Política
La interna al rojo vivo

La manzana de la discordia: tras la propuesta de suspender las PASO, se armó la podrida en el Frente de Todos

La posibilidad de cancelar las elecciones primarias causó revuelo no solo dentro de la oposición, sino también desacuerdos dentro de la alianza gobernante. (Dibujo: NOVA)

Como si vivieran en un mundo paralelo en el que el país no se está incendiando social y económicamente por una terrible crisis, la dirigencia política se encuentra enzarzada en debates y riñas internas que en nada ayudan para combatir la inflación que devora los sueldos de los laburantes día tras día ni la escalada del dólar que pone los costos de vida por las nubes.

Estos últimos días, desde el oficialismo se ha venido manejando la idea de suspender las elecciones Primarias, Abiertas, Simultaneas y Obligatorias (PASO), lo que ha causado un gran ajetreo en la oposición, pero también hacia adentro de la alianza gobernante, y las idas y vueltas, rumores, dimes y diretes no ha parado de funcionar y correr la atención del desastre económico hacia la turbulencia política.

Dentro del Frente de Todos (FdT), las posiciones varían desde dirigentes que creen que la desaparición de las PASO complicará a los contrincantes, pasando por intendentes que se quejan por el gasto que implica realizar dos elecciones consecutivas, hasta el kirchnerismo kamikaze que quiere mantenerlas solo por el hecho de ser una medida del primer gobierno de Cristina Fernández.

Mientras crece la alarma en Juntos por el Cambio por las intenciones que manifestaron varios gobernadores e intendentes del Partido Justicialista (PJ) de suspender las PASO, en las terminales nacionales del Frente de Todos desestiman de plano la iniciativa. Si bien admiten que saltearlas en 2023 le convendría al oficialismo -porque hoy esa instancia favorece a la oposición-, en el arco del FdT coinciden en que les falta “espalda política” para avanzar en el Congreso.

Recuerdan que es una medida “sagrada” porque fue impulsada por la propia Cristina Kirchner durante su primer mandato; y agregan que perjudicaría el clima de diálogo que, declaran, quieren instaurar después del intento de asesinato de la Vicepresidenta. Además, para La Cámpora prima el cálculo electoral a nivel capilar.

En las últimas semanas se gestó un operativo clamor en contra a través de distintos referentes del Frente de Todos, con avances concretos en las provincias, con fuertes ruidos en el caso de Chubut. Mientras que los intendentes bonaerenses, aunque por lo bajo, volvieron a deslizar pedidos para suspender las Primarias. “No queremos saber nada. Son dos campañas, es guita. Y después, el que pierde no te acompaña. Resta poder, y resta recursos. Es un saber del peronismo que las PASO no nos convienen”, argumentaron desde una relevante intendencia de la tercera sección.

Los pedidos causaron revuelo en Juntos por el Cambio, pero no parecen hacer eco en la cúpula nacional -ni en el ala dura, ni en la moderada-; tampoco en la gobernación de la provincia de Buenos Aires, donde mantienen el silencio, se desligan, o bien, por lo bajo o frente a un micrófono, directamente lo niegan.

El kirchnerismo se muestra como el espacio más reacio a una suspensión. Como primer argumento, en el círculo de La Cámpora recuerdan que la fijación de una instancia previa a las elecciones generales “es como un hijo” para Cristina Kirchner, que forjó las PASO junto a Néstor Kirchner en 2010. Y aunque reconocen que “al peronismo no le funciona”, no avalan ni ven posible la idea de evitarlas en 2023. “No hay forma de que ella vaya contra una iniciativa propia, concretada por ella misma y por Néstor”, aseguran, tajantes, desde el espacio más duro del Gobierno.

Cerca de Axel Kicillof, en tanto, relativizan su posición ante las presiones de los intendentes propios del PJ. “Él no quiere saber nada con tomar partido. Sabe que los beneficiaría, y tiene presentes pedidos para avanzar, pero no tiene los medios para materializarlo. Prefiere mantenerse al margen”, sostuvo una alta fuente bonaerense.

Por su parte, el Instituto Patria argumenta que, en este momento, una discusión con la oposición por las PASO sería contraproducente para el clima de diálogo que dice querer instaurar la ex presidenta. “Sería borrar con la mano lo que escribiste con el codo”, ilustró un vocero del espacio. Y vinculó la suspensión de la marcha del viernes en defensa de Cristina Kirchner por la causa Vialidad con el mismo objetivo. “Estamos preocupados en serio, no queremos crear más ruido y realmente queremos ponernos de acuerdo”, dijeron.

A nivel territorial, en la defensa de las PASO por parte del kirchnerismo también se juega un cálculo político. En las intendencias bonaerenses, donde el peronismo tiene mayor peso específico que a nivel nacional, La Cámpora necesita de las Primarias obligatorias para pelear espacios. Lo mismo ocurre en las provincias. “En Juntos por el Cambio se matan, pero usan la PASO y después quedan unificados. Nosotros, en cambio, quedamos desmembrados, y pagando dos campañas, lo cual significa doble guita. Lo sabemos. Pero aunque Cristina sepa que no termina de funcionar, no se va a prender en el operativo en contra”, insistieron.

De esta forma, el Gobierno pierde el tiempo con una disputa que poco parece interesarle a la sociedad, y no obtiene el visto bueno de prácticamente ningún sector de la oposición. El laburante, atento al día a día y haciendo equilibrio para llegar a fin de mes con un sueldo mísero, a la interna partidaria le dice "paso".

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