Economía y Empresas
¡En picada!

Inflación interanual en 48,8 por ciento, la cifra más alta desde inicio del año pasado

Mayo cerró con números caóticos, algo que no sucedía desde hace 15 meses. (Dibujo: NOVA)

Las metas inflacionarias del ministro de Economía, Martín Guzmán, quedan cada vez más relegadas. El INDEC anunció que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerró con una variación del 3,3 por ciento en mayo, con respecto al mes anterior. La inflación núcleo fue más elevada, y llegó al 3,5 por ciento.

En los primeros 5 meses de este año, la inflación acumulada fue del 21,5 por ciento. Todo ello cuando, según el Ministro de Economía, el acumulado de 12 meses para diciembre de este año debería rondar el 29 por ciento.

Queda en evidencia que la meta no podrá ser cumplida en tiempo y forma. Se registró una muy baja incidencia en la variación de bienes y servicios con carácter estacional, pues aumentaron un 1,5 por ciento en mayo.

Los bienes y servicios regulados aumentaron un 3,8 por ciento, por encima del promedio general, como parte de las intenciones de Guzmán para corregir el desequilibrio en materia de subsidios económicos, intenciones que quedaron sepultadas a raíz de su enfrentamiento con el ala dura del kirchnerismo y la vicepresidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.

El rubro del transporte lideró los aumentos de mayo y registró un alza de 6 por ciento, con respecto a abril. Los servicios de salud aumentaron un 4,8 por ciento, los servicios de hotelería y restaurantes un 3,7 por ciento, y los alimentos y bebidas no alcohólicas lo hicieron en un 3,1 por ciento.

La inflación interanual trepó al 48,8 por ciento, es decir, en comparación con el mismo mes del año pasado. Las fiscalizaciones, controles de precios y monitoreos de la Secretaría de Comercio poco y nada pudieron hacer para combatir la dinámica inflacionaria.

La inflación interanual subió sin descanso desde diciembre del año pasado. El Gobierno había tomado como un logro la tenue baja de la variación de precios en el año pasado, a costa de la cuarentena más larga y extensa del mundo, pero la inflación interanual subió casi 13 puntos desde entonces.

Ante el evidente fracaso del programa estipulado, el Gobierno decidió postergar los aumentos tarifarios y el Banco Central ajustó su cronograma de devaluaciones para que el dólar oficial comience a apreciarse en términos reales, a costa de sacrificar reservas o, en su defecto, permitir una mayor brecha con respecto a los mercados alternativos.

Estos lineamientos fueron adoptados en el mes de marzo, después de que se conocieran importantes aumentos que parecían desconcertar todo el programa del oficialismo en materia de precios.

El Gobierno kirchnerista recurrirá a un típico programa de emergencia a partir de la generación de un "ancla nominal" temporal sobre el tipo de cambio legal y las tarifas públicas con el fin de llegar a las elecciones con un escenario aparentemente amigable, pero a costa de un desequilibrio violento hacia el futuro.

Alberto Fernández se desligó de cualquier tipo de responsabilidad y, en una entrevista para un medio norteamericano en el mes de mayo. Afirmaba que la inflación estaba estrechamente vinculada con las exportaciones y, a su vez, culpaba a la variación de los precios internacionales por generar una suerte de “inflación importada” en Argentina.

El Presidente había asegurado que no entendía el por qué de los aumentos y que le suponían un "fenómeno inexplicable", culpando así a los supuestos "formadores de precios" o eslabones intermediarios en las cadenas de valor.

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