Interior del país
Vacunas que matan y el virus que no existe

Formosa: los descuidos peligrosos y los cantos de sirena aparecen con las elecciones a la vuelta de la esquina

El último fin de semana, como si el virus se hubiera disipado, mucha gente salió a compartir mates, sin distanciamiento y no usando el barbijo correctamente. (Dibujo: NOVA)

Somos hijos del rigor. Encima como formoseños, tozudos –o, usando términos más nuestros-, cabezas duras; siempre creemos que sabemos más.

Aunque lo leamos en una red social, aunque nuestra fuente sea un médico chino que se viralizó mandando un mensaje del tipo “no se vacunen que es veneno”; ya creemos que sabemos hasta la fórmula de lo que contiene la dosis que se está aplicando.

Y lo cierto es que no sabemos, no sabemos nada. Y no tenemos por qué saberlo, porque para eso hay gente que estudió, que se preparó, que sabe. Entonces es importante diferenciar a los divulgadores científicos –que pueden ser científicos o no- a los comunicadores, y a los gobernantes, que vendrían a ser como un nexo entre los científicos, los divulgadores y la propia gente.

La canallada

Esto viene a cuento porque esta semana nos tocó escuchar cómo en un programa de radio sacaron a una persona afirmando que hubo originarios que se murieron por aplicarse la vacuna contra el Covid-19 y eso generó que haya un rechazo de las comunidades aborígenes en inocularse.

El periodista, lejos de repreguntar o por lo menos referirse en términos potenciales, reafirmó esto y sobre ese relato editorializó dando a entender que suscribió lo dicho por el entrevistado.

Vale recordar que esta persona está condenada por defraudación al Estado. Sí, aunque pataleen él y sus allegados, Gabriel Hernández está condenado a tres años de prisión en suspenso por peculado, ya que cuando fue intendente de la ciudad de Formosa, se quedó con dinero público.

Nunca más podrá ejercer cargos públicos. Y existe un delito encuadrado en el Código Penal que tipifica la divulgación de noticias falsas sobre pandemia para generar pánico en la sociedad. A Hernández le gusta jugar con fuego, y los que lo rodean en vez de ayudarlo, le pasan más bidones de nafta.

Lo que hizo, en este contexto en el que la provincia está llevando adelante una campaña formidable para inocular cuanto antes a toda la población y así volver a una normalidad relativa dentro de lo que la pandemia nos ha impuesto a todos; es lisa y llanamente una canallada, que fue la palabra que usó el ministro de Gobierno, Jorge González cuando se le preguntó sobre estos dichos del ex intendente.

Y esto también es importante recalcarlo porque, así como este personaje, mentiroso y negacionista hay muchos más, que proliferan y en su odio hacia la figura de Gildo Insfrán (al que no le pueden sacar un céntimo en todas las elecciones) apelan a los golpes bajos.

Por eso esta pandemia les vino bien, por eso primero promovieron el mensaje de “salgan todos a la calle que el virus es Insfrán”, “Formosa libre”, y cuando los contagios estallaron se hicieron los ñembos (el equivalente más fuerte a distraído, pero más argentino que se le ocurra Lector), y desaparecieron, cuando las cifras de muertos comenzaron a crecer, empezaron a decir que la culpa era del Gobierno que no traía las vacunas.

Cuando previamente dijeron que las vacunas eran veneno, -Lilita Carrió denunció al presidente por envenenar al pueblo argentino-, y a la que por supuesto, suscribieron varios de los nuestros, que después fueron los primeros en reclamarle a Insfrán que salga a buscar vacunas al mundo, que no espere a que el Gobierno lo autorice.

Y con estos mensajeros, obviamente la gente se confunde. ¿Me miente el Gobierno? ¿El virus en realidad no es nada? ¿Nos encierran porque son malos? ¿Para qué el barbijo? Y entonces, como somos hijos del rigor, también colaboramos. Colaboramos para que este maldito virus no se vaya más.

“Ponete el barbijo chamigo, chamiga”, aunque estés vacunado, vacunada; ni Cambiemos, ni el radicalismo ni el Frente de Todos, ni el gildismo saben lo que va a pasar, no lo sabe el mundo; pero por ahora la única manera es cuidándonos.

No escuches a esos que detrás de un micrófono creen saber más que un médico, que se sienten capaces de discutirle, porque tocan de oído, a expertos profesionales.

Un juez para el Cambio

El juez federal subrogante de la ciudad de Sáenz Peña, Chaco; Fernando Carbajal, formoseño él; quien se hizo “famoso” cuando logró con sus fallos que la Provincia permitiera el ingreso de cientos de ciudadanos que esperaban en la ruta, presentó esta semana su renuncia ante la Cámara Federal de Resistencia, que se la aceptaron.

Y por supuesto que desde la oposición están más que contentos, porque saben que es una figura fuerte, se pueden ilusionar.

Habrá que ver si el efecto es el deseado. Porque la gente no es tonta, saben que una cosa es un juez, independiente (si usted quiere creerlo), y otra es un político, un dirigente. Es lo que la oposición parece no comprender o no querer comprender.

Durante las marchas, se escuchó por lo bajo “que no se confundan estos eh, yo a Gildo lo vuelvo a votar”. Pues se confundieron, vaya si se confundieron.

Con fecha para votar

Y para culminar, este jueves se conoció que Formosa irá a las PASO el próximo 12 de septiembre y a las generales el 14 de noviembre; es decir se ha plegado al calendario electoral a nivel nacional.

Habrá que estar atentos a los nombres que van a aparecer, puede haber alguna que otra sorpresa o no. Hay pocos lugares y muchos, muchos actores dispuestos a ocuparlos.

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