La historia viviente
Un hito histórico

Día de la Militancia: el final del largo exilio de Juan Domingo Perón

El 17 de noviembre de 1972 el ex presidente Juan Domingo Perón regresó a la Argentina tras 17 años.

Por Gustavo Zandonadi, especial para NOVA

El 17 de noviembre de 1972 el ex presidente Juan Domingo Perón regresó a la Argentina después de 17 años. En su largo exilio vivió en Paraguay, Panamá, Nicaragua, Venezuela, República Dominicana y España.

Pese a vivir en España, allegados al ex presidente contrataron un vuelo chárter de Alitalia que partió de Roma hacia Buenos Aires. La vuelta de Perón fue un acontecimiento histórico. Viajó acompañado por su tercera esposa, Isabel Perón, por su asistente José López Rega y por una delegación de más de 150 peronistas reconocidos, entre los que había artistas, deportistas, intelectuales, políticos y sindicalistas.

Algunas de los pasajeros del famoso vuelo fueron Leonardo Favio, Hugo del Carril, José Sanfillipo, Antonio Cafiero, Héctor Cámpora, Raúl Lastiri, Carlos Menem, Lorenzo Miguel, Casildo Herreras entre otros.

El avión tocó suelo argentino el 17 de noviembre bajo una intensa lluvia. Desde ese momento la imagen de Perón saludando al amparo de un paraguas sostenido por un exultante José Ignacio Rucci, seguido de cerca por Juan Manuel Abal Medina se volvió un clásico de la liturgia peronista. No hubo una gran concentración de manifestantes debido al operativo de seguridad desplegado por el gobierno militar para prevenir incidentes.

La Casa de Gobierno cambió de dirección

Perón y su esposa se alojaron en una residencia de la calle Gaspar Campos, en la zona de Vicente López. El ex presidente recibió la visita de importantes dirigentes de todos los partidos políticos, pero sin dudas la visita más recordada fue la que pavimento el camino para la sincera reconciliación con Ricardo Balbín.

En la puerta de la casa una multitud de jóvenes enfervorizados pasó jornadas enteras montando guardia. Muchos de ellos no habían conocido personalmente al viejo líder. Dando rienda suelta a su creatividad, inventaron canciones de barricada para describir las sensaciones que estaban viviendo. Una de ellas decía: “La Casa de Gobierno cambió de dirección. Está en Vicente López por orden de Perón".

Perón vivió un mes en Gaspar Campos. El 14 de diciembre viajó al Paraguay para entrevistarse con el presidente Alfredo Stroessner. Después fue a Perú, a reunirse con el presidente Velasco Alvarado. En Lima se pronunció contra la violencia como herramienta política. "Soy un general pacifista. Algo así como un león herbívoro"

Días después retornó a España. Hizo un breve viaje a Rumania para dialogar con el dictador comunista Nicolau Ceauşescu. Su regreso definitivo a la Argentina se produjo el 20 de junio de 1973, ya con Héctor Cámpora sentado en el Sillón de Rivadavia, en medio de un baño de sangre que le impidió tener un recibimiento a lo grande.

Por la vuelta

En las postrimerías de los 60 sectores radicalizados pretendían leer al peronismo desde el socialismo, envalentonados por las declaraciones que el propio Perón formulaba desde Puerta de Hierro. En octubre de 1967 se refirió al Che Guevara con términos laudatorios : "Ha muerto el Comandante Ernesto “Che” Guevara. Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor".

La década del 70 comenzó el 29 de mayo en el preciso momento en que Montoneros irrumpió en la vida del país con el secuestro y muerte del ex presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu. Desde entonces la lucha armada fue una bandera de los sectores juveniles que expresaron su rebeldía abrazando un discurso de izquierda. Esa diatriba encontró lugar en la amplitud de criterio peronista.

La violencia se había devorado a los dos primeros presidentes de la Revolución Argentina, Juan Carlos Onganía y Roberto Marcelo Levingston. El 26 de marzo de 1971 asumió la presidencia el Comandante en Jefe del Ejército, Alejandro Agustín Lanusse. Tenía dos problemas: la guerrilla y Perón. El líder justicialista seguía en España, pero el nuevo presidente de facto entendió que no sería posible mantener al peronismo al margen.

La época de Lanusse

El gobierno inició el tiempo del Gran Acuerdo Nacional. Se trató de una negociación directa con Perón, que incluyó algunos gestos por parte de Lanusse, como la devolución del cadáver de Eva Perón a su esposo. Lanusse negociaba, Perón esperaba. Amagaba con aceptar, pero no aceptaba. La tensión se prolongó durante un año y medio

En julio de 1972, Lanusse pronunció un discurso que quedó en la historia: “Pero aquí no me corran más a mí, ni voy a admitir que corran más a ningún argentino, diciendo que Perón no viene porque no puede; permitiré que digan porque no quiere, pero en mi fuero íntimo diré porque no le da el cuero para venir". Así lo dijo frente a sus camaradas de armas y tiempo después lo recordó en su libro de memorias "Mi Testimonio".

Elecciones de 1973 sin proscripciones

Con el objetivo de forzar a Perón a definirse, Lanusse convoca a elecciones para marzo de 1973, sin prescripciones pero con la condición de que no podían ser candidato quién al 25 de agosto de 1972 fuera funcionario del gobierno, o tuviera su domicilio fuera del país. Perón no acusó recibo de ello y continuó en España. Nombró candidato a Hector J. Cámpora. El binomio se completó con el conservador popular Vicente Solano Lima.

Las elecciones tuvieron lugar el domingo 11 de marzo de 1973. La fórmula Cámpora – Solano Lima se impuso por amplio margen sobre los candidatos radicales Ricardo Balbín y Fernando De la Rúa. La dupla peronista asumió sus funciones el 25 de mayo de 1973. Lo que pasó después de esa fecha es otra historia que no es tan feliz como lo jura la marchita que usó Néstor Kirchner en su campaña testimonial de 2009.

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