Economía y Empresas
El resistido

Martín pescador: el ministro sale a "cazar" banqueros para convencerlos de comprar bonos a mayor plazo

El resistido ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, iniciará este martes una ronda de reuniones con los banqueros para convencerlos de que sigan financiando al Gobierno. (Dibujo: NOVA)

El ministro de Economía, Martín Guzmán iniciará este martes su “cacería” de banqueros, a quienes buscará mediante una ronda de encuentros, convencerlos no sólo de que sigan financiando al Gobierno, sino para que y, en lo posible, aumenten su exposición al sector público incorporando además papeles de deuda a mayor plazo.

Será cuando reciba a los banqueros agrupados en Adeba, la cámara en que se nuclean los privados nacionales, un día antes de hacer lo propio con los que se referencian en ABA, la asociación de bancos internacionales.

La necesidad de emprender esa cruzada la comenzó a evaluar al ver los resultados de la primera licitación de deuda del mes, una subasta pequeña en la que el Gobierno obtuvo un ratio de financiamiento del 123 por ciento pero tras haberse resignado a emitir instrumentos por vencer en el presente año y convalidado un salto de hasta tres puntos en las tasas de interés.

Pero la definió luego de haber coordinado con el Banco Central (BCRA) un aumento en la tasa de referencia de la economía (definida por las Letras de liquidez -Leliqs-) inferior a la dispuesta para las colocaciones a plazo fijo, en un intento por ayudar a los bancos a captar más depósitos y -a la vez- volcar esa liquidez a la compra de los títulos que el Gobierno debe emitir para financiar los 3,6 billones de pesos que le vencen en el presente ejercicio y los fondos extras que deberá captar para cumplir con el programa financiero incluido en el acuerdo con el FMI.

La estrategia se pactó en una serie de reuniones, que en algún caso incluyeron al flamante ministro de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli (quien quedó a cargo de emprolijar el cepo a importadores), luego de que el BCRA emitiera más de 300.000 millones de pesos para recomprar títulos en pesos indexados y mejorar el rendimiento de estos papeles. Este venía de ser afectado por una corrida de ventas gatillada tras el inusual desarme de posición que hizo la empresa Integración Energética Argentina Sociedad Anónima (IEASA) de su tenencia en un fondo especializado en invertir en estos papeles, un esfuerzo destinado precisamente a facilitar la anterior subasta de deuda del Tesoro.

El pedido oficial llegará en un momento sensible. Cuando arrecian las dudas sobre la sustentabilidad de la deuda emitida por el Gobierno precisamente en pesos ajustables por inflación, al mantenerse esa variable descontrolada y generar una “bola” que crece en algo más de 17.000 millones de pesos por día sólo por la indexación, una incertidumbre alentada además por trascendidos que indicaron que algunos miembros de la oposición habrían expresado su predisposición a reestructurar este pasivo si en 2023 sucedieran a la administración de Alberto Fernández.

Según datos de la consultora Equilibra, la deuda oficial emitida en pesos ya llega a los 11,2 billones de pesos (14,5 por ciento del PBI), la mayoría emitida con cláusula CER, y los privados, en especial los institucionales como bancos, fondos de inversión y compañías de seguros, tienen en sus carteras cerca de la mitad de ella.

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