Economía y Empresas
La base monetaria aumenta

A nada de que los argentinos dibujen los muebles en la pared: el Banco Central registra una deuda de casi 200 por ciento

La cantidad de pasivos remunerados del Banco Central en relación a la base monetaria es la más peligrosa desde el año 1989. (Dibujo: NOVA)

La administración del radical Miguel Ángel Pesce al frente del Banco Central profundizó todos los desequilibrios cuasifiscales de la economía. La deuda emitida por el ente, las Leliq y los pases, ya representa un monto equivalente al 193,8 por ciento en lo que va de septiembre. Estos títulos constituyen los pasivos remunerados de la autoridad monetaria.

Solamente en lo que va de la Presidencia de Alberto Fernández, el stock de pasivos remunerados pasó de representar el 56,19 por ciento de la base monetaria en diciembre de 2019 al 193,8 actual, por lo que se multiplicó por más de 3 veces en menos de 3 años.

El Gobierno apostó sistemáticamente por una política de "esterilización" por medio de la cual se retiró una parte de la emisión monetaria utilizada para financiar el déficit fiscal. Para retirar el dinero en circulación, el BCRA ofrece deuda remunerada en pesos a los bancos locales, superiores a cualquier otro rendimiento de mercado para incentivar su aplicación.

La última vez que Argentina mantuvo este nivel de desequilibrio en materia de deuda del BCRA fue durante el Gobierno radical de Raúl Alfonsín en la década de 1980. El entonces presidente del Central, José Luis Machinea, llevó a cabo una política monetaria casi calcada de la que hoy implementa Miguel Pesce.

Los resultados fueron catastróficos. El mecanismo implementado se vuelve inestable y financieramente inmanejable a medida que crece el peso por el pago de intereses de la deuda, también llamado "déficit cuasifiscal". Se genera un esquema en el cual la emisión monetaria se vuelve endógena, y crece de manera independiente del déficit fiscal.

La inflación mensual superó los 3 dígitos para junio de 1989, y llegó al 5 mil por ciento interanual en ese mismo año. Se registró la peor crisis inflacionaria de la historia argentina, y para diciembre de 1989 el déficit cuasifiscal debió ser eliminado mediante el famoso "Plan Bonex".

Las estimaciones del Banco Central para 1989 indican que el déficit por el pago de intereses de la deuda remunerada representaba hasta el 5,9 por ciento del PBI. En la actualidad, las consultoras privadas estiman que oscila en el 6 del PBI, un escenario peligrosamente similar al de 1989.

Siguiendo los pasos de Raúl Alfonsín, en la presidencia de Fernández el pago de intereses por las Leliq y los títulos del BCRA se duplicó del 3 al 6 por ciento del PBI, desde diciembre de 2019 y hasta septiembre de este año.

El equipo económico liderado por Sergio Massa no anticipó ningún tipo de medida en relación al creciente problema cuasifiscal, y tampoco hubo una mayor mención al respecto por parte de las autoridades del Banco Central.

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