fue fructífera. Ambos interlocutores coincidieron en que la Argentina necesita establecer “puntos de encuentro superadores de la grieta, basados en el trabajo, la inclusión y la movilidad social” y destacaron en su comunicado conjunto que resulta indispensable “Que se respete el diálogo y a las instituciones”. Finalmente anunciaron públicamente que el Partido Socialista se sumaba a la nueva coalición.

A la salida del encuentro Fein se mostró llamativamente optimista y abierto al diálogo con los medios. Insistió en que debe pensarse en “propuestas que generen entusiasmo, expectativas y esperanza en Argentina” y destacó que resulta necesario “pensar cómo construimos o ayudamos a construir un espacio que sea una alternativa en Argentina y que genere esperanza”.

“Me parece que los integrantes de la grieta están lejos de lo que les interesa a los argentinos. Basta de pelearnos por cuestiones que no tienen nada que ver con generar trabajo, con bajar la inflación, con garantizar la seguridad, promover la educación y la salud", enfatizó.

E inmediatamente disparó la sentencia que todos esperaban: “El Partido Socialista va a trabajar con Schiaretti en un armado nacional”.

En realidad, se trata de una ampliación de la alianza provincial que el Partido Socialista ya mantenía con Schiaretti, ya que forma parte de la coalición Hacemos por Córdoba. Y, a nivel nacional, los diputados nacionales de ambas partes comparten el bloque Argentina Federal.

Fein explicó además cuál fue el compromiso acordado, al tiempo que trazó un perfil muy elogioso del gobernador cordobés.

“Nos comprometimos a trabajar juntos en una alternativa propositiva. Schiaretti es una persona con mucha experiencia de gestión y con una visión de futuro prometedora. Lo vi entusiasmado en poder sumar a distintos dirigentes para construir un frente que presente propuestas para solucionar los problemas de los argentinos. Desde el Partido Socialista estamos convencidos de que podemos ayudar a construir un espacio plural donde puedan escucharse todas las voces".

Respecto de los puntos de coincidencia, explicó que: “Coincidimos en trabajar en ideas transformadoras que entusiasmen a los ciudadanos. Esas propuestas deben plantear cómo se resuelven los problemas. El socialismo tiene experiencia de gestión y puede aportar lo suyo. Creemos en la importancia de un Estado moderno con mirada progresista, el desarrollo económico, la movilidad social y la defensa de los derechos humanos”.

Asimismo fue muy crítica del gobierno del Frente de Todos: “Este gobierno fracasó en temas como la inflación, la pobreza, la inseguridad, la educación y la salud.”-sentenció.

La presidenta del Partido Socialista fue terminante al sostener que Schiaretti “tiene todas las condiciones para ser presidente. Y además tiene cómo demostrarlo. Si uno observa a Córdoba ve un modelo de desarrollo que le puede aportar mucho a este espacio alternativo y es algo que no se da en otros casos”.

También fue muy clara al momento de afirmar que no habrá exclusiones en la convocatorio. “Yo no quiero plantear un veto a nadie. Juan Schiaretti mantuvo reuniones con algunos dirigentes y la idea es poder sumar a otros dirigentes que más allá de los nombres tengan el objetivo de trabajar en las transformaciones que necesita la gente".

Y, coincidiendo con la convocatoria de Schiaretti y Urtubey, remató: “Debemos plantear un debate serio en la Argentina. Poder trabajar sobre las coincidencias sin importar si son peronistas, radicales, socialistas, o de otra fuerza política. Tenemos tiempo y energía para hacerlo. El primer punto en común es que estamos de acuerdo en construir una propuesta cercana a la realidad que viven las personas. Hay un enorme desafío por delante".

Silenciosamente, el frente “anti-grieta” suma y sigue. ¿Conseguirá convertirse en una alternativa de gobierno para las elecciones presidenciales, o se quedará en intenciones, tal como sucedió con la “tercera opción” que integraba a Schiaretti y Urtubey con Miguel Pichetto, Sergio Massa y Roberto Lavagna en 2019?

Las circunstancias son otras. El humor social también. Que una alianza surgida en el interior pueda convertirse en opción ganadora sería un hecho novedoso en la política argentina. Pero, en el contexto actual, nada autoriza a bajarle el precio.

Lectores: 1511

Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: