Entre periodistas
El país de las contradicciones imposibles

El problema de los argentinos no es de dónde venimos, sino hacia dónde vamos

Pablo Dócimo, periodista.

Por Pablo Dócimo, publicado en Tribuna de Periodistas

Todos nos reímos, y nos avergonzamos, lamentablemente, de lo que dijo Alberto Fernández sobre los argentinos y los barcos frente al presidente de España con motivo de su visita al país que, dicho sea de paso, no sirvió para absolutamente nada.

Sin embargo, lo realmente grave, o preocupante, es que los argentinos no tenemos la más mínima idea de hacia dónde vamos, aunque en realidad sabemos hacia dónde nos quiere llevar el kirchnerismo: a una autocracia, dictadura o populismo. Pongale usted el nombre que prefiera.

Podríamos hacer un repaso de algunos hechos y dichos por parte de miembros del gobierno durante las últimas semanas como para darnos cuenta de que por más que ellos digan que van a "poner a la Argentina de pie" o que están haciendo la "Reconstrucción Argentina", como rezan los spots de propaganda de las distintas pautas publicitarias en los medios, la realidad indica que no tienen (o tenemos, mejor dicho). rumbo.

"Es hora de entender que el capitalismo no ha dado buenos resultados" aseguró quien hace de presidente en un foro económico de Rusia. Esa sola frase los pinta de cuerpo entero, y a esta disparatada afirmación que, por supuesto jamás podría argumentar, debemos sumarle otros dichos, como cuando le dijo al presidente de Uruguay que si Argentina era un lastre se tomen otro barco o los papelones comparativos cuando hacia esas explicaciones con filminas con datos estadísticos que vaya uno a saber quién se los acercaba.

Dijo, además, barbaridades que nos hizo avergonzar con países como Suecia, Chile Francia, EEUU y España respecto el manejo de la pandemia, cuando en la actualidad vemos que la realidad indica que estamos entre los peores.

Pero no conforme con estas estupideces, vaya a saber a quién se le ocurrió cerrar las exportaciones de carne para, supuestamente, hacer bajar el precio del producto argentino por excelencia. O sea, hacen exactamente todo lo contrario de lo que se debería hacer, y como si eso fuese poco, la secretaria de comercio interior, Paula Español, tuvo la genial idea de salir a medir góndolas de super mercados para "democratizarlas". Decididamente, dos medidas dignas del Nobel de Economía.

Siguiendo con los dichos de los miembros del gobierno, la delirante diputada del Frente de Todos, Fernanda Vallejos, la misma que dijo "la Argentina tiene la maldición de exportar alimentos” luego de que los diputados y senadores se hayan aumentado el sueldo un 40 por ciento se quejó del "bajo" salario de los legisladores y dijo: "Casi que da vergüenza".

Y podríamos llenar páginas y páginas de declaraciones kirchneristas realmente ridículas, como las de la presidenta del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, Victoria Tolosa Paz, que aseguró: “En Venezuela hay Estado de Derecho” y que “Nicolás Maduro fue electo democráticamente”. Otra candidata al Nobel, pero este caso, de La Paz.

Para finalizar. Durante el gobierno de Mauricio Macri ascendimos de "mercado de frontera" a "mercado emergente". El "gobierno de científicos" nos llevó a la categoría "standalone", calificación a ciertos países con un “severo deterioro” de la accesibilidad, tamaño y la liquidez del mercado, y pasamos a integrar la misma lista a la que pertencen nada más ni nada menos que Jamaica, Panamá, Trinidad y Tobago, Bosnia, Malta, Zimbabwe, Líbano y Palestina.

Entonces, ¿cuál es nuestro futuro si tenemos en cuenta lo aquí expuesto que no es opinión, sino datos extraídos de nuestra cruda y triste realidad? ¿Esto es lo que realmente queremos o a lo que aspiramos como Nación?.

No estamos discutiendo la forma de jugar al fútbol, si es al ataque, si es por posesión de pelota, si es al contraataque o si es “catenaccio”; o si queremos ser bilardistas o menotistas; estamos discutiendo a que deporte vamos a jugar.

Una vez que determinemos si queremos jugar al fútbol, o al deporte que sea, recién ahí debemos decidir como jugarlo.

Esa es la discusión, determinar si vamos a jugar al fútbol, al tenis o al waterpolo. Por eso mismo, nuestro problema no es de dónde venimos, sino hacia dónde vamos.

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