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Justicia ausente

Abusos en institución religiosa chaqueña: ¿quién es el "Profe Salva"?

Juan Salvador Medina, tenía 23 años en el 2017, cuando se cometieron los abusos, y se desempeñaba como catequista en la Parroquia San José Obrero.
En la declaración testimonial, Medina expresó "sorpresa" de ser acusado de abusos de menores y atribuye que todo esto es una cuestión de "celos profesionales". (Foto: NOVA)
En la declaración testimonial, Medina expresó "sorpresa" de ser acusado de abusos de menores y atribuye que todo esto es una cuestión de "celos profesionales". (Foto: NOVA)

El también conocido como el "Profe Salva" para los niños indefensos, o “Salva” para sus conocidos, es Juan Salvador Medina. Cuando acontecieron los abusos, tenía 23 años en el 2017, y se desempeñaba como catequista en la Parroquia San José Obrero, de Resistencia, Chaco, e impartía formación cristiana a los niños en cuestión.

“Salva” hoy en día tiene 28 años, vive en Barranqueras, con una familia "bien constituida": madre padre y hermanos. Pero eso sería como lo entendería una sociedad hipócrita, en la que desgraciadamente nos toca manejarnos.

En un pasado no muy lejano, Medina fue estudiante de la Tecnicatura de Ciencias Sagradas, carrera que se dictaba en la misma institución donde cometió los abusos. En ese contexto, la directora de la institución Cristina Córdoba ponderó el tipo de formación a la que estaba accediendo Medina, lo que lo llevaría a ostentar un lugar de "preferencia afectiva" de la directora hacia él. Quizás por eso, probablemente, la defensa de la directora fue vehemente hacia “Salva”, tratando de mentirosos y desacreditando los dichos de los padres de los menores abusados por el "Jesús Malo", como era su rol, utilizado en el momento en el que se produjeron los abusos.

La pregunta es: ¿cómo acabo esta mente siniestra a cargo de niños inocentes? La respuesta es sencilla, y a la vez deja margen para tantos errores, que asusta. El cargo que ocupaba "Salva", según reglamento, es designado a través de los méritos que haya hecho en la vida pastoral, su entorno familiar y la recomendación de algún sacerdote.

Es por esto, justamente, que pareció para las autoridades de la Institución San José Obrero, como una opción más que recomendable. Ante esto, se vienen a la memoria las palabras que utilizó para definirlo la, por entonces, directora Córdoba: "Una excelente persona, imposible de tener ese comportamiento", pues ahora se ve su "excelencia".

En su declaración testimonial, Medina expresa "sorpresa" de ser acusado de algo así y atribuye que todo esto es una cuestión de "celos profesionales" contra su persona de parte del padre de uno de los damnificados por sus instintos perversos. “Celos profesionales”, eso adujo Medina, ya que Córdoba le habría ofrecido a "Salva" el puesto de otro docente, y a causa de eso, según "Salva", surgen estas acusaciones que estarían apuntadas a perjudicarlo profesionalmente.

El puesto al que hace referencia ya contaba con un profesor titular, siendo la cátedra / espacio curricular era Educación Física, pero teniendo en cuenta que "Salva" era catequista. A eso Medina menciona como intencionalidad, pero ¿y las otras dos denuncias? ¿También eran celos profesionales? Sólo una mente muy intrincada podría razonar que por un puesto se pondría en juego la integridad física, psicológica, afectiva de un niño. Si Salvador lo razona así, debe ser porque él sí lo haría. "Lo que Juan dice de Pedro, habla más de Juan que de Pedro".

Medina clamó ser acusado falsamente de haber tocado con intenciones sexuales a los niños, negó todos los hechos de los que se le acusaba y manifestó que "le arruinaron la vida y la de su familia". Curiosamente hay coincidencias, casi calcos en la discursiva de las declaraciones de la directora Córdoba con respecto a las de "Salva", las cuales se sucedieron con dos años de diferencia entre sí. Córdoba declaró en 2017 y Medina en 2019. Al parecer, muy bien aprendido el libreto. ¿Qué tipo de "cristianos" son?

Ni Medina, ni sus abogados patrocinantes, el doctor Israel Aguirre y el doctor Enrique Fernández, midieron el daño producido por este sujeto a los niños de 4 años, con toda la pureza e inocencia que tienen en esa etapa. Él no pensó en ellos, solo en satisfacer sus perversos comportamientos.

¿Quién piensa en las víctimas de este monstruo que está en las calles y seguramente cerca de niños, ya se ha mostrado su preferencia? ¿Quién dará una respuesta cierta y contundente para que la atrocidad a la que fueron sometidos los niños y sus familias no quede en la nada misma?

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