Martín Vestiga
Una producción de NOVA

Martín Vestiga y los guardapolvos para clases virtuales

Martín Vestiga. (Dibujo: NOVA)

Sagaz como siempre. Intrépido e inquisidor. Adjetivos que sólo califican a Martín Vestiga, un asiduo colaborador de NOVA que vive trabajando y que, en sus ratos libres, investiga como pocos. Todo un adicto a su profesión.

El debate en torno a las clases presenciales sigue más vigente que nunca y a pesar de la marcha atrás de Rodríguez Larreta, forma parte de la agendo cotidiana en los mentideros políticos, por eso decidí adentrarme en los barrios para conocer una opinión más telúrica y fue así que en Villa Elisa me crucé con mi gran amigo Matías Queroso, que conmigo se lleva muy bien, pero en general provoca repulsión en la mayoría de las personas

– ¡Hola Mati! ¿Cómo anda todo por acá?

- ¡Hola Martín! Qué bueno que viniste, porque si te lo cuento por teléfono no me iba a creer lo que tengo para contarte. Mira que se han visto payasadas, pero como la que pasó hace unos días nunca.

- Bien. Arrancá nomás hermano... soy todo oídos.

- Yo no sé si es conveniente que te de nombres, pero la protagonista de esta historio no es Gonnet ni La Plata, y si bien tiene mucha paz, tiene muy poco de victoria. ¿Me vas siguiendo?

- ¡Perfectamente amigazo! Así que métele que estoy ansioso por saber que se mandó la concejala esta vez.

- Mirá es que justamente ni ella sabe si viene como concejala o como coordinadora del consejo contra el hambre. Se ve que esas cosas el marido no se las aclaró.

- ¿Por qué decís eso amigo? Te van a tildar de machirulo.

- Acá la cuestión no es de género, sino de incapacidad Martín, pero olvídate del marido. ¿A vos te parece que se puede repartir “arroz partido” de ese que comen los perros, entre las familias que la están pasando mal?”.

- Como poder, se puede. No sé si es la mercadería que deberían entregar...

- Bueno. Pero esa fue la que vinieron a entregar. Los vecinos se quedaron recalientes, porque se montó un escenario claramente proselitista jugando con los que más necesitan y le terminaron dando comida para perros.

- Bueno Mati, eso es duro, pero casi siempre es igual. No creo que califique como la “locura” de la que hablaste al principio...

- ¡Es que esa no es la locura Martín! Porque la entrega del arroz partido para que coman las familias solo fue la primera parte, además de eso, en medio de la pandemia y cuando el gobierno de Alberto Fernández y el de Axel Kicillof promueven la no presencialidad en las escuelas, ¿a qué no sabes que vino a repartir?

- ¡Supongo que tables o celulares con internet!

- No. Entregó “guardapolvos”. ¿Podés creer? Arroz partido para comer y delantales escolares ahora que no se puede ir a la escuela. Los vecinos terminaron recalientes. Encima cuando la vieron llegar toda emperifollada en un auto de alta gama haciéndose la popular todos creyeron que esta vez no los iba a dejar pagando. Pero fue así.

- ¿Y por qué decís “esta vez” mi amigo?

- Porque es la primera vez con semejante papelón. Pero no la primera vez que la rubia viene con bombos y platillos y se pega la vuelta con un baldazo de realidad. Pero me parece que por acá no vuelves más. Yo sigo, que si no se me hace tarde para llegar al almacén que cierran antes de las 19.

- Claro Mati... ¡Yo también tengo que volver a la redacción! Como siempre gracias por la data.

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