El columnista invitado
Un país careta

Tilinguería argenta

La Argentina tilinga y careta no propone nada que pueda durar más que unas horas.

Por Eduardo Sanguinetti, filósofo, poeta y performer.

La Argentina tilinga, careta, no propone nada que pueda durar más que unas horas. Estamos viviendo una cantidad de vidas en el espacio de apenas una, a través de ciertos signos asistimos al fin de un tiempo… El anestesiamiento, el embotamiento, la lobotomización, como también la aceleración, la inflación, la masturbación. No ignoren que se masturban espiritualmente si se sienten satisfechos con las promesas de ridículos gobernantes caretas, en estado de anomia- descuidando la cristalización de dichas promesas-. Luego, la masturbación convertida en método se ha extendido a todos los espacios de la existencia en esta tierra.

Aquí se revela la impostura general del caretaje: es evidente, ante los hechos que no cesan de sucederse, en eterno retorno cual rueda de la fortuna, que no existen conflictos reales entre clanes rivales. La grieta es sólo una fábula de la tilinguería argenta, de todo color sin ideología, pues estas han muerto sin dejar descendencia, construida para manipular mejor a pueblos parias. En la política tilinga, careta, la cultura chatarra, solo existen alianzas de cómplices de la estafa y la mentira, en la que se nutren estos “chantas”, siempre apuntalados por la trama de medios mercenarios de todo color, que publicitan todo este teatro insano y disfuncional, donde los “mejores”, quienes con perfil nítido y legítimo, son exiliados de la vida de la comunidad argentina careta que no da espacio al talento y a los ideales. Sólo a las tilinguerías de los guarangos, obscenos, mitómanos, misóginos, preñados de “mierda”, que lo han tomado todo en nombre de la inclusión, tan proclamada por los colectivos y sin legitimarla en acto.

Anestesiar para mejor convencer al pueblo dormido, con olas de propaganda permanente desenfrenada, son métodos propios adquiridos de regímenes totalitarios, en sus prácticas seculares del caretaje argento fascista, que jamás han alcanzado la envergadura y generalización actuales, bajo una pátina de democracia fingida, penetrada por el ultra-neoliberalismo que ha ganado la batalla “cultural”, travestido de nacional, popular, en tendencia burguesa en tratamiento cosmético de radiofrecuencia, en paridad de género, no vaya a ser que los confundan.

No dudo que la espontaneidad y el coraje ejercido por cada "ser", haría de esta existencia “algo” muy agradable, sintiendo, razonando y pensando libremente, interpelando lo real como lo imaginario, asumiendo las responsabilidades teóricas y prácticas de vivir entre los hombres, existir en un Estado de derecho, cuidando a la comunidad en educación, salud, medio ambiente equitativamente en los límites de lo necesario y verdadero, para hacer de esta vida algo digno de ser experimentado.

Este planteo inicial, que representaba un horizonte de millones de destinos -hoy destruidos- fue aniquilado por prácticas de un sistema simulador, instalado en aquel pequeño mundo en el que aún era posible formular por y para la humanidad un destino de plenitud en ética, en prácticas de sexualidad plena.

Pequeño mundo en el cual sus términos estaban basados en una realidad para todos en poesía. Más aún eran la base de esa realidad en poesía. Pequeño mundo, cuyos vestigios fueron archivados por un sistema genocida global, puesto en acto sin piedad para los que disienten, resisten y cometen el pecado de vivir acorde a sus ideas e ideales.

Hoy, todo cuanto afecta a los dueños del mundo el “homo consumus” y sus riquezas es criminal, devenido por la inseguridad en personalidad, que se asimila a la manera sin modo de la humanidad. Tienen que conservarlas a toda costa, incluso creando crisis de activos incorpóreos y jamás poniendo en tela de juicio su legitimidad.

Fingir que se olvida que siempre los beneficiados son las mismas corporaciones mafiosas y sus jefes, serviles al poder central planetario, cuyo blindaje les permite accionar a destajo, sin ley que los limite se acrecienta con la sangre derramada de miles de hombres, mujeres y niños en guerras fabricadas, en hambrunas evitables y en desapariciones en serie de sujetos-objetos traficados para el turismo sexual, del grupo de delincuentes y hampones de “cuarta” en acto de destruir la vida, de millones de seres humanos que caminan felices a su exterminio.

Garantes de la siniestra democracia procedimental. Un hombre: un voto obligatorio. ¿Por qué sendero se arribó a tal estado de amnesia, a esta ausencia de memoria, a olvidar el presente? La resistencia no tiene espacio alguno, salvo la que reivindica todo el planeta, para la economía de mercado, hoy triunfante, y que por cierto, posee una lógica propia a la cual no se enfrenta ninguna otra.

Todos parecen participar de estas ceremonias fúnebres, considerando que el estado actual de las cosas es el único viable y posible, que el punto al que ha llegado la Historia es el que aparentemente la humanidad zombie esperaba, deseaba y anhelaba.

El milenio nos ha enseñado que todo es fugaz, hasta el “nunca más”. El crimen contra el hombre siempre es un crimen perpetrado por el hombre. Todo es viable en el espacio de la aventura humana, en el orden de la bestialidad, que, como nunca se desencadenó y sin miras de cambiar su rumbo... A menos que todos, en un preciso instante, resistiendo, actuemos en sintonía, simultáneamente en todas partes, contra el mundo del libre mercado y de sus operadores, sintomáticos humanoides el ”homo consumus”, los privilegiados de un sistema genocida y sin retorno.

Ha llegado la hora de tener en cuenta que todo es pasado abolido, debemos dejar de “hacer el juego” a las democracias fingidas, con tintes totalitarios, a los denominados políticos de los movimientos populares de pocos y para pocos, que mienten y engañan a diestra y siniestra en nombre del ¿pueblo? y sus derechos inexistentes, con pánico a reflexionar sobre la verdad.

Ha llegado la hora de reflexionar en verdad sobre la verdad, manifestando lo que los dueños de la tierra temen oír y ver. En consecuencia, estos delincuentes aceitan las máquinas de represión y la seguridad “para todos” con su aparato policial y la tecnología de última generación, traducida en cámaras que visualizan nuestras vidas como medida de prevención del “delito”, que ellos consumaron en prólogo.

Causa que dispara de inmediato el efecto no deseado de lo que a diario nos comentan los informes falaces de la trama mediática de informantes ignorantes y bastante imbéciles, medios denominados de ¿comunicación?... Replicando hasta el hartazgo, acerca de tal o cual noticia de un ilícito cometido por un desesperado, ya sin salida, pero sí con entrada a la prisión y de ese modo legitimando y amortizando un sistema penitenciario caduco y medieval, o la noticia de la semana fabulada. ¿Creo que no creen en lo manifestado por estos medios calificados de diversos modos?, se siembra confusión y caos en la confusión y caos reinan en la Argentina careta y tilinga.

Debemos correr el riesgo de ser muy precisos al verificar la realidad, a pesar de provocar cierto malestar inicial, en el camino de la resistencia y de modificar rumbos, sería hoy el único referente lúcido para preservar el futuro, nuestro futuro, si llegamos a alcanzar tal horizonte.

Hoy se impone hablar francamente, sin dobleces, sentir, pensar y decir, son la consigna. Mantener la lucidez, no desesperar y soportar con dignidad y coraje, este tiempo de transición, con lucidez, sin dejarse llevar por la embestida del aparato represor del capitalismo que, repito, triunfó hoy sin dudas en esta aldea global, con su política de exterminio de todo lo maravilloso que tenía la vida en términos de naturalidad y principios éticos de relación.

Lo único que se le escapa a este tiempo sin tiempo, es una actitud plena de dignidad y ética, en temple y conocimiento. Esta es la coherencia, la fuerza de cohesión que nos sostiene. Un instante de verdad equivale a la eternidad, es la eternidad en un instante, enfrentada al instante mercantil descartable, desechable y perentorio.

Es la última oportunidad de nuestra especie, que tiene la posibilidad de cambiar su destino convirtiéndose en “homo responsabilus”, digno, solidario y respetuoso, capaz de cambiar el destino degradante de nuestra tierra, con alegría, estilo y humor. El “homo responsabilus” vive de forma coherente con la civilización que se está gestando, con valores en los que prima el bienestar de la comunidad y la naturaleza y los hábitos de vida son ecológicos y equitativos.

El tránsito hasta este modelo social que plantea el “homo responsabilus” no es en absoluto traumático y está pleno de posibilidades de permanecer en esta tierra, sin ser esclavos de un sistema de aniquilación, como lo es aparato del sistema neoliberal, al que se ha asimilado de modo pornográfico el progresismo y el socialismo, en acto de construir una ley eutanásica, tan visible y palpable.

Siendo “homo responsabilus” nos asimilamos a la posibilidad de existir en austeridad y conocimiento, adquiriendo en el presente, ante el ataque sistemático del neoliberalismo fascista y sus personeros una cualidad y condición que marquen un destino, la realización de un estilo, una conducta "heroica" que establezca un camino a seguir.

Al ciudadano argentino, sojuzgado, hambreado y con la libertad de expresión acotada, sólo puedo decirle, que se levante encima de la media y haga valer todos sus derechos de los que debe gozar, no sufrir, y los ponga en acto, marcando el trayecto de una historia, la de nuestro tiempo, que se debate entre utopías y derrotas, entre voces, silencio y bronca… Finalizo este editorial, parafraseando al amigo Manu Chao: “Y ahora qué vamos hacer, y ahora qué… Soñé otro mundo”.

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