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Tratamientos de avanzada

Llegó la primera terapia génica para niños con atrofia muscular espinal

Esta terapia actúa sobre la causa raíz de la enfermedad (la falta o mutación de un gen) y una vez aplicada tiene la capacidad de frenar su progresión.

La atrofia muscular espinal es una enfermedad poco frecuente de causa genética que se detecta principalmente en edad pediátrica y se manifiesta con una debilidad muscular progresiva hasta la atrofia de los músculos afectados. Afecta a uno de entre 6.000 y 10.000 nacidos al año y se clasifica en distintos tipos (de tipo 1 a tipo 4) según la edad de comienzo de los síntomas y los logros motores que puedan alcanzar los pacientes, como ser sostener la cabeza, sentarse, caminar.

En su forma más frecuente y agresiva, AME tipo 1, los síntomas comienzan antes de los seis meses de vida, incluso, en muchos casos, aparecen dentro de los primeros tres. Si estos niños no acceden rápidamente a un correcto diagnóstico y tratamiento, pueden fallecer o requerir asistencia mecánica para respirar antes de los 2 años.

Las enfermedades genéticas son aquellas que están asociadas a una mutación de un gen y que son transmisibles en forma hereditaria. En el caso de la AME, el gen mutado o ausente en el paciente es el SMN1. Este gen es responsable de la producción de la proteína que permite la supervivencia de las neuronas motoras (SMN) o motoneuronas, encargadas de producir los estímulos que provocan la contracción de los diferentes grupos musculares del organismo para funciones básicas y elementales como respirar, tragar o moverse.

Debido a esto, es habitualmente percibida por los padres por la dificultad que presentan sus hijos para succionar, tragar o incluso para respirar. Al ser una enfermedad degenerativa, el tiempo se convierte en un factor clave, ya que una función motora perdida es imposible de recuperar. “Desde el momento que nacen estos bebés puede iniciar la progresión de la enfermedad que, en el 92 por ciento de los casos, en las formas más severas, conduce a la muerte o a la necesidad de asistencia ventilatoria permanente”, detalla la doctora Eugenia Esquerro, gerente médica de Terapias Génicas en Novartis Argentina.

“La detección temprana juega un rol sumamente fundamental para que los tratamientos tengan un mayor impacto. Esto se debe a que la función más importante de la proteína SMN sucede durante la gestación y los 6 primeros meses de vida que es cuando alcanza los niveles más altos de producción. Mientras más tarde uno inicie el tratamiento, más motoneuronas se pierden y cualquier terapia que se aplique no servirá para revivir motoneuronas sino que solamente mantendrá el funcionamiento de las que están activas”, explica el doctor Hernán Goronazky, médico y coordinador del programa AME en el Hospital for Sick Children de Canadá.

“Todos los pacientes tratados en cuanto nacieron o al poco tiempo de haber nacido, presentan un desarrollo normal o cercano al normal, que es totalmente diferente a lo que uno llamaría el curso natural de la enfermedad. Por este motivo, en muchos países se ha incorporado AME al screening neonatal en la búsqueda de pacientes asintomáticos o poco sintomáticos”, agrega el doctor Javier Muntadas (MN 92.221), neurólogo infantil del servicio de Neurología del Hospital Italiano de Buenos Aires, jefe de la Sección de Patología Neuromuscular.

La primera terapia génica aprobada en el país para niños menores de 2 años con AME tipo 1, es una terapia de reemplazo genético que consiste en una única dosis, aplicada una vez en la vida a través de una infusión intravenosa durante una hora y que aborda la raíz genética de la enfermedad reemplazando el gen SMN1 mutado o ausente del paciente por una copia humana sana y funcional del mismo gen. "Esta terapia, a través de una única infusión en la vida del paciente, tiene como objetivo el tratamiento de la causa raíz de la enfermedad aumentando la supervivencia de los pacientes", afirma la doctora Esquerro.

“El mecanismo de acción de la terapia génica difiere en relación a las otras terapias que modifican el funcionamiento del gen SMN2 (un gen de respaldo del SMN1), mientras que la terapia génica introduce directamente un gen SMN1 sano que genera un aumento de la expresión de la proteína en las motoneuronas mejorando o devolviendo la funcionalidad del movimiento. Otro diferencial de la terapia génica, en relación a las otras terapias, es el modo de administración. Los tratamientos que están disponibles requieren dosis repetidas a lo largo de toda la vida a través de la vía intratecal (una punción lumbar), mientras que la terapia génica se administra por única vez y por vía endovenosa”, amplía el doctor Muntadas.

"En pacientes con AME tipo 1 que es la más severa, el 92 por ciento muere o va a requerir de asistencia mecánica para poder respirar antes de los 2 años. Es por esto que el objetivo principal de nuestros estudios clínicos estuvo puesto en estos 2 indicadores clave en la enfermedad. El estudio clínico START en sus dosis terapéuticas, que dio origen a la aprobación del producto en FDA y otras autoridades regulatorias, muestra un seguimiento de los pacientes a 6 años en donde se ha confirmado que el 100 por ciento sigue con vida y sin asistencia respiratoria permanente. Hoy hay más de 700 pacientes tratados en el mundo que refuerzan el perfil de eficacia y seguridad de la droga ", explica Esquerro.

Y agrega: “Se evidencia también que aquellos que fueron tratados más tempranamente son quienes mejor respondieron en relación a los hitos motores alcanzados. De hecho, otro estudio realizado en pacientes pre-sintomáticos (esto es, en pacientes diagnosticados al momento de nacer) mostró una respuesta favorable en relación a la eficacia y al logro de hitos motores en esta población de pacientes con AME”.

La aprobación de esta terapia fue muy esperada por la comunidad de pacientes y familias que integran FAME Argentina. “La carga de la enfermedad es muy alta tanto para los pacientes como para sus familias en todos los niveles, por supuesto la salud de un hijo es lo más importante para sus padres, pero también afecta en lo social, económico, emocional, calidad de vida, y su impacto es incuantificable ya que abarca desde la demanda de cuidados interdisciplinarios hasta las limitaciones en la elección de la carrera a seguir y en el progreso de la misma. Celebramos todos los avances que se alcanzaron para dar una mejor calidad de vida a los pacientes con AME. Particularmente esperábamos esta aprobación ya que es la primera terapia genética, diseñada para una enfermedad genética, y algo no menor es que su aplicación es en una única dosis. Esto significa una gran tranquilidad para los padres y cuidadores, ya que, si es administrada a tiempo, no deberán preocuparse por seguir consiguiendo la medicación y teniendo que recurrir periódicamente a su aplicación con los trámites, gastos y tiempo que ello conlleva”, afirma Vanina Sánchez, directora de FAME Argentina.

“Creo que estamos en un momento muy interesante para las enfermedades neuromusculares, especialmente para AME, porque estamos viendo terapias que tienen un gran potencial para cambiar la historia natural de la enfermedad”, concluye el doctor Goronazky.

“El principal desafío para este tipo de tratamientos es poder garantizar un acceso responsable y temprano, reflejando el valor que esta terapia ofrece a los pacientes, cuidadores, la comunidad médica y el sistema de salud en general. Como parte del sistema de salud, nos encontramos trabajando hace varios meses con los diferentes actores involucrados, especialmente autoridades y financiadores, para poder asegurar un acceso sustentable a estas terapias. Si bien es conocido que el valor de la terapia en Estados Unidos es de 2.1 millones de dólares, ese no será el precio en Argentina. Ahora que ya tenemos la aprobación de comercialización podremos iniciar una conversación más concreta sobre este punto con los diferentes actores involucrados. A diferencia de otros tratamientos crónicos, de por vida o a largo plazo, contar con un tratamiento de una sola dosis, nos plantea el desafío de pensar estrategias diferenciales para lograr su acceso. Es nuestro compromiso trabajar colaborativamente para encontrar diferentes alternativas de acceso que permitan que los pacientes puedan tener acceso a la terapia, queremos que esto sea una realidad en Argentina”, aseguró Daniel Ruival, director de Acceso de Novartis Argentina.

Detección temprana

Si bien cada niño tiene una madurez evolutiva distinta, hay ciertos hitos clave en su desarrollo motor que son importante reconocer para consultar al pediatra en caso de identificar que algo no está sucediendo en la etapa esperada. Ellos son:

Sostener solo su cabeza: alrededor de los 2 meses y medio.

Juntar sus manos: alrededor de los 5 meses

Sentarse sin sostén: entre los 7 y 8 meses.

Pararse solo: entre los 11 o 12 meses.

Caminar solo: alrededor de los 15 meses.

Comer sin ayuda: cerca de los 17 meses.

Observar al bebé, seguir la intuición y consultar con el médico ante cualquier duda son las claves para un diagnóstico a tiempo.

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