Política
El camino hacia el 2023

¿El elegido? CFK bendice a Kicillof por si su plan de "re elección" no prospera pero la Presidencia sigue en stand by

Todavía desde el cristinismo no se habla de una candidatura de la Jefa, pero ya ella comienza a poner sus fichas en ciertos personajes, como su ex ministro de Economía, el gobernador bonaerense Kicillof. (Dibujo: NOVA)

Cristina Kirchner no descuida detalle alguno en sus presentaciones públicas. Por eso, que haya mencionado a Axel Kicillof en tres oportunidades en su discurso del lunes último en Avellaneda no responde a ninguna casualidad. Mucho menos que, terminado el acto, el gobernador haya subido al escenario para las fotos finales, donde la vicepresidenta estaba escoltada por los otros dos oradores del acto, el gremialista Hugo Rubén Yasky y el ministro y anfitrión distrital Jorge Ferraresi.

La titular del Senado también había nombrado a su ex ministro de Economía en sus elocuciones anteriores, en el Chaco y en el aniversario de YPF, en Tecnópolis. En todas estas menciones, CFK deja claro que el gobernador bonaerense es su gurú económico y su referencia para las discusiones sobre evasión, importaciones, inflación o el "Ebitda" de las grandes empresas.

Pero también, Cristina menciona a Kicillof porque su dedo ya bendijo al mandatario provincial para ir por un nuevo mandato en territorio bonaerense, que es lo que desea políticamente el economista graduado en la UBA.

La vicepresidenta y el gobernador chatean por Telegram o hablan todos los días. Y el mandatario provincial la visita en el Senado nacional una vez por semana: todos saben de eso, pues Kicillof va por aire hasta el helipuerto de la Casa Rosada y de allí, en auto para el Parlamento o para el departamento histórico de los Kirchner, en Uruguay y Juncal.

Ella le pide información, intercambian y discuten sobre eso y luego, él procede a ejecutar en la Provincia los ordenamientos que conversa con su referente política, que es su única jefatura. Máximo Kirchner no es un referente político para Axel; sí ha sido motivador de tensiones, fundamentalmente cuando el hijo de Cristina logró encaramar a Martín Insaurralde en la Jefatura de Gabinete de la gobernación. Kicillof acusó el golpe, pero no se quejó: era una orden de Cristina, apadrinada por Máximo. Pero el tiempo pasó, Kicillof y el intendente de Lomas de Zamora (en uso de licencia) aprendieron forzosamente a convivir.

El "Factor Máximo" dejó de ser un problema para Kicillof pues la vicepresidenta ya definió que el gobernador busque la reelección y no sea "operado" con que acompañaría a CFK en la lista de candidatos a senadores nacionales por le Provincia. "Axel y Máximo tienen diferencias en la visión y la manera de hacer las cosas. Y ahora, es una convivencia no pacífica pero sí normalizada", relativiza alguien de estricta confianza del gobernador que conoce los detalles de las discusiones internas entre los dos preferidos de Cristina.

Un intendente, que conoce esas tensiones, grafica así al cristinismo: "Ese esquema tiene un jefe. En realidad, una jefa. Y la jefa definió que es Axel", señala en relación al empoderamiento del economista creador de la agrupación universitaria TNT (Tontos pero no Tantos).

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