Ciudad de Buenos Aires
COVID 19

Siguen muriendo docentes en la CABA condenados por la política de presencialidad de Rodríguez Larreta y la Corte Suprema

¿Seguirá insistiendo la Corte Suprema en que no está suficientemente comprobado el impacto de la Educación en la pandemia?.

Y un día, Horacio Rodríguez Larreta descubrió que la educación le permitiría facturar políticamente, e hizo de la presencialidad su bandera. Ni los medios que le brindan blindaje, ni los votantes de Juntos por el Cambio, recordaron ya que la política de desinversión en la educación pública fue una de las constantes durante los 14 años de gestión de la ciudad. En lugar de abrir escuelas, cerró establecimientos y niveles educativos completos, destruyó el salario docente, persiguió a los sindicalizados y hasta creó una Universidad para “ideologizar” a los estudiantes de magisterio.

Pero, como la memoria es frágil en la Argentina, y la pandemia fue utilizada a ambos lados de la grieta para tratar de facturar, Rodríguez Larreta y su ministra estrella, Soledad Acuña –formada en una escuela regenteada por el criminal de guerra nazi Erich Priebke en Bariloce, insistieron con la presencialidad, con el aval de la Corte Suprema, sin importarles las víctimas de su ambición política. Caerán los que tengan que caer en su ambición presidencial.

En la CABA hay ya miles de burbujas educativas estalladas. Y ocho docentes muertos por Covis 19: Jorge Langone, Juan Carlos Ramírez, el estudiante Willian Marín, Marcelo Mendoza, Mónica Juárez, ayer se conocieron los decesos de Sergio Nieto, Casero de la Escuela Técnica 14, Ramón Juárez, auxiliar del colegio Galileo Galilei. También falleció Silvina Flores, vicedirectora de la Escuela 24 del Distrito Escolar 11. Nada importa para Larreta. Caerán los que tengan que caer en su ambición presidencial.

En el acto de homenaje de la Vice en las puertas de la Escuela 24, con la dramática participación de la comunidad educativa de ese establecimiento, los docentes reclamaron: “El gobierno de la Cuidad de Buenos Aires no está capacitado para cuidar. Nos están matando. Basta del relato del PRO, empiecen a escuchar a los docentes que sí cuidamos a los chicos." ¿El Gobierno de la CABA? Mira para otro lado.

En la Escuela 24 toda la conducción estaba aislada ante contagios de covid. La directora dio positivo y la vice, Silvina Flores, también contrajo la enfermedad y falleció. El 20 de abril, en el blog del colegio, publicó una carta a la comunidad educativa en la que comunicaba que la directora había contraído COVID y todo el equipo de conducción debía aislarse. “Estamos atravesando una situación sanitaria inédita con un elevado nivel de contagios que está afectando nuestra vida familiar y escolar.”-informaba.

También pedía la colaboración de la comunidad educativa: “Agradecemos su comprensión y contamos con su colaboración respetando los protocolos y no enviando a los niños si presentan algún síntoma o si algún familiar está cursando la enfermedad”. Ahora Silvina murió de COVID. Tenía 53 años.

“Ella se cuidaba, y decía siempre que estaba muy expuesta porque cubría burbuja de los maestros aislados y no estaba vacunada aún.”-informó uno de los participantes al acto de omenaje.

La Unión Argentina de Maestros y Profesores declaró: “Lamentamos el fallecimiento de Silvina Flores, Vicedirectora de la Esc. 24 DE 11. La necedad de sostener las clases presenciales sigue dejando en el camino a compañeras/os comprometidos con la educación pública.”

“Abrazamos fuertemente a toda la comunidad educativa de la escuela, a su familia y amigues en este doloroso momento y convocamos al conjunto de la docencia a seguir organizándonos y dando pelea por la suspensión de esta presencialidad que nos mata.”-publicó Ademys.

Su muerte se suma a las de Sergio Nieto, Casero de la Escuela Técnica 14, y Ramón Juárez, auxiliar del colegio Galileo Galilei, en el día de ayer.

¿Seguirá insistiendo la Corte Suprema en que no está suficientemente comprobado el impacto de la Educación en la pandemia?

¿Continuará el Gobierno de la Ciudad condenando a la muerte y al contagio a docentes y estudiantes?

La ambición política no reconoce límites. Le corresponde a la sociedad fijarlos cuando las instituciones son cómplices.

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