Sexo y erotismo
La importancia del acto

Los diferentes tipos de personalidad a la hora de tener relaciones

Estas características dependen de factores como la manera en que ve la sexualidad y la convivencia.

El deseo sexual, la importancia que se le da al juego previo a la relación y las preferencias en el acto sexual son factores que varían en cada individuo. Por eso, a la hora de tener relaciones sexuales las personas pueden tener comportamientos y personalidades diferentes.

El sitio web "En pareja" reúne los tipos personalidades que se desarrollan en la cama, identificadas por Tracey Cox, experta en relaciones íntimas y autora de libros eróticos. Usted podrá conocer cuál se ajusta más a su perfil e identificar cómo puede potenciar su vida sexual a partir de su forma de ser.

La primera de las personalidades se caracteriza por entregarse de manera profunda, pero no necesariamente con un sentimiento romántico de por medio.

Según el portal, estas personas disfrutan al acariciar a su pareja y verlas a los ojos durante el sexo, entre otros gestos que suelen 'encender' el momento.

La erótica

Los juegos arrebatados, intensos y pasionales son siempre los mejores aliados de estas personas. Además, disfrutan de explorar la sexualidad con posiciones, juguetes y roles diferentes.

La dependiente

Esta personalidad es común en quienes ven las relaciones íntimas como una forma de liberar tensión o desconectarse del mundo.

Es común que a una persona dependiente le cueste llegar al orgasmo, pues el acto, para este tipo de perfil, depende en gran medida de factores externos.

La apagada

El juego previo es esencial para quienes tienen esta personalidad, pues lo que más les enciende es ver la excitación en su pareja, no necesariamente que la atención esté puesta en ellos.

La obligada

Para Tracey Cox, quienes tienen este tipo de personalidad conciben las relaciones sexuales como un derecho e, incluso, ven el placer como una obligación que merecen por parte de la otra persona en la habitación.

El peligro está en que roza el egoísmo y puede que ninguno de los dos disfrute del momento sexual ante el pensamiento individual.

La adicta

El término ‘personalidad adicta’ se usa porque no distingue la necesidad de tener sexo de las ganas de hacerlo. Esto ocasiona que, en buena medida, no exista un control sobre los deseos.

Si se le da rienda suelta es posible que se deje de sentir emoción y placer, pues el tener intimidad con otra persona se convierte en una actividad mecánica (medianamente similar a lo practicado por la personalidad dependiente).

La estresada

Según Cox, cuando se desarrolla esta personalidad hay un exceso de control sobre cómo se actúa, lo cual causa preocupación y le resta placer al acto sexual.

Es común en quienes sufren de algún trastorno de salud mental, como la ansiedad, o tienen diversas inseguridades.

Siendo así, del mismo modo en que se busca la ayuda de un terapeuta para tratar la ansiedad, es necesario comentarle a él o a un sexólogo estos pensamientos e inseguridades para darles un buen manejo.

La desinteresada

De acuerdo a la experta, pueden existir problemas en las relaciones de pareja para quienes se identifican con esta personalidad.

La razón es que pueden pasar largos periodos sin contacto íntimo y es posible que esto no sea del todo comprensible para el otro. Lo más recomendable es asistir a terapia de pareja para resolver cualquier conflicto en la relación.

La distraida

Este es un perfil que puede adquirirse de forma temporal. Otros aspectos de la vida, diferentes a la parte íntima, causan abrumación y terminan por alejar a la persona de su pareja.

En consecuencia, la periodicidad con la que se tiene sexo también baja y, sobre todo, deja de ser una actividad importante para el desarrollo activo del mutuo conocimiento.

Podría ser importante acudir a personas especializadas en el aspecto sexual, pues, con ello, es probable que el carácter saludable de sus relaciones salga a flote.

La compulsiva

Por último, los rasgos de personalidad de quienes son compulsivos se caracterizan por irse a los extremos.

Los fetiches, por ejemplo, son de las cosas que disfrutan en particular. Aquí se podrían combinar factores ‘radicales’ de los juegos previos y de las actividades externas.

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