Cómics e Historietas
Cultura

Polillana, la artista y profesora que promueve el cómic como recurso educacional en Chile

La artista y profesora Paula "Polillana" Martínez.

Independiente de su debilidad por el formato, para Paula Martínez (35) la historieta supera con creces el divertimento puro: se sitúa derechamente como herramienta educacional.

Radicada desde hace años en Concepción donde ejerce como profesora de artes visuales en el Colegio San Pedro Nolasco, la también artista conocida en redes sociales como "Polillana", incluye anualmente en sus cátedras la realización de un cómic con temática libre diseñado por sus alumnos. Según su experiencia, sólo ve aspectos positivos en aquella propuesta de enseñanza.

“Hay varias razones de por qué hace bien promover el cómic en el aula, lo primero que se me viene a la mente resulta ser la variedad de habilidades combinadas que requiere el cómic para realizarse”, inicia Paula, para luego desarrollar su argumento.

“Hay que elegir una historia, narrarla, presentarla en imágenes, desarrollar la habilidad motriz, recortar o dibujar… A eso hay que sumar la necesidad de tener un orden establecido para diagramar cada viñeta. Además, en el proceso, la imaginación vuela”, agrega.

De acuerdo a su visión, la docente sostiene que el factor edad incide bastante a cómo los alumnos enfrentan la realización de cómics. Para ella, los “niños más pequeños” no sólo perciben la labor enfocada al “juego”, sino que también están más dispuestos a “probar distintos materiales y experimentar con las posibilidades que ofrece la historieta”.

Esto, a diferencia de lo que suele ocurrir con adolescentes, quienes resultan ser algo más renuentes, en un comienzo, al desarrollo del trabajo gráfico. “El cómic es laborioso y por eso mismo no suele gustar tanto al principio. Además les cuesta, porque cuando uno les dice ‘hablen de ustedes’, les cuesta porque no tienen tanta idea de qué quieren ser, qué opinan, no tienen ideas tan propias”, analiza.

Paula además asegura que a través del formato “los (alumnos) que no leen o no les gusta leer, les cuesta mucho menos hacerlo con un cómic. Siento que con los libros les cuesta mucho trabajo mantener la atención”.

En ese sentido, frente a realidades contextuales como las redes sociales y su inmediatez implícita, la profesora cree que el desarrollo del cómic puede contribuir a ejercitar una actividad más contemplativa.

Martínez explica: “Creo que es importante el tema de poder realizar actividades que no necesariamente sean rápidas e instantáneas, y que consistan en sentarse y en desarrollar una especie de retiro. Considero que esta es una época donde uno vive corriendo. Entonces, actividades como pintar, remendar, coser, escribir o hacer cómics, requieren dedicación, tiempo… Para hacer una historieta se necesita parar un ratito. Y ese cambio de ritmo no viene mal para los jóvenes”.

Para Martínez, uno de los aspectos que más energía le toma al momento de la promoción del trabajo con historietas, es la idea instalada de que sólo las personas que dibujan bien pueden hacer cómics. “La imagen es esencial pero no necesariamente tiene que ser perfecta. Un cómic puede ser imperfecto y va a seguir siendo un cómic”, comenta ella, quien en sus clases presenta realidades de historietas con dibujos bien básicos.

“De hecho, yo ocupo como ejemplo a un autor de cómics llamado One, que es el creador de ‘One Punch Man’, una historieta súper popular en el mundo. Él no dibuja bien, dibuja mal, pero ha mejorado mucho en comparación con sus primeros trabajos. En su caso, él compensa esa falta con la potencia de sus historias, que son muy buenas, además sabe qué mostrar. Esas dos cosas subsanan su falta de técnica”, establece.

En su experiencia como educadora, la terminación del cómic por parte de los estudiantes genera una sensación en ellos que trasciende las calificaciones. “He notado como primera cosa que valoran mucho el hecho de hacer algo, de tener un producto terminado en sus manos. Sienten que lograron hacer algo. Se ven contentos de finalizar un cómic”, reconoce.

Dibuja o muere

En pos de difundir la realidad del cómic, la docente Martínez realiza sistemáticamente talleres para iniciar a interesados y también ha protagonizado actividades que han dado que hablar.

La última y más pública de ellas ocurrió en el Salón Internacional de la Historieta de Biobío, realizado en conjunto con la Cooperativa Narrativa Gráfica Chilena entre el 24 y el 26 de noviembre pasado, que tuvo como sede la Biblioteca Municipal de San Pedro de la Paz. Ahí ella guio la iniciativa “Dibuja o muere”, ejercicio que contemplaba la realización de cómics en tiempo récord por parte de quien lo quisiera.

Martínez recuerda: “La idea era emular un poco lo realizado por Scott McCloud, un historietista norteamericano que en 1990 creó la idea de hacer en 24 horas un cómic de 24 páginas, con todo lo que eso implica: escribir, dibujar y tener todo listo en ese tiempo. Es un ejercicio casi sin dormir, medio suicida, que él impulsó y que ahora se ha transformado en un especie de reto para historietistas cada octubre”.

Basándose en aquel hito, la educadora readecuó el desafío a un tiempo extenso, pero mucho más acotado que el original, y que contó con la participación de una decena de interesados. “Hicimos una versión corta de ese reto, de sólo 5 horas. La invitación era que las personas que estuvieran interesadas se instalaran a dibujar y a crear una historia durante ese tiempo, siempre eso sí, conmigo ahí ayudándoles en lo que me requirieran”, señala.

Y aunque ninguno de los participantes pudo conseguir el objetivo de la actividad, para Polillana se cumplió con creces el sentido de ella. “El que más cerca estuvo de terminar el reto fue un niño que tuve alguna vez en un taller y que dibuja muy rápido. Él logró 4 páginas y media. La mayoría avanzó lo que pudo en esas cinco horas. Lo importante es que se pasó bien y el cómic cobró total protagonismo”, finaliza la profesora.

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