Interior del país
Abusos en el Colegio San José Obrero

Chaco: cuando las autoridades son cómplices, tratan de callar, pero las víctimas quieren justicia

Denuncia realizada por padres de un niño de sala de 4 años por los abusos de Salvador Medina en el San José Obrero. (Foto: NOVA)
Los abusos de Salvador Medina fueron reales, así como los complots de la Iglesia y del poder para que no se cumpla la justicia hacia las víctimas: niños pequeños.
Los abusos de Salvador Medina fueron reales, así como los complots de la Iglesia y del poder para que no se cumpla la justicia hacia las víctimas: niños pequeños.
En la causa interviene la Fiscalía 4 a cargo de la Fiscal Subrogante Patricia Passarino, y ordenó varias instancias, pero fue ella la que incumplió.
En la causa interviene la Fiscalía 4 a cargo de la Fiscal Subrogante Patricia Passarino, y ordenó varias instancias, pero fue ella la que incumplió.

Los abusos en el San José Obrero fueron reales, y existen, así como también los complots de la Iglesia y del poder para que no se cumpla la justicia hacia las víctimas: niños pequeños.

Producto de que NOVA da a conocer los hechos, como con publicaciones anteriores, las víctimas van surgiendo y contando todos los traspiés, destratos, sinsabores, y humillaciones, a los que han sido sometidos desde el mismo momento en que dieron conocimiento a la institución, a través de la directora Cristina Córdoba.

Los padres de un niño, en la reunión de padres en la que se expuso el abuso cometido por Medina, se dan cuenta que su hijo no era el único que presentaba cambios drásticos de conducta. La mamá estalló en llanto en la reunión, ya que ella no sabía que había otros chicos en la misma situación que su hijo.

En dicha reunión, interpeló a la docente Natalia Valenzuela, delante de todos los padres, para saber si ella dejaba a los niños a cargo de Salvador Medina, momento en el que ésta reconoce que si lo hacía. Ante el estado anímico devastado que se encontraba esta madre, es contenida por la directora Córdoba, quien le pide tranquilidad, que ya la investigación se encontraba en curso, y que Medina ya había sido separado de su cargo.

A pesar de esto, Córdoba sostenía que los abusos no habían ocurrido en la institución. Por su parte, el Párroco Gustavo Juárez solicitaba a los padres que se tranquilicen y que vuelva todo a la "normalidad". La directora hizo entrega de la carpeta de trabajo del niño, y el vicedirector allí presente, comenzó a poner en tela de juicio la veracidad de los dichos de los menores.

A partir de esto, el niño discontinuó la asistencia al Jardín, y en ese marco de tranquilidad del hogar, cuenta con su léxico de 4 años lo que había sucedido con Medina: lo manoseó en sus partes privadas (pene y cola). Fue examinado por su pediatra y remitido a una profesional de la psicología de su confianza, María Laura García. Durante las primeras entrevistas, testea al niño. Luego, cita a su mamá, dando por cierto que estaba ante una víctima de abuso, indicando que cuando el eje de la entrevista abarcaba las acciones del "Profe Salva", el niño buscaba refugio debajo de la mesa y enmudecía.

Allí, la madre pide que eso lo plasme en un informe y la profesional no se comprometió a volcarlo, privando así a la madre y a su paciente, el damnificado, de un elemento más que contundente. Luego, la profesional fue citada en varias ocasiones por la Fiscalía y jamás contesto un sólo llamado.

En la causa, interviene la Fiscalía 4 a cargo de la Fiscal Subrogante Patricia Passarino, y ordenan que el niño sea examinado por un cuerpo forense, por lo que fueron citados a la Asesoría de Menores y asignado un turno con la psicóloga María Belén Serrano, quien entrevista al niño en compañía de una asistente social.

En la segunda entrevista, el niño reconoce y cuenta cómo sucedieron los eventos con el "Profe Salva", en presencia de Serrano y la asistente social. En ese momento, toman la medida de avisar a sus padres que se llevaría a cabo una Cámara Gesell. Ante esto, los abogados de Medina piden un perito de partes para que entreviste al niño, donde fue acompañado por su padre. Se entrevistan y se fija fecha de la Cámara Gesell.

En la realización de la Cámara Gesell, y ante la espera de más de dos horas de la fiscal subrogante, Serrano solicita al niño que la acompañe a una oficina, donde ingresó el niño sólo con la profesional. De allí, el niño salió desganado y pidiendo irse a su casa, que no ingresaría a la Cámara Gesell.

Terrible y claro el manoseo que sufrieron los padres del menor y el niño en ese contexto. La Fiscal Passarino llegando tarde a una instancia de tal relevancia como lo es la Cámara Gesell, y no teniendo la mínima empatía con un niño de 4 años. Passarino llegó y se acerca al niño desanimado cansado y confundido, en compañía de su papá, y pregunta si el niño no va a hablar. Allí, exponen lo que sucedió, con el cambio de ánimo del niño sin recibir explicaciones por parte de la psicóloga.

Ante este escenario, la fiscal pide que se gestione una nueva fecha. El niño comienza a ser tratado por la psicóloga Patricia Pérez, pero por cuestiones de pandemia, se discontinuó la atención. Los padres del niño quieren fortalecerlo anímica y físicamente para así retomar las acciones legales, ya que es demasiado el manoseo al que se vieron sometidos.

A causa de todo esto vivenciado por el niño, ya ha visitado decenas de especialistas en gastroenterología, producto de sufrir dolores abdominales recurrentes sin razón fisiológica. Además, se encuentra en consulta con una neuróloga para descartar todas las instancias orgánicas de este padecimiento.

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