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Tecnofobia en el marco laboral

Alejandro Lanuque cuestionó la adicción y obligación tecnológica

Producto de la pandemia por Covid-19, las personas se han visto expuestas a una demanda extraordinaria de horas frente a las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

En comunicación con NOVA, el doctor Alejandro Lanuque contó que, producto de la pandemia por Covid-19, las personas se han visto expuestas a una demanda extraordinaria de horas frente a las Tecnologías de la Información y la Comunicación -TIC-, tanto para el uso laboral como, también, para actividades sociales y educativas.

Como consecuencia del teletrabajo y el homeoffice, el uso inmediato de las Tecnologías de la Información, se ha convertido en una necesidad real a la cual muchos trabajadores han tenido que adaptarse para cumplir competitivamente con sus objetivos a distancia, en muchas ocasiones, sin las herramientas necesarias. De acuerdo al doctor Lanuque, el concepto de “tecnoestrés” fue utilizado por primera vez en 1984 por el psiquiatra Craig Brod.

- ¿Cómo podríamos entender el concepto de “tecnoestrés” en el marco de la segunda ola?

- El concepto de “tecnoestrés” lo asocio directamente a los efectos negativos que derivan del uso de las nuevas Tecnologías de la Información orientadas, principalmente, al marco laboral. Las personas que sufren este tipo de estrés no tienen una buena adaptación a las tecnologías, pero producto de la pandemia, tuvieron que aprender a dominarlas de manera abrupta, generando hábitos poco saludables.

El “tecnoestrés” es una realidad que llegó para instalarse pues muchas personas se sienten invadidas en su vida diaria y personal, producto de la multiplicidad de dispositivos a los que deben dar respuesta de manera urgente.

Este desajuste genera actitudes muy negativas hacia las TIC, produciendo situaciones perjudiciales en diferentes ámbitos. Entonces, podemos afirmar que el "tecnoestrés" está íntimamente relacionado a los efectos adversos del uso de la tecnología, impactando directa e indirectamente en las actitudes, comportamientos y pensamientos de una persona.

También podemos hablar del concepto de “infoxicación”, el exceso de información que gana protagonismo en el marco global de la pandemia y que la incertidumbre respecto a su posible uso en el futuro, es el elemento clave en la provocación de las actitudes.

- ¿Cuál es la relación de este tipo de estrés con el ámbito corporativo?

- Es cierto que el “tecnoestrés” está presente en todos los ámbitos de nuestra vida, pero se presenta particularmente dentro del marco laboral.

En los departamentos de Recursos Humanos, Higiene-Seguridad y Prevención de Riesgos Laborales, se comienza a considerar con mayor énfasis y profundidad este concepto.

Las personas están conectadas todo el día a la computadora del trabajo, teniendo que responder cientos de mensajes de WhatsApp, chequear correos electrónicos, organizar videoconferencias, hacer actividades escolares de la familia vía plataformas escolares específicas, escuchar y ver noticias en la radio y la televisión, navegar en periódicos digitales, todo esto genera una “adicción-obligación” 24 por 7 que comienza a elevar las alteraciones en la conducta.

Esta alteración está en condiciones de convertirse en un riesgo laboral significativo ya que las nuevas y exigentes formas de trabajo, producto del Covid-19, generan omnipresencia, sobrecarga degenerativa y posibles sentimientos de incapacidad y adicción.

Si no reeducamos a las personas con el uso correcto de las TIC, obtendremos altos índices de ansiedad en el retorno al trabajo luego del confinamiento social y obligatorio.

- ¿Existen patologías asociadas al “tecnoestrés” que se presenten de manera frecuente?

- El colaborador más expuesto a la velocidad informativa, la sobrecarga y al cambio tecnológico, es el que más “tecnoestrés” sufre. Y para tratar de aclarar sobre los tipos de estrés asociados, podemos mencionar los más frecuentes en esta época de pandemia.

La tecnoadicción, afecta a las personas que desean de forma incontrolable estar conectadas a las tecnologías de manera permanente, generando un gran malestar en su calidad de vida.

La tecnofatiga, más comúnmente conocida como burnout, es el típico agotamiento cognitivo, la fatiga y el cansancio mental frente al uso excesivo de las TIC. Muchas veces se presenta, también, en trabajadores que terminan creyendo que, por esta fatiga, son ineficientes para generar productividad en su posición.

La “fatiga informativa”, se presenta en personas que actualmente y, producto del afrontamiento de la pandemia, están expuestas al consumo excesivo de información. Finalmente tenemos la tecnoansiedad, el tipo de estrés más común y frecuente en la actualidad.

Las personas manifiestan una activación fisiológica que genera malestar y tensiones no placenteras. Muchas veces vemos personas que muestran elevados índices de agresividad y hostilidad frente al uso tecnológico, pudiendo derivar en tecnofobia.

- ¿Existen mediciones sobre tecnoestrés?

- El Instituto de Seguridad, Salud y Bienestar Laboral (ISBL), mediante su Observatorio de Prevención de Riesgos Laborales, hizo una investigación sobre las manifestaciones del “tecnoestrés” y sus posibles consecuencias en la salud ocupacional de empleados de países de habla hispana.

Se realizó una encuesta en medios digitales a 697 trabajadores de distintas áreas profesionales. El 96 por ciento de los trabajadores utiliza las TIC en el ámbito profesional. A su vez, el 45 por ciento pasa más de 10 horas a la semana navegando en internet, y 35 por ciento, más de más de 10 horas semanales con el smartphone y más de 5 horas en social network.

En relación a las respuestas generadas, el uso excesivo de los teléfonos móviles y de las redes sociales ha traído serios problemas personales a más de la mitad de los colaboradores.

El 65 por ciento de los encuestados perciben obstáculos para trabajar de forma óptima con las TIC, teniendo que interrumpir las actividades propias de su posición para dar respuesta a problemas técnicos. A su vez, el 20 por ciento dice sentirse agobiado frecuentemente después de usar las tecnologías, y que el empleo excesivo de las TIC conduce a trabajar con plazos muy ajustados y a contrarreloj, sintiéndose obligados a cumplir con más trabajo del que realmente se puede hacer.

La mayoría de los colaboradores no cuentan con una formación específica para su uso y perciben que el trabajo tecnológicamente mediado les plantea excesivas exigencias, tales como trabajar durante más tiempo (17 por ciento), tener que recordar y estar siempre pendiente de muchos detalles (27 por ciento), correr el riesgo de que el trabajo no salga bien (22 por ciento), realizar acciones repetitivas (21 por ciento) y manejar una gran cantidad de datos (19 por ciento).

Finalmente, las organizaciones actuales deberán tomar cartas en el asunto y adoptar algún tipo de medida responsable porque si continuamos así, se incrementarán las bajas laborales relacionadas con el abuso de las TIC. Como consecuencia podemos decir que el celular inteligente se ha convertido en una extensión de la persona. ¿Nace el “hombre oficina”?

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