Interior del país
Preocupación

Neuquén: el látigo de Omar para los rebeldes de la salud

“Los héroes de la pandemia” reclamaban mejoras en las condiciones laborales, pero pocas respuestas conseguían del Gobierno provincial de Omar Gutiérrez. (Dibujo: NOVA)

Fueron más de dos meses de un larguísimo y fuerte conflicto del sector de la salud en la provincia de Neuquén, en pleno coronavirus, donde los trabajadores del sector “los héroes de la pandemia” reclamaban mejoras en las condiciones laborales, pero pocas respuestas conseguían del Gobierno provincial de Omar Gutiérrez.

Es que el Poder Ejecutivo provincial, en vez de sentarse a dialogar y buscar alternativas –lo cual estaría dentro de sus labores como funcionarios públicos-, por el contrario, eligió mirar para un costado y hacer oídos sordos hasta que el sector petrolero puso el grito en el cielo por los bloqueos a Vaca Muerta y las pérdidas del negocio hidrocarburífero y, recién ahí, tuvo que finalmente sentarse a negociar.

Pero ya pasado un tiempo, las consecuencias no se hicieron esperar porque, como ha ocurrido con anterioridad, el Gobierno conducido históricamente por el Movimiento Popular Neuquino (MPN) tomó represalias contra los trabajadores que pusieron en jaque a Gutiérrez, con sumarios, causas penales, entre otros métodos intimidatorios.

“El avance de la represalia que está tomando el Estado provincial contra los trabajadores y trabajadoras de salud es inaudito”, sostuvieron ante NOVA, además de las existentes causas penales por los cortes y protestas en las rutas, al igual que los expedientes internos ya iniciados en su contra: “Hay al menos 4 sumarios contra trabajadores y trabajadoras de salud pública de Neuquén”, detallaron.

Concretamente se trata de enfermeros, técnicos y profesionales de Añelo, Cutral Có y de los hospitales Castro Rendón y Heller, de Neuquén capital. Al tiempo que el modus operandi se divide en dos partes: a algunos los señalan por haber participado en los cortes y a otros los acusan de abandono de trabajo por faltas injustificadas. La amenaza concreta es el despido.

Por otra parte, a otros 12 trabajadores de Zapala, que formaron parte de las protestas, les reflotaron viejas causas penales del año 2019, con un accionar de la fiscal Karina Martínez: “Es una clara persecución política y las acusaciones de que el corte produjo un desabastecimiento o que no permitió el ingreso de entrada y salida de ambulancia son infundadas”, afirmó la abogada Rayu Alaniz.

Por último, esta política persecutoria del MPN también llegó al ámbito de la educación provincial, a raíz de que, al director de una escuela del norte neuquino, el supervisor Alejandro Mansilla, quiso iniciarle un sumario por haber realizado una canción en apoyo a los autoconvocados de la salud.

No obstante, de forma insólita y contradictoria, el propio supervisor en su informe advertía que el director de la institución no había realizado ningún tipo de infracción a las normas educativas, pero igual “recomendaba” el inicio del sumario, algo que días posteriores tuvo que retrotraerse sobre sus palabras y desalentar la sanción porque no tenía fundamento alguno.

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