Versiones fidedignas
Kirchnerismo

Versiones Fidedignas: más funcionarios que no funcionan y con el ticket cortado

Detrás de la puerta se pueden escuchar versiones de todo tipo. (Dibujo: NOVA)

Los manuales advierten que en materia política "no se hace lo que verdaderamente se piensa, ni realmente se piensa lo que se dijo". Por eso, los rumores y murmullos son tan importantes como los "textuales" de cada día...

Cambio inminente en política exterior

En el marco de las tensiones internas entre el casi inexistente “albertismo” que resiste y el kirchnerismo que avanza con paso firme, comenzó a instalarse una idea para poder construir nuevos equilibrios, incluyendo desplazamientos en el gabinete, pero limitando el acceso de cristinistas duros.

El apuntado para uno de esos cambios sería el canciller Felipe Solá, responsable de varios papelones que no escalaron al escándalo debido a que los problemas que debe enfrentar el gobierno son mucho mayores que los desplantes del ex gobernador en el ejercicio de la gestión de política exterior.

Lo cierto es que Solá hace rato que no pasa el filtro K, pero era hasta ahora uno de los “propios” con los que Alberto Fernández pensaba acumular poder para frenar el avance de la vicepresidenta. Sin embargo Felipe no logró aportar volumen político a esa idea y el Presidente está cada vez más convencido de que fue un error su elección para ese cargo.

Pero para evitar ceder poder entregando a un integrante de sus filas, Alberto prepara una salida decorosa con destino incierto para el canciller, que sería reemplazado por el actual embajador en Brasil, Daniel Scioli, que todavía tienen buen feeling con el kirchnerismo de paladar negro.

Con este cambio el Presidente busca dar una señal hacia CFK, desplazando a uno de los “funcionarios que no funcionan”, pero también hacia los propios, mostrando cierta fortaleza al elegir a un reemplazante que pasa el filtro, pero no proviene del ultrakirchnerismo.

Vacunas VIP, pero no tanto

El escándalo que terminó con la salida del ministro de Salud nacional, Ginés Gonzalez García puso en alerta de forma temprana a la gestión bonaerense para evitarse un nuevo bochorno, que sin embargo pudo sortear apenas a medias.

Tras la vacunación de encargados de prensa de los ministerios, familiares del gobernador y militantes que trabajan en los call centers que montó el ministro de Salud, el ejecutivo frenó abruptamente los privilegios pero no pudo evitar la presión de algunos sectores que ya tenían algunas dosis comprometidas.

Para cumplir con los favores, pero evitar el escándalo, la orden del gobierno fue acelerar al máximo los turnos de vacunación, pero modificando el orden de prioridades, de manera tal que aquellos “amigos” que esperaban la vacuna accedan a ella rápidamente y por la vía legal, aunque con un casi imperceptible “ayudín” de la gestión.

Así es como se empezaron a vacunar personas de entre 30 y 60 años que no forman parte de ningún grupo de riesgo, mientras que los mayores, en muchos casos con comorbilidades que aumentan los riesgos, siguen esperando a pesar de la llegada de centenares de miles de dosis a la provincia.

En las redes se multiplican todos los días las fotos de decenas de jóvenes que ya recibieron la vacuna, la amplia mayoría de ellos militantes y adherentes del Frente de Todos, mientras que los abuelos siguen esperando.

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