NOVA Salud
Enuresis

Se incrementaron los casos de incontinencia urinaria en niños desde el inicio de la pandemia

Frente a una baja de consulta y disminución de tratamientos, los casos de esta condición alcanzan aproximadamente al 20 por ciento de la población infantil de más de 5 años edad.

Desde el inicio de la pandemia, fueron muchos los casos en los que las consultas médicas se pospusieron y hasta se cancelaron. Este fenómeno, que aún persiste al día de hoy, provoca que numerosas enfermedades se hayan potenciado.

Así sucedió con la enuresis, más conocida como la incontinencia urinaria nocturna en chicos, que no es un escape de orina, sino una micción involuntaria e inconsciente durante el sueño que los chicos no pueden controlar, y que obedece a múltiples factores. Al igual que en el caso de otros trastornos miccionales, esta condición sufrió el efecto denominado infradiagnóstico; esto es, por las restricciones, muchas familias no han consultado, lo cual llevó a una disminución de los tratamientos. De esta manera, los chicos continúan con el problema y a esto se les suman los trastornos propios de la pandemia en sí, como el estrés y ansiedad.

En este caso, si bien puede suceder que los más chiquitos no tengan control de sus esfínteres hasta determinada edad, también es cierto que pasado un periodo de desarrollo, esto debería dejar de suceder. Sin embargo, al día de hoy, y con porcentajes incrementados desde el inicio de la pandemia, un 16 por ciento de niños de 5 años, un 10 por ciento de 6 años y un 7,5 por ciento de hasta 10 años, sufren de enuresis.

“Si bien se trata de una afección que en la mayoría de los casos logra resolverse positivamente, puede traer consecuencias físicas y emocionales en el desarrollo de los niños; puede provocar la pérdida de la autoestima, dificultades sociales, problemas de sueño y otros problemas psicológicos. Es por ello que la contención emocional, por parte de la familia, es muy importante, al igual que el hecho de estar atento a las conductas irregulares. En caso de identificar una falta de control constante, es necesario recurrir a la consulta médica para comenzar un tratamiento y al mismo tiempo descartar otras condiciones que pueden superponerse o acompañar a la enuresis, tales como las disfunciones miccionales”, explica el doctor Cristian Sager, Matrícula Nacional (MN): 111.841, especialista en Urología Infantil.

Dicha condición puede tener como origen distintas causas:

-Un nivel más bajo de lo normal de la hormona antidiurética. Esta molécula controla el volumen de producción de orina, y en los chicos con enuresis se supone que hay una disminución de esta hormona.

-El sueño. Si el mismo es muy profundo y al chico le cuesta despertarse o hay trastornos en la respiración, puede existir una mayor probabilidad de existir estas micciones involuntarias nocturnas.

-Una vejiga más pequeña de lo normal. Si la vejiga del niño es más pequeña que el promedio, es posible que no pueda retener la orina que produce mientras duerme, y por lo tanto “rebalsa”.

Es fundamental entonces, detectar comorbilidades como la constipación o estreñimiento, los trastornos del sueño, respiratorios y de la conducta, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y oposición desafiante. De esta manera, cuando el diagnóstico se amplía, hay una alta posibilidad de que mejore la enuresis.

Por el contrario, si no se identifican estas comorbilidades, es muy probable que se fracase en el tratamiento en el que se incluyen el uso de alarmas o medicamentos.

“La enuresis tiene una tasa de resolución espontánea, que de acuerdo con estadísticas se ubica en un 15 por ciento anual. El chico lo resuelve naturalmente, lo importante es que los profesionales puedan descartar otras condiciones y entidades relacionadas. Del total de niños y niñas que sufrían enuresis a los 5 años, solo el 15 por ciento permanecía con la misma condición antes de la adolescencia, y solo el 1 por ciento después de la misma”, finaliza el doctor Sager.

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