Economía y Empresas
Sin crecimiento y sobranía

La deuda pública llegó a los 343.500 millones de dólares

La gestión de Alberto Fernández tiene números al rojo vivo y con cifras récord.

Según las últimas estadísticas de la Administración Pública Nacional, la deuda bruta habría trepado hasta los 343.500 millones de dólares en el pasado mes de junio. La APN constituye la unidad central básica dentro del Sector Público Nacional y forma parte del margen de maniobra que tiene la política económica del presidente Alberto Fernández.

Este monto subió por tercer mes consecutivo en 2346 millones de dólares desde abril. El Gobierno relajó la impronta correctiva sobre el déficit fiscal que se había observado en el primer trimestre del año.

Desde el inicio del Gobierno de Alberto Fernández, la deuda pública aumentó 30.220 millones de dólares, siendo que el stock de deuda llegaba a los 313.299 millones hacia el final de la administración de Mauricio Macri.

Pese a las promesas de campaña del kirchnerismo, la deuda pública de la APN llegó al nivel más alto de toda la historia argentina. Esta cifra surge de tener en consideración la deuda doméstica en el mercado local y la deuda externa.

Considerando la totalidad de la deuda del Gobierno general y adicionando las obligaciones del Banco Central, la deuda pública externa permaneció casi constante desde el último trimestre del 2019. Esto se debe a la falta de confianza que inspira el Gobierno, pues Argentina no pudo aprovechar prácticamente nada de la enorme liquidez global de los últimos meses.

En consecuencia, el Gobierno optó por captar financiamiento en el mercado local. La Administración Central inundó el mercado argentino de bonos para captar pesos destinados a cubrir el déficit fiscal.

El principal objetivo de las amplias licitaciones de pesos fue evitar la asistencia monetaria del BCRA siempre que fuera posible, o por lo menos aminorar esta necesidad. Sin embargo, la captación de recursos para el sector público implica, en la práctica, un faltante de crédito para el sector privado de la economía.

Incluso con las licitaciones, el Banco Central debió seguir asistiendo al Tesoro con adelantos transitorios y transferencia de utilidades, aunque evitó ceder reservas. En lo que va del 2021, la entidad monetaria debió girar más de 400 mil millones al Tesoro para poder cubrir el enorme déficit fiscal de caja.

Sin embargo, y a diferencia de otros países con sistemas monetarios normales, las utilidades del BCRA son meramente contables y surgen con la falsificación de la moneda y la emisión descontrolada sin respaldo.

En la mayor parte de los países del mundo, las ganancias de los bancos centrales surgen de la diferencia entre los ingresos de la inversión en reservas y el pago de intereses por pasivos monetarios (como la base monetaria y otros instrumentos) y añadiendo los costos operativos.

En Argentina el BCRA se comporta de una forma muy diferente, pues las supuestas “utilidades” surgen a partir de que se tienen en el activo reservas en dólares u otras divisas, y en los pasivos se encuentran pesos que sufren un rápido proceso devaluatorio. Las ganancias del BCRA surgen precisamente de la devaluación de la moneda y, por lo tanto, existen en términos contables pero no en términos económicos.

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