Editorial
Bronca, rabia e impotencia

Siento vergüenza

Mario Casalongue, militante peronista.

Por Mario Casalongue, un humilde militante peronista

En un país donde debería sentirme orgulloso de los derechos laborales y sociales en pos de la clase trabajadora gracias al General Juan Domingo Perón y a la compañera María Eva Duarte, quién no ostentó otro título que ser "Abanderada de los Humildes", ni faraona egipcia, ni "Reina de Tolosa", ni "Capitana de la Soberbia" a la que hay que tenerle un poquitito de miedo (además de a Dios, claro está), yo me siento avergonzado.

Mi mayor orgullo nunca fue vanagloriarme de haber construido una empresa periodística de la nada, sin siquiera haberme recibido de Licenciado en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata, carrera que dejé trunca para trabajar en el diario Hoy junto a los compañeros Antonio y Marcelo Balcedo, a quienes les debo la vida y esta hermosa profesión que ejerzo con pasión y esmero.

Mi mayor orgullo fue desde (que tengo uso de razón) gritar a los cuatro vientos que soy peronista. Pasión que heredé de mi viejo Glido Casalongue, analfabeto, albañil, humilde, que tuvo su primer juguete gracias a "Evita".

Me formé como justicialista doctrinario gracias al compañero Antonio Tourville, quién me hizo leer La Hora de los Pueblos, Conducción Política, La Razón de mi vida y Comunidad Organizada y me educó como cuadro político.

Y hoy, en un país destruido por la miseria, la ignorancia y la inmoralidad, éstas bostas que gobiernan, me han quitado mi mayor cucarda: la insignia peronista.

Porque hoy, ir a la verdulería, al supermercado, a la panadería, a tomar un café al centro con amigos y decir que sos peronista, es como gritar que tenés lepra. Te putean en todos los idiomas y no se te acercan ni los perros.

¿Y cómo explicar que con éstos bastardos socialdemócratas con ideologías importadas de Europa, encima recetas que en el Viejo País fracasaron, yo no tengo absolutamente nada que ver y no coincido ni en el uno por ciento?

¿Cómo justificar en nombre del peronismo a éste imberbe que dicen que gobierna, el cual carga 50 amigos un avión, los lleva a pasear a los Estados Unidos, se hace acompañar por sus putas, se saca selfies sonriendo, y los aloja a todos en un Hotel Cinco Estrellas, en una patria donde el 60 por ciento de los argentinos come una vez por día?

Siento vergüenza ver a éstos canallas apropiarse de los derechos humanos, cuando fue el doctor Raúl Alfonsín quien juzgó a las asesinas y genocidas Juntas Militares. Y quien suscribe estas líneas es un peronista de raza, no un radical.

Siento vergüenza de mi cobardía. Porque un verdadero peronista debería, fusil en mano, hacer tronar el escarmiento y acabar con tanta cháchara.

Como hizo el General en 1943, derrocando al régimen conservador junto al Grupo de Oficiales Unidos (GOU), terminando con un grupo de malandras oligarcas que les pagaban al obrero con un bono para retirar comida. Cualquier semejanza con la realidad no es ninguna coincidencia.

El peronismo no se creó para otorgar bonos, ni asignaciones, ni ifes, ni planes. No somos clasistas, no estamos en contra de los ricos. Para el peronismo, existe solamente una clase: los que trabajan.

Esta bosta que gobierna (o hace que gobierna) ha hecho pedazos la cultura del empleo, la educación, el lenguaje, la familia como institución, legaliza el asesinato de niños por nacer, permite que el narcotráfico se adueñe de nuestras vidas y tiene en sus filas como "héroes" a la canalla montonera que asesinó al mártir peronista José Ignacio Rucci y a tantos otros valiosos compañeros.

Por eso el "General" los echó de la Plaza. Porque se creían dueños de la vida y de la muerte de la gente. Ninguna diferencia con Jorge Rafael Videla, Roberto Eduardo Viola, Alfredo Astiz, Isaac Rojas o Leopoldo Galtieri. Ninguna.

Me despido con bronca, con dolor, con impotencia y con rabia. Hasta pronto, compañeras y compañeros.

"Tiene el gaucho que aguantar,

hasta que lo trague el hoyo,

o hasta que venga algún criollo

en esta tierra a mandar..."

José Hernandez

(Martín Fierro).

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