Judiciales y Policiales
Más dolores de cabeza

Alberto Fernández enciende las alarmas: el terrorismo iraní en Argentina y la complicidad de CFK

Además de una crisis económica que no se veía desde hace 30 años, Fernández tiene que lidiar también con las polémicas relaciones internacionales de su vicepresidente. (Dibujo: NOVA)

Cómo si la crisis económica y política no fueran suficiente, también ahora hay que sumarle el problema del terrorismo, y las sospechas de complicidad que pesan sobre Cristina Kirchner. Por eso, Alberto Fernández sigue de cerca el caso del sospechoso avión venezolano que trasladaba a 5 ciudadanos iraníes y que se encuentra retenido en el Aeropuerto de Ezeiza desde el 8 de junio, motivo que generó la actuación inmediata de la justicia federal.

El Presidente se mantiene en contacto permanente con el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, con quien habló por teléfono en reiteradas ocasiones. El funcionario aseguró este lunes que “el nombre de uno de los tripulantes coincide con un nombre de la guardia revolucionaria islámica”. Fernández explicó que en el momento que el avión aterrizó en Argentina “no había nada que nos mostrara que no tenía que ingresar” y sostuvo que “después hay muchos cruces que se hacen y encontramos la punta para la investigación pertinente”.

Lo cierto es que el Gobierno se mantiene en alerta por el caso del avión iraní y los resultados que pueda arrojar la investigación judicial que lleva adelante el juez federal Federico Villena, que esta mañana le ordenó a la Dirección de Migraciones que retenga el pasaporte de los cinco iraníes que forman parte de la tripulación.

Hasta el momento, el Gobierno no tiene ninguna información consistente que reporte gravedad para la seguridad del país. “Más allá de las teorías conspirativas, parece que no hay nada”, indicaron. No ven que los tripulantes presentes riesgo para el país. “Ningún tripulante tiene alertas que nos permitan disparar el protocolo anti terrorista”, agregaron. El avión está varado en Ezeiza y en el Gobierno estiman que será difícil que salga del país porque ninguna petrolera quiere cargarles combustible.

También es probable que si en 72 horas, tiempo que la justicia determinó que se les retuviera los pasaportes a los tripulantes, no aparecen datos importantes que expongan alguna vinculación con fuerzas militares iraníes, los tripulantes podrán salir del país. Recordemos que la aeronave Boeing 747-300M, matrícula YV3531, perteneciente a la Compañía EMTRASUR, que operaba el vuelo 9218, fue denunciada después de mostrar irregularidades en su vuelo, y finalmente aterrizó en Argentina, justo en el momento en que Cristina Kirchner ejercía la presidencia en ausencia de Alberto Fernández, que se encontraba en la Cumbre de las Américas. El vuelo llevaba 17 tripulantes en total, de los cuales 12 son venezolanos y 5 iraníes.

La Cancillería argentina recibió un pedido del juzgado federal para que se comuniquen con las embajadas de Irán y de Venezuela y los pongan en conocimiento de la interposición de la acción judicial que está en curso, solicitud que ya fue cumplida. Por el momento,la principal sospecha de la justicia y del Gobierno recaen sobre la relación que puedan tener los tripulantes iraníes con la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán. Sus miembros y sus empresas fueron designadas como “terroristas” por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos en octubre de 2007.

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