Opinión
Gestión de la pandemia

Comando Nacional Centralizado

El análisis político de Antonio Tourville desde Las Grutas, Río Negro.

Por Antonio Tourville (*)

Tenemos que aprender, para no estar condenados al fracaso por necios o por cobardes. Se debería votar en el Congreso una ley que diga que en situaciones de riesgo o crisis nacional, las cuestiones de ese riesgo o crisis nacional serán dirigidas, manejadas y auditadas por un Comando Nacional Centralizado conformado por el Ejecutivo nacional, asesorado por un comité de expertos de los temas en cuestión y un comité federal compuesto por los gobernadores, para asesorar sobre el cuidado del tema socioeconómico.

La pandemia sería uno de estos temas que ponen en peligro la salud y la vida de la nación. Vemos con estupor que esta pandemia que no sabe de límites se exporta internamente de algunos lugares que no cuidan nada a otros que sí lo hacen. Por ejemplo, las ciudades turísticas flexibilizadas para favorecer la renta empresarial y la recaudación fiscal, han exportado el virus por doquier. Vemos jurisdicciones que empujan alumnos, maestros, profesores y auxiliares a clase como sea y otras jurisdicciones cerrando sus clases, avalados los primeros por una Corte, encerrada en sus aposentos y alejada de la realidad, que crea niños de dos clases: los niños resguardados del virus y los que no, a pesar que nuestro primer precepto es que todos somos iguales ante la ley.

Vemos y oímos canales de televisión y radios haciendo campaña a favor de la confusión y el contagio, mientras otros medios, pocos y humildes, gastan su tiempo, en vez de informar y formar, en desmentir informaciones falsas y tendenciosas. Vemos cómo se juega con las estadísticas, haciendo que una provincia de casi cero contagios un día pase a blanquear miles y se ponga a la cabeza de la circulación viral. Vemos cómo ciudades turísticas con una cantidad de contagios apreciable, de la noche a la mañana los hacen desaparecer cuando convocan turistas a sus temporadas. Vemos que el número más demostrativo de la evolución pandémica, que es la positividad, es negado y no informado, dado que el número diario de infectados lo deberían acompañar con el número de hisopados del cual proviene. Dado que el número de infectados solo no sirve de nada, porque se puede hacer crecer o disminuir hisopando menos o más. Es decir, se puede manipular sin mentir. Vemos que los fines de semana caen los contagios hasta el descontrol que en algunos distritos populosos desaparecen, como si el virus descansara los fines de semana. Oímos a la gente decir “nos mienten”, hay muchos infectados y muertos que no aparecen y frente al despropósito de esta información fragmentada y desprolija, cualquier rumor se convierte en verdad.

Las políticas sanitarias provinciales y municipales actúan en tándem, según a qué color político pertenezcan; de modo que hay política sanitaria según la ideología, una verdadera barbaridad. Por ello, el Comando Centralizado de Sanidad, conduciendo y operando políticas sanitarias, es una necesidad imperiosa por el bien de la gente, es decir, por el bien de la Patria. Es hora que seamos inteligentes y valientes, y no torpes e timoratos, escondiéndonos en una falsa institucionalidad que decimos defender, olvidando que la institución suprema de una nación es su pueblo.

(*) Las Grutas, Río Negro.

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