Interior del país
Panorama político

Formosa: el show del encierro y del hambre de la oposición

Gildo Insfran, gobernador de Formosa, monta su propio escenario. (Dibujo:NOVA)

Falta poco para que volvamos a la normalidad. Al menos en esta partecita del mapa del país, falta poco. Pero algunos quieren show, y la oposición busca a sus jugadores más osados para lanzarlos a la cancha, que iracundos y perdidos, no saben si luchan por su causa justa o porque simplemente no les gusta el señor de barba que está gobernando legítimamente. Entonces entre “déjame trabajar” a “andate Gildo”, pareciera no haber ninguna diferencia.

Es verdad que uno al recorrer el microcentro y ver los carteles de “cerrado”, “se alquila”, siente una opresión en el pecho, por empatía, porque se imagina que detrás de ese negocio que cerró había cuanto menos tres familias que dependían de él. Pero tampoco se puede tapar el sol con el dedo, no se puede culpar a Gildo Insfrán o al ministro Jorge González porque los casos aumentaron desde diciembre del año pasado en que se contaban por decenas y no de manera de consecutiva; y en la que solamente había un muerto; a esto que se está viviendo ahora.

Hay que mirarse al espejo y reconocer. Muchos de los que salieron aquel 5 de marzo, el famoso “viernes negro” de Formosa, sabían de las consecuencias, y lo hicieron igual. Y los comerciantes que abrieron sus puertas y que confundieron su enfrentamiento con el Gobierno –legítimo o no- con un capricho peligroso, los que a pesar de las restricciones hacen maniobras para salir y juntarse, para evadir los controles; los que como nunca quieren ir de fiesta en fiesta; los que las organizan: todos son responsables de esto.

Que el sistema sanitario es deficiente, que no hay vacunas para todos, que no se aplican todas las dosis, son los argumentos de los opositores. Pero en el mundo el sistema sanitario de los países más sofisticados se vio colapsado; en el mundo faltan las vacunas porque los más poderosos, verbigracia, Estados Unidos, acaparó todo, tanto que las dosis les sobraban. Y que no se aplican todas, bueno, es una cuestión que habrá que preguntarles a las autoridades sanitarias.

Sin embargo aquí lo que queremos destacar esta semana es que tenemos esperanza. Sí, en cada parte diario desde que comenzaron las restricciones más fuertes, la vuelta a la fase 1 para la provincia, los casos comenzaron a bajar considerablemente. Y menos casos, significa obviamente menos posibilidades de muertes de más formoseños. Estamos cerca pero todavía no hay que relajarse. La meseta sigue alta –en el orden de los 500-700 casos por día-, pero con cada anuncio de vacunación, la esperanza más se agranda.

Vacunas

Este viernes el gobernador Insfrán anunció por sus redes sociales que habilitarán la inscripción para los residentes de Capital de las clases 1991 a 2003 que sean factores de riesgo. Y siguiendo con el calendario de vacunación por edad, en la próxima semana podría llegar el turno de los nacidos hasta el 2000, sin factores de riesgo.

Además el mandatario fue uno de los que trabajó con el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien informó también este viernes, que van a comprar al menos unas 15 millones de dosis de un laboratorio indio para adquirir las vacunas Covaxin. Y sumado a ello, seguirán llegando más dosis en la semana entrante para poder distribuirlas entre todos los ciudadanos.

Es cuestión de esperar, había que encerrarse para poder volver a salir y aunque suene a una verdad de Perogrullo, lo cierto es que se está consiguiendo, estamos cada vez más cerca de una inmunización total para la población, y con ello, podríamos volver a ser lo que éramos.

El show de cada día

La oposición busca a sus mejores –o no- jugadores para soltarlos a la cancha y revuelven en la mugre personal, se meten con lo más recóndito de cada personaje, y ahí están poniéndole un micrófono y una cámara.

Tal es el caso de los comerciantes. Que tienen un reclamo genuino, que piden trabajar, pero a más de uno se le prendió la lamparita que fue fogoneada por quienes vieron en esta pandemia una rendija para sacar del poder al gobernador Gildo Insfrán.

La figura de esta semana ha sido Pablo Siddig, un hombre que no nació en estas tierras pero que la ha adoptado. Es el titular de una organización que nació a la luz de la pandemia y de la lucha contra el Gobierno por las restricciones, Comerciantes Unidos Formoseños.

En la semana, tanto Siddig como otros comerciantes intentaron hacer una olla popular para darles de comer a aquellos que ya no tienen nada; lo hicieron en plena restricción, sabiendo que está prohibido y juntando gente. Provocaron, sabían que estaban provocando. Y lograron su objetivo, llamar la atención. La policía se presentó y les dijo que no lo podían hacer, aunque fuera en la calle, al aire libre. No se puede. No es que si te gusta o no, no se puede. Pero ellos no lo entendieron así.

Y este viernes, el show continuó, cuando el mismo Siddig intentó llevarle al gobernador una bolsita con una prenda de vestir para que se la canjeara por comida “porque ya no tengo qué comer”.

Entre no tener para pagar un comercio, entre estar fundido y realmente no tener qué comer, hay mucha distancia. Un empresario, un hombre de negocios, jamás tendrá hambre. El de verdad, de los que merodean entre la basura buscando.
Estamos en pandemia señores, falta un poquito. Sean responsables.

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