Opinión
Puntos de vista

Stand up presidencial

María del Carmen Taborcía, abogada y escritora.

Por María del Carmen Taborcía, especial para NOVA

“El stand up se sitúa entre el simple chiste y la batalla en la palestra romana. El protagonista es un héroe desnudo sobre el escenario que se enfrenta a un ejercicio catártico para él y para quienes le observan. El monologuista nos autoriza a reírnos de sus miserias, pero también de las nuestras. Nos permite aceptar el desconsuelo humano y hacer de él una gran fiesta”, según la definición de la experta en arte francesa Amélie Galli.

El espectáculo es usualmente llevado a cabo por una sola persona con la ayuda de un micrófono, y a diferencia de un show unipersonal, el stand up está pensado para que sea gracioso.

Entre las décadas de 1930 y 1950, impulsados y controlados por la mafia, se generalizaron en Estados Unidos los night clubs, que incluían espectáculos de entretenimiento, incluyendo números de comedia. Esos clubes fueron el lugar donde germinó y se generalizó un nuevo tipo de comediante, solo frente al público.

Lenny Bruce ha sido definido como “el primer cómico en el que persona y personaje son lo mismo”, fue el gran maestro del stand up. Luego le siguieron los maestros de ceremonias durante la era dorada de la radio, entre 1950 y 1960 donde una nueva generación de comediantes norteamericanos empieza a explorar con temas políticos, raciales y sexuales.

En 1970 y 1980 el estilo fue creciendo y ganó gran popularidad en Estados Unidos, funcionando como trampolín hacia el éxito de grandes figuras como Richard Pryor, Steve Martin, Robin Williams, Jerry Seinfeld, George Carlin, entre otros.

En los 2000 el stand up estadounidense llegó a nuevas audiencias gracias a medios de Internet como Youtube, Myspace y Facebook.

El stand up, llamado también monólogo en algunos países de habla hispana, es un estilo de comedia donde el actor y humorista se dirige directamente a una audiencia, generalmente de modo unipersonal, con un texto que expresa su visión del mundo, por ejemplo:

1) “¿Querían salir a correr? Salgan a correr. ¿Querían salir a pasear? Salgan a pasear. ¿Querían locales abiertos? Abran los locales. Estas son las consecuencias”.

2) “Lo que ocurre en Bolivia es que hay una clase dominante que no se resigna a perder el poder en manos de un presidente que es el primer presidente boliviano que se parece a los bolivianos”.

3) “El sistema sanitario también se ha relajado. En un tiempo donde los contagios estaban disminuyendo abrieron puertas a atender otro tipo de necesidades quirúrgicas que podían esperar pero que creyeron que era oportuno tratarlos ahora”.

4) "Los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva, pero los argentinos llegaron de los barcos".

5) “Tenemos descendientes que se convirtieron en afroamericanos”.

¡Qué discursiva! Tal vez es el problema del monologuista que trata de parecer culto y espontáneo; y que con la imperiosa necesidad de conservar el centro de atención, habla en exceso extendiendo el margen de error, cometiendo furcios y actos fallidos. Como un standapero decadente a cuya audiencia local e internacional sus shows les caen como mínimo, desagradables.

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