Por Edgardo Salvatierra, doctor en biología celular y molecular de la UBA y director científico de Zoigen, NOVA
A través de un test genético hecho en un laboratorio especializado se pueden detectar intolerancias como la del gluten o la lactosa e identificar enfermedades poco frecuentes para arribar a un diagnóstico temprano.
Los estudios genéticos son específicos y significativos no sólo para diagnosticar patologías sino también para determinar variaciones dentro de la normalidad pero que nos hacen diferentes
Un test genético puede predecir cómo, ante una misma alimentación, va a responder el cuerpo de cada uno; por ejemplo si va a poder captar mejor o peor una vitamina
Conociendo nuestra genética y modificando nuestros hábitos podemos obtener un resultado diferente
Para que se comprenda fácilmente, hay un ejemplo contundente. Las ganas irrefrenables de picotear algo a cada rato es genético; no es solo una cuestión cultural. Es una variante de un gen presente en algunas personas
Luego, mucha gente da por hecho la cuestión hereditaria. Ahí hay que decir que la mitad del genoma o ADN viene del padre y la otra mitad de la madre; cuando esa información genética se fusiona, genera un nuevo organismo con información combinada y luego hay genes que dominan sobre otros
Esta combinación de factores genéticos junto al ambiente determinan el desarrollo o no de una afección. Y entre estos factores, la alimentación tiene un peso muy fuerte








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