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Crisis

Un país excluido y solo como clítoris de monja: el Gobierno fracasó en la licitación de pesos para financiar el déficit

Los funcionarios del Gobierno transpiran como monjas con atraso. (Dibujo: NOVA)

Después de la corrida contra el peso en los mercados financieros, y la pérdida de confianza en los bonos atados por el coeficiente CER, el Gobierno está perdiendo la principal fuente de financiamiento para cubrir el déficit fiscal: la deuda en pesos colocada en el pequeño mercado de capitales local.

La última licitación de pesos resultó en un profundo fracaso para el ministro Martín Guzmán. Los inversores disminuyeron notablemente la compra de títulos a mediano y largo plazo, temiendo una muy probable reparametrización de los términos y condiciones de pago. En otras palabras, los inversores descuentan un default o “reperfilamiento” que podrá acontecer en la actual administración, o bien en la siguiente.

Pero incluso para poder colocar bonos a corto plazo, en lo que va del mes de junio el Tesoro Nacional debió ofrecer una tasa nominal anual de hasta el 58,1 por ciento por las LEDES licitadas a 180 días. Se trata del valor más alto en lo que va de la administración de Fernández.

El quiebre de la confianza encuentra un primer antecedente en la historia reciente, bajo la administración de Hernán Lacunza en los últimos meses de la gestión Mauricio Macri. El escenario podría volver a repetirse y los inversores decidieron emigrar hacia posiciones más sólidas, como los dólares alternativos en el mercado bursátil y financiero.

El valor de los bonos argentinos en pesos, aún ajustados por inflación, se desplomaron un 15 por ciento en las últimas semanas, de manera coincidente con el alza récord del dólar en los mercados alternativos.

Esta situación pone en un jaque al programa de Guzmán: si no logra renovar y seguir colocando deuda en el mercado local, no se podrá cumplir con las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que establece un tope de hasta el 1 por ciento del PBI en materia de monetización al Tesoro.

El déficit fiscal primario se mantiene en el 3 por ciento del PBI desde diciembre de 2021, prácticamente sin alteraciones ni correcciones. El Gobierno no sólo no logró recuperar el nivel de equilibrio primario que había antes de la pandemia, sino que el rojo aumentó en más de medio punto porcentual desde septiembre del año pasado.

El Sector Público Nacional (SPN) no es capaz de pagar sus gastos corrientes con recursos genuinamente captados, pero sumando los intereses por deuda pública, el desequilibrio financiero alcanzó el 4,6 por ciento del PBI en abril de 2022.

Tanto el equipo económico como el propio FMI, confirmaron que la meta fiscal para fin de año no tendrá ninguna modificación: sigue pautada en el 2,5 por ciento del PBI sin considerar los intereses de deuda. Solamente se podrá financiar hasta el 1 del PBI con asistencia monetaria del BCRA, por lo que, si Guzmán no logra tener éxito en las próximas licitaciones de bonos tampoco tendrá éxito el cumplimiento de las próximas metas trimestrales.

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