Ahora resulta que importamos terroristas islámicos
La aeronave de bandera venezolana llevaba catorce venezolanos y cinco iraníes, y fue frenado en Ezeiza cuando intentaba irse del país para volver a Caracas, pero no dan los números ya que anunciaron que tenían 16 tripulantes.
El viernes, un avión aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza, y fue inmovilizado por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) luego de que agencias de seguridad internacionales le exigieran al Gobierno argentino que detengan el vuelo.
Un avión con ex miembros de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica estuvo 48 hs en territorio argentino sin que las autoridades avisen a los organismos de inteligencia. Ocurrió en el país del atentado a la AMIA y en el que mataron al fiscal que investigaba ese ataque. pic.twitter.com/TND0bfDdVB
— Fabio Ferrer (@fabioferrer) June 12, 2022
Iban a asesinar a un perrito por no tener una vacuna pero dejaron entrar un avión iraní con pedido de captura. Mas inútil no se puede ser.
— Iñaki Gutiérrez (@inakiigutierrez) June 12, 2022
Al pedir los pasaportes, las autoridades descubrieron que el avión llevaba catorce venezolanos y cinco iraníes, lo cual es bastante sospechoso ya que la tripulación de un avión de carga nunca supera los seis individuos. Los iraníes no deberían haber estado en ese vuelo ya que era una aeronave de carga que supuestamente transportaba autopartes para una empresa automotriz, la cual negó que esperaba ese cargamento.
Los iraníes fueron identificados como Mohammad Khosraviaragh, Gholamreza Ghasemi, Mahdi Mouseli, Saeid Vali Zadeh, y Abdolbaset Mohammadi, todos relacionados con las Fuerzas Quds, una división de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica relacionada con los atentados terroristas a la DAIA y a la AMIA, y serían quienes habrían otorgado a Cristina Fernández de Kirchner los sicarios para el asesinato de Alberto Nisman.
Es importante recordar que los Quds son fuerzas de élite iraní especializada en guerra asimétrica y operaciones de inteligencia militar, y han entrenado rebeldes separatistas en todo Medio Oriente y Latinoamérica, especialmente a los hutíes en Yemen y los paramilitares venezolanos.
El Boeing 747 Dreamliner de la empresa venezolana Emtrasur había aterrizado primero el lunes pasado en el aeropuerto de Córdoba como consecuencia de la densa niebla que había en Buenos Aires. Allí las autoridades aduaneras cordobesas dicen que “se revisó la carga varias veces, pero no se encontró nada extraño y fue liberada”.
En Ezeiza, el avión fue incautado, pero no se arrestaron a los que querían entrar de manera ilegal al país. “Tienen una estadía provisoria. En este momento pueden salir del país únicamente en un avión de línea, pero no pueden subirse al avión de Emtrasur”, explicó una fuente oficial de la PSA.
La decisión se basó en el artículo 35 de la Ley de Migraciones que habla de una “sospecha fundada que la real intención que motiva el ingreso difiere de la manifestada al momento de obtener la visa o presentarse ante el control migratorio”.
Radicaron una denuncia en el juzgado federal de Lomas de Zamora contra varios funcionarios que participaron del operativo. La presentación lleva las firmas de los diputados Ricardo López Murphy y Gerardo Milman, en conjunto con el consultor aeronáutico y ex candidato Franco Rinaldi, “para que el juez interviniente en la causa del avión venezolano/iraní avance en la investigación contra los funcionarios”.
En el texto de la denuncia se advierte que el avión circuló entre Córdoba y Buenos Aires “con el transponder apagado, como si no quisiera ser localizado”. De hecho, se cree que la aeronave ingresó el seis de junio con los 19 tripulantes. Pero entonces, ¿qué hacía en el país el avión venezolano?
Es claro que el Gobierno no va a investigar el hecho, pero fuentes con conocimiento de la causa especulan que hay un vínculo entre la presencia de las Fuerzas Quds en Argentina y el entrenamiento militar que están recibiendo los mapuches en la Patagonia.
Los tripulantes venezolanos también han sido vinculados con el Sebin, la agencia de inteligencia de Nicolás Maduro que ha entrenado a su vez a los mapuches en Chile, y también a muchos dirigentes que organizaron el “estallido social” del 19 de octubre del 2019.
Una de la hipótesis es que el viaje a Buenos Aires es parte de una maniobra para establecer los primeros trabajos de reconocimiento, establecimiento de vínculos y entrenamiento a los terroristas de la RAM.
Después de una semana en el país, el miércoles a la tarde el avión intentó viajar a Uruguay para cargar combustible y de esa manera poder regresar a Venezuela, pero el gobierno de ese país decidió cerrar el espacio aéreo y le impidió la maniobra. Por ese motivo, volvió a Ezeiza.








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