Economía y Empresas
Argentina incendiada

¡Las matemáticas del fascismo! El Gobierno K dejó al país escolta en el ranking de los peores sistemas previsionales

El índice global de pensiones de Mercer determinó que el plan nacional argentino es el más ruinoso del mundo, solo por detrás de Tailandia. (Dibujo: NOVA)

El sistema previsional heredado del kirchnerismo muestra resultados de un profundo fracaso. En el año 2008, la entonces presidente Cristina Fernández de Kirchner expropió los fondos acumulados de las AFJP, y decidió desmantelar el sistema para volver al reparto administrado por el Estado.

La estatización fue justificada prometiendo el aumento de los haberes jubilatorios, y una mayor sostenibilidad a largo plazo entre ingresos y egresos del sistema, pero los resultados prometidos jamás aparecieron.

De acuerdo al índice de pensiones global Mercer de Melbourn (MMGPI), Argentina ocupa la segunda peor posición de todas, con un puntaje de solamente 39,4 puntos sobre una marca de 100. Esta estimación determinó que el sistema previsional argentino solamente superó al de Tailandia, por lo que es el peor de América Latina.

La muestra considera a un total de 37 países sobre los cuales se encuentra hasta el 63 por ciento de la población mundial, esto último para garantizar que sea representativa. El Mercer Institute destaca la importancia del indicador porque se estima que para 2050, una de cada seis personas tendrá más de 65 años.

El indicador releva 3 dimensiones principales para evaluar los distintos sistemas previsionales en cada país: adecuación del sistema, sostenibilidad a largo plazo y el grado de integridad.

La adecuación del sistema pretende medir el nivel básico de ingresos percibidos por los jubilados y pensionados, acorde a una paridad de poder adquisitivo (PPP) para comparar entre distintos países. Esto también mide el diseño del sistema de pensiones, incluyendo la edad de jubilación y el esfuerzo de los aportes que deben ser abonados en relación a los beneficios futuros.

En segundo lugar, la sustentabilidad del sistema da cuenta de la ecuación financiera dinámica que tiene cada país en su esquema previsional. En este punto entran en juego elementos como la deuda pública de las pensiones, la evolución del número de aportantes jóvenes por cada pensionado que mantener, y el grado de solvencia intertemporal para hacer frente a las obligaciones tanto financieras como con los propios asociados al sistema.

En tercer y último lugar, el Mercer Institute mide la integridad de cada sistema previsional, entendiendo por integridad al grado de regulaciones aplicadas para proteger (o no) a los miembros de un determinado plan de pensiones. Se busca medir si existe algún grado de garantía mínima para las pensiones bajo un esquema legal.

En términos de adecuación, el sistema previsional estatizado de Argentina registra un valor de 43,1 puntos sobre 100, una de las peores marcaciones del índice y solo por encima de países como Sudáfrica, Filipinas, India y México, entre otros. Esto se debe principalmente al bajo nivel real de los haberes percibidos por los jubilados, siendo que la gran mayoría de los mismos perciben un ingreso mínimo en torno a los 150 dólares.

Nuevamente, en sustentabilidad Argentina vuelve a ostentar uno de los peores resultados a nivel mundial, con una marca de solamente 31,9 puntos. Pese a contar con una población más joven que los países europeos, Argentina posee los mismos problemas que los sistemas de reparto en Europa: una gran cantidad de jubilados y pensionados para una cantidad decreciente y baja de aportantes.

Cualquier sistema de reparto, solo por su propia lógica de funcionamiento pensada para el Siglo XX, tiende a colapsar en el largo plazo si se produce un envejecimiento poblacional continuo, un problema típico de los países europeos. Pero en el caso argentino la informalidad laboral se añade como un problema adicional que pone en jaque al funcionamiento del sistema, e induce a su colapso.

El indicador de Mercer estableció que Argentina obtuvo un puntaje de 44,1 puntos en integridad de su sistema previsional, el tercer puntaje más bajo a nivel mundial después de México y Filipinas.

La estatización agravó todos los parámetros por los cuales se evalúa al sistema previsional. Bajo el sistema de reparto estatal, y a los fines de satisfacer la estabilidad a largo plazo, Argentina deberá sufrir una serie de “reparametrizaciones” que incluyen el aumento de la edad jubilatoria y el ajuste a los haberes de los jubilados y pensionados.

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