Economía y Empresas
El Estado siempre fundido

Nubes negras en el horizonte: se avecinan vencimientos de deuda por 15 mil millones de dólares

Las arcas nacionales están vacías, y el ministro de Economía Sergio Massa se verá obligado a negociar un aplazamiento de pagos con los tenedores de bonos. (Dibujo: NOVA)

A la agenda heredada por Sergio Massa como nuevo ministro de Economía no le falta nada. Entre sus antecesores, Martín Guzman y Silvina Batakis, se las arreglaron para dejar tantos frentes en llamas como les fue posible: un dólar a precio altísimo, una inflación sin techo a la vista, un sinfín de planes para mantener vagos, las arcas del estado casi vacías, los salarios horriblemente depreciados, y además, deudas y compromisos financieros para todo gusto.

En consecuencia, el nuevo “Superministro” deberá calzarse el overol y ponerse a trabajar cuanto antes para contener la avalancha de problemas que aquejan a la economía del país. Entre los compromisos más apremiantes y difíciles de enfrentar, se encuentra el vencimiento de bonos del Tesoro Nacional en pesos, en manos de privados y organismos estatales. El monto total de este “regalito” que le dejaron a Massa asciende a 15.000 millones de dólares.

Datos de la Secretaría de Finanzas indican que en agosto hay vencimientos por 546.992 millones de pesos; en septiembre por 1,07 billones de pesos y en octubre por otros 515.645 millones de pesos. Dado que el vaciamiento de las reservas nacionales es evidente, los plazos de pago resultan extremadamente difíciles de cumplir, por lo que Massa se verá obligado a negociar con los tenedores para aplazar las fechas.

La buena noticia es que, por un lado, se descuenta que los organismos estatales que tienen un alto porcentaje de estos bonos accederán a la postergación. Puede que suene ridículo, pero así funcionan las cosas en Argentina por estos días: el Estado argentino le debe (y le seguirá debiendo) al mismo Estado argentino. Sin embargo, una importante proporción está en manos privadas, y es aquí donde la negociación se torna complicada.

El tigrense entonces tendrá que convencer a los Fondos Comunes de Inversión, las compañías de seguro, inversores off shore y corporativos y otros particulares de que tengan paciencia y aplacen el cobro de lo adeudado. La situación es peliaguda, pues estos sectores se muestran reacios a la renegociación.

En el mercado consideran que la relación que se ha ido estableciendo entre el Tesoro y los bancos está dejando de ser beneficiosa. Si el Estado llegara a reperfilar los vencimientos, afectaría los balances de las entidades financieras. Los temores a un potencial reperfilamiento de deuda o una devaluación acortaron el horizonte de vencimientos en pesos generando una acumulación en los próximos meses.

Habrá que ver si el ministro tildado de superpoderoso se las podrá ingeniar para salir de este laberinto. La situación económica del país es crítica por donde se la mire, y cada vez que necesita plata, el gobierno de Alberto Fernández solo piensa en saquear al pueblo laburante para obtenerla.

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