Editorial
Decisión unilateral y sin consenso

El amo de las llaves tomó el poder y cierra las escuelas

La educación, la última prioridad de Alberto Fernández. (Dibujo: NOVA)

El pasado martes, tras conocerse el récord de 27 mil contagios en solo un día, las reuniones en Casa Rosada comenzaron a ser más habitués que lo normal y ya se rumoreaba que podría haber anuncios que no se hicieron esperar demasiado.

El mismo miércoles 14, el presidente Alberto Fernández enfrentó las cámaras para dar el anuncio para el Área Metropolitana de Buenos Aires: se restringió la circulación en la nocturnidad, entre las 20 y las 6 horas; se cerró la gastronomía a partir de las 19; además, de que amenazó con hacer cumplir la ley con las fuerzas federales. Todo esto después de un año de pandemia…

Pero el gran conflicto que trajo cola fue la presencialidad de las clases, donde el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de Horacio Rodríguez Larreta acudió a la Justicia, con un recurso de amparo, para que este lunes comenzaran las clases.

El último viernes, inclusive, Larreta fue hasta Olivos para intentar llegar a un acuerdo por las clases, quien fue recibido, pero todas las palabras al Presidente le entraron por una oreja y le salieron por la otra. Tanto es así que convocó a una conferencia de prensa para no decir absolutamente nada y ratificar que se cierran las escuelas.

Y las críticas contra el primer mandatario llegaron por todos lados, pero principalmente desde adentro, donde quedó al descubierto quién tiene peso y quién no en el Gabinete. Es que con todo esto, quien salió perdiendo fue Nicolás Trotta, ya que horas antes había afirmado que las clases no se tocaban…

“Si tiene que haber una disminución de la presencialidad para reducir la circulación de personas, no debería implicar la suspensión absoluta de las clases en las aulas como primera medida. No podemos comenzar las restricciones cerrando las escuelas”, había dicho Trotta, pero poca bolilla le dieron en la mesa del gobierno.

Y a este papelón le echó más nafta al fuego Soledad Acuña, encargada de la Educación en CABA: “El ministro Trotta no me atendió el teléfono. No hubo explicación. Lo que pasó es todo lo contrario a lo que veníamos hablando”, expuso. Ergo, “Nicky” agachó la cabeza y se dio vuelta como una media. ¿Presenta la renuncia a la brevedad?

Por otra parte, los diputados radicales Alfredo Cornejo y Luis Petri presentaron un proyecto de resolución para que el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, concurra a la “Cámara baja con el fin de dar cumplimiento a su obligación constitucional de informar sobre la marcha del gobierno, de conformidad con el artículo 101 de la Constitución Nacional”.

“Nos interesa que diga en qué se han basado para sostener la estrategia de vacunación, los vacunatorios VIP, la discriminación en la distribución de los recursos y la violación de los derechos humanos en provincias gobernadas por el oficialismo”, sostuvo Cornejo. Claro, el enojo por los privilegiados despertó la bronca en el ayer, pero hoy se transformó en ira, ante la segunda ola.

Por último, Horacio Rodríguez Larreta concluyó: “Están tomando medidas más restrictivas porque no cumplieron con las vacunas que prometieron”, dijo. Los inoculados VIP es el principal motivo que despertó la bronca ante este nuevo cierre de escuelas.

Lectores: 999

Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: