Humor
De no creer

Las novias, las amantes y las esposas controlan las miradas

Hay miradas que te pueden costar una buena reprimenda.

Ir con la novia, la amante o la esposa a una fiesta o reunión cualquiera, es algo que tiene sus inconvenientes.

El principal es que uno no sabe para dónde mirar, porque la virtual acompañante siempre descubrirá que hay otra mujer en la dirección de la mirada de uno, y no esperará al día siguiente para protestar sin disimulo, casi siempre ocurre que uno no miraba a ninguna mujer, o en todo caso, no miraba a la que la novia supone que uno miraba.

Pero la novia, la amante o la esposa no cultiva la duda: fulminará a la presunta competidora con una mirada terrible, y nos armará un lio sobre el terreno.

Y todavía gracias si la sospechada no es la hermana de algún amigo nuestro, y en la primera oportunidad en que nos encuentre comenta lo de las miradas de fiera que cosechó.

Porque lo menos que pensará la hermana del amigo es que uno ha dicho a su novia, amante o esposa, que ella, la hermana del amigo estaba "metida" con uno.

Para evitar dificultades hay una sola solución: mirar alternativamente a la novia, la amante o la esposa y mirar al techo, haciéndose el boludo como perro al que se lo están fornicando.

 

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