El columnista invitado
Viejas prácticas que se deben desterrar

El hambre como herramienta de extorsión

Miguel Villalba es parte de la Mesa Ejecutiva Nacional de Identidad Azul y Negra.

Por Miguel Villalba (*), especial para NOVA

Hay viejas prácticas en la política argentina que ya no deberían existir, pero lamentablemente perduran. La pandemia agravó la situación de muchas familias, y miles de personas de las barriadas se acercan a las organizaciones sociales en busca de una mano, de ayuda o simplemente ser parte de un merendero o comedor. ¿Pero qué sucede cuando esa necesidad se transforma en una herramienta de control hacia el otro? ¿Qué sucede cuando el hambre es utilizada para tener de rehén a una persona para sostener un vínculo que solo beneficia a una parte? Estas viejas prácticas que tanto han dañado a la credibilidad en la política aún existen.

Victoria Donda, titular del INADI, dejó sin mercadería a más de 400 comedores por irse de su espacio (Identidad). Casi 10 mil personas no reciben hace casi seis meses la mercadería que el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación destina en ayuda social a los comedores de todo el país. En Identidad Azul y Negra, los merenderos permanecen cerrados y con ello la necesidad de las familias que se acercan día a día en busca de alimentos no puede ser subsanada. El ensañamiento con este espacio no es casualidad, el espacio de Victoria Donda sufrió una fractura luego de presentar la renuncia al INADI tras la derrota electoral de las PASO, una decisión que lejos estuvo del consenso del espacio, y tras malos tratos entre una gran parte y ella, finalmente sin diálogo, 24 municipios y 5 provincias decidimos irnos y fundar un espacio nuevo. Un espacio con el objetivo de crear trabajo, de militar calidad de vida y organización popular, pero esto se ve trunco cuando la titular del INADI decide tomar represalias contra quienes supimos ser parte de su espacio.

Tras meses de intentar dialogar con las autoridades correspondientes, decidimos sacar un comunicado exigiendo una pronta respuesta de parte del Ministerio de Desarrollo Social, exponer la situación con la titular del INADI y poner a la organización en alerta para las posibles medidas que se deberán tomar en caso de no recibir respuesta. Es imprescindible la ayuda del Estado para llevar a los barrios tranquilidad en momentos de desesperación como este, momentos en donde la Argentina empieza a recuperarse lentamente. No exigimos nada que no corresponda, pero si exigimos que estas viejas prácticas, completamente dañinas para la democracia y la política en general, sean perpetuas. Con el hambre no se jode.

(*) Parte de la Mesa Ejecutiva Nacional de Identidad Azul y Negra

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