Ramón Lorenzo Falcón, el jefe policial que sufre atentados cada 109 años
Por Gustavo Zandonadi, especial para NOVA
El 14 de noviembre de 1909 falleció en Buenos Aires el jefe de la Policía de la Capital, coronel Ramón Lorenzo Falcón. Su muerte fue consecuencia de las heridas causadas por la detonación de un explosivo de fabricación casera que le arrojó a su paso un joven identificado como Simón Radowitzky, de 17 años al momento del hecho. El atentado también se cobró la vida de Juan Alberto Lartigau, secretario de Falcón.
El extremista estaba agazapado en la esquina de Callao y Quintana, aguardando el paso del coche tirado por caballos que transportaba a Falcón. Una vez que el carruaje estuvo cerca, Radowitzky tiró el paquete -que explotó en el acto- y escapó corriendo pero fue detenido y condenado a prisión por tiempo indeterminado. Recién en 1929 recuperó su libertad, gracias a un indulto del entonces presidente Hipólito Yrigoyen.
La pena que se consideró en un primer momento para Radowitzky fue el fusilamiento, pero fue descartado por tenerse acreditada su condición de menor de edad. Cumplió los primeros tiempos de su condena en la antigua Penitenciaría de la avenida Las Heras y buena parte de su castigo en el célebre Penal de Ushuaia, donde también estuvo preso el asesino serial Cayetano Santos Godino, más conocido como “El Petiso Orejudo”.
109 años después
El 14 de noviembre de 2018 una mujer anarquista ingresó al Cementerio de Recoleta y se dirigió a la tumba de Ramón Lorenzo Falcón con la intención de perpetrar un atentado con explosivos. Sin embargo, la operación fracasó al explotar uno de los artefactos en manos de la terrorista, que al momento del hecho se encontraba acompañada por su pareja.
La mujer, identificada como Anahí Esperanza Salcedo, resultó herida y fue atendida por personal del SAME, mientras que su pareja -también detenido- Hugo Alberto Rodríguez, resultó ileso. La secuencia ocurrió alrededor de las 18 horas, en momentos en que el personal de seguridad del cementerio se disponía a proceder al cierre.
Primeros años
Ramón Lorenzo Falcón nació en Buenos Aires el 30 de agosto de 1855. Ingresó al Colegio Militar de la Nación en 1870. Como oficial del Ejército tuvo una carrera discreta, sin sobresaltos. En 1879 participó de la Conquista del Desierto, encabezada por Julio Argentino Roca, que a la sazón fue presidente de la República.
En sus ratos libres, el oficial Falcón practicaba deportes, sintiendo una inclinación por la esgrima. Esa pasión lo llevaría, en 1887, a ser uno de los socios fundadores del tradicional club Gimnasia y Esgrima de La Plata. Falcón prestó servicio hasta 1898. Ese año pasó a retiro con el grado de coronel. Entre 1898 y 1902 fue diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Al terminar su mandato se retiró a su casa.
Cuerpo de Cadetes
En 1906 el presidente José Figueroa Alcorta lo nombró jefe de Policía de la Capital. Desde allí fundó el 17 de noviembre de dicho año el Cuerpo de Cadetes, que daba al personal policial la posibilidad de capacitarse para ascender a cargos superiores, hasta entonces ocupados por altos oficiales del Ejército.
Los cadetes lucieron un uniforme negro, con gorra de plato de visera de acharolada y un escudo plateado en el pecho, del lado izquierdo. Los aspirantes tomaban clases teóricas en el Departamento Central de Policía, ubicado en su actual emplazamiento de la calle Moreno altura 1550, de Capital Federal. La instrucción práctica la realizaban en el viejo Regimiento 8 de Caballería, con asiento en el barrio porteño de Palermo.
Huelga de inquilinos
El principal problema que tuvieron que enfrentar los inmigrantes de fines del siglo XIX fue la falta de vivienda. La solución fue el subalquiler de las casonas del sur de la ciudad, abandonadas durante la epidemia de fiebre amarilla. Residencias pensadas para un grupo familiar terminaban alojando a más de 10 familias, con un sólo baño y una sola cocina. Por si algo faltaba, los dueños de los inquilinatos cobraban alquileres muy altos.
La situación hizo crisis en 1907. Un grupo de inquilinos identificados con el anarquismo, se organizó para salir a la calle a protestar contra lo que consideraban un abuso por parte de los propietarios, al tiempo que decidieron dejar de abonar. El conflicto se prolongó hasta el invierno la Policía de la Capital, con ayuda de los Bomberos, que disolvieron las protestas bañando en agua helada a los manifestantes.
Semana Roja
La Argentina del Centenario se caracterizó por la contradicción de tener un enorme crecimiento económico y al mismo tiempo una elevada conflictividad en las calles. En mayo de 1909 la ciudad de Buenos Aires fue escenario de una violenta manifestación anarquista, la cual fue reprimida por la Policía, dejando un saldo de 16 detenidos, 11 muertos y un centenar de heridos, algunos de los cuales fallecieron días después.
El cortejo fúnebre de las víctimas no estuvo ajeno a incidentes. Los manifestantes que acompañaron a los fallecidos hasta el Cementerio de la Chacarita fueron dispersados a tiros. A raíz de la represión, la Federación Obrera de la República Argentina (FORA) y la Unión General de los Trabajadores (UGT) convocaron a una huelga total con el objetivo de lograr la renuncia de Falcón.
La respuesta oficial fue la clausura de los diarios socialistas La Protesta y La Vanguardia y de los locales utilizados por simpatizantes anarquistas y anarcosindicalistas para realizar sus reuniones. El Partido Socialista decidió interceder para lograr la libertad de los huelguistas detenidos. Entidades empresarias, políticos oficialistas y buena parte de prensa manifestaron su apoyo a Falcón.








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