Sexo y erotismo
Sexualidad plena

¿Cómo es el placer masculino? Así puedes llegar al Punto O, Punto D, punto R, Punto L y Punto O

“El punto G masculino es la próstata y está a unos cinco centímetros del recto, hacia el vientre”, explicó la doctora Susan Milstein.

Durante siglos, el placer en los hombres se asoció casi exclusivamente al miembro masculino y buscar otro tipo de satisfacción, más allá del sexo oral y todos los beneficios sobre su práctica, se podía llegar a considerar una excentricidad, pero ellos también tienen zonas erógenas para ser exploradas y estimuladas.

“El punto G masculino es la próstata y está a unos cinco centímetros del recto, hacia el vientre”, explicó la doctora Susan Milstein, educadora sexual y profesora del Departamento de Mejora de la Salud, Ciencias del Ejercicio y Educación Física del campus de Rockville del Montgomery College de Maryland.

La especialista dijo que “esto se debe a que la próstata contiene una tonelada de terminaciones nerviosas, de hecho, hay casi tantas terminaciones nerviosas en la próstata como en el clítoris. Realmente puede abrir toda una nueva vía de placer para los hombres si están dispuestos a probarlo”.

Si bien se dice que las dos principales zonas erógenas del cuerpo son el cerebro, seguido de la piel, además existen espacios placenteros que pueden provocar excitación en los hombres con solo acariciarlos. Se trata de los puntos P, L, O, R y F y la denominada zona X.

Los puntos P y L

El punto P está situado en la próstata (de ahí lo de P) y la forma más sencilla de estimularlo es a través del ano, la razón por la que durante mucho tiempo fue “inaccesible” para muchos hombres debido al tabú acerca de esa zona del cuerpo. La sexóloga Sadie Allison de la ciudad de San Francisco dijo que los orgasmos y las eyaculaciones que se alcanzan a través de la estimulación de este punto normalmente son más intensos que los habituales.

Existe una forma indirecta de estimular el punto P que consiste en masajear la zona situada entre el escroto y el ano, el llamado perineo. Se trata del punto L y al presionarlo, la comprensión se transfiere hasta la próstata. Las sensaciones a través del punto L no son tan explosivas como las que se sienten con el punto P, que estimula la próstata directamente, pero al estar estimulándola igualmente, también se pueden alcanzar orgasmos bastante potentes.

El punto O

Al hablar del punto O, nos estamos acercando al terreno del sexo tántrico, buscando las conexiones existentes entre el pene y la próstata con partes del cuerpo que aparentemente no tienen nada que ver, señalaron las expertas. El punto O está ubicado justo al final de la columna vertebral, en la punta del coxis y, si se masajea, poco a poco se van despertando los nervios internos que lo unen con las zonas sexuales.

Las especialistas aconsejaron que, en caso de decidir probar este punto, hay que hacerlo con calma y tener la mentalidad abierta, ya que, si bien es probable que cueste un poco encontrarle la emoción a esta técnica, si se consigue, abrirá las puertas hacia toda una nueva dimensión de placer.

El punto R

La línea de piel más oscura que se extiende desde la base del pene, pasa entre medio de los testículos, atraviesa el perineo y acaba en el ano se llama “rafe”, y se trata de una piel muy fina y sensible, explicaron.

Su estimulación tiene que ser muy suave, casi con un solo dedo o con la punta de la lengua, pero constituye un área perfecta para acariciar como preliminar del sexo oral o la estimulación del punto L o P.

El punto F

El punto F está ubicado en la zona inferior del glande, que abarcaría el frenillo y las partes aledañas del glande. Esta zona debería ser siempre clave en la masturbación, durante la cual se puede estimular con uno o ambos pulgares y en el sexo oral. Actualmente también existen dispositivos que inciden directamente en esa zona para provocar grandes orgasmos.

La zona X

Abarcaría la equis que podríamos trazar desde el contorno interior de cada glúteo, cruzándose en el ano y terminando en los laterales del perineo y los testículos.

Es una zona de extrema sensibilidad que, en algunos casos, más que excitación, puede dar muchas cosquillas, pero los especialistas recomendaron “reservarla para la parte de los preliminares” ya que puede producir beneficios en los momentos previos a tener una relación sexual.

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